Nuevas formas de inmunoterapia celular están abriendo un horizonte de esperanza para pacientes con melanoma metastásico refractario y otros tumores sólidos que no responden a tratamientos convencionales. Entre estas terapias se encuentran las TIL y TCR-T, que emplean linfocitos del propio paciente, manipulados en laboratorio para convertirlos en una herramienta terapéutica capaz de destruir células cancerosas.
Ambas estrategias han sido protagonistas en la jornada científica «Nuevas Inmunoterapias para tumores sólidos: presente y futuro», organizada por la Fundación IOR en el Hospital Universitari Dexeus de Barcelona. El encuentro reunió a expertos nacionales e internacionales bajo la coordinación de María González-Cao, especialista en cáncer de piel, y Rafael Rosell, referente en oncología pulmonar.
Linfocitos reprogramados contra el cáncer
La terapia TIL (linfocitos infiltrantes de tumor) recupera células T que ya han accedido al tumor y las multiplica en el laboratorio antes de devolverlas al paciente por vía intravenosa. Este enfoque, aunque no es nuevo, está ganando relevancia gracias a los resultados prometedores obtenidos en pacientes que ya han agotado otras opciones.
En palabras de González-Cao: «El principal reto para extender la terapia TIL a más pacientes hoy en día es su alto coste. En EE.UU. -donde ha sido aprobado por la FDA- puede superar el millón de dólares por paciente. En Europa, no obstante, la producción académica en hospitales ha podido reducir ese coste sustancialmente. Esto abre una vía sostenible para los sistemas sanitarios. Si los sistemas sanitarios logran organizarse adecuadamente, la terapia TIL creo que sería perfectamente factible en España».
Este tipo de inmunoterapia requiere una preparación intensiva. Los pacientes deben recibir quimioterapia para eliminar parte de su sistema inmunológico antes de la reinfusión celular, y la hospitalización suele prolongarse entre tres y cuatro semanas. No obstante, González-Cao subrayó el valor diferencial del tratamiento: «Una característica diferencial de esta terapia es que, cuando funciona, a diferencia de otras muchas terapias oncológicas crónicas, puede llegar a ser curativa con una sola administración, sin necesidad de tratamientos prolongados posteriores. Además, se conocen bien sus efectos secundarios que son manejables, concentrándose en las primeras semanas que el paciente permanece hospitalizado».
Además del melanoma, este enfoque se está explorando también en otros tipos de cáncer, como los de pulmón, mama o tracto gastrointestinal. «La ventaja de la TIL es que utiliza linfocitos que ya han infiltrado el tumor y han reconocido antígenos específicos. Eso la hace especialmente útil en tumores sólidos como el melanoma, y se está evaluando también en otros tipos de cánceres como cáncer de mama, pulmón o gastrointestinales», explicó la investigadora.
Desde el Instituto Oncológico Dr. Rosell, González-Cao coordina ensayos clínicos con este tipo de terapias. «En el IOR, realizamos esta terapia en pacientes con melanoma o con cáncer de pulmón avanzado, dentro de ensayo clínico con lifeleucel. Hemos sido el primer centro de Europa en incluir pacientes en estudio de melanoma y recientemente hemos activado ahora la misma terapia para pacientes con cáncer de pulmón», añadió.
TCR-T y otros enfoques inmunológicos
Otra estrategia avanzada en investigación es la terapia TCR-T, que consiste en modificar genéticamente linfocitos T del propio paciente para que identifiquen antígenos específicos de las células tumorales. Tras la reprogramación, se multiplican y se devuelven al organismo para que busquen y destruyan las células cancerígenas.
Aunque estas terapias muestran potencial, su aplicación en tumores sólidos presenta desafíos importantes debido a la complejidad y heterogeneidad de estos cánceres. «Los tumores sólidos presentan una heterogeneidad muy alta: las células tumorales no son iguales entre sí y expresan diferentes antígenos. A diferencia de los cánceres hematológicos, donde las dianas suelen ser más claras y uniformes, en los tumores sólidos esa diversidad complica mucho la eficacia de tratamientos como los CART, por ello el desarrollo de terapia TCR-T para tumores sólidos puede ayudar a sortear esta dificultad al dirigirse a antígenos intracelulares que se presentan en la superficie dentro de las estructuras denominadas HLA», indicó González-Cao.
Otra línea en desarrollo son las terapias ImmTAC, que no emplean células completas sino componentes derivados de los receptores T (TCR) modificados químicamente para dirigirse al tumor. «Este tipo de terapias… también está disponible para diferentes tipos de tratamientos, y nosotros trabajamos dentro de ensayo, para pacientes con melanoma avanzado», señaló.
La identificación de neoantígenos tumorales es también un campo de creciente interés. Se trata de pequeñas proteínas derivadas de mutaciones que podrían servir como dianas terapéuticas personalizadas. Sin embargo, según advirtió González-Cao, aún estamos lejos de una aplicación clínica generalizada: «La tecnología para predecir neoantígenos aún es muy preliminar y poco fiable. Por eso, su aplicación clínica generalizada todavía no es viable, aunque trabajamos en colaboración con otros centros en proyectos de investigación, que intentan diseñar vacunas contra estos ‘neoantígenos’ tumorales».
Estrategias innovadoras para el carcinoma basocelular
Un nuevo estudio aprobado por el CTIS, denominado CEMIQUID, evaluará un enfoque combinado para tratar el carcinoma basocelular, una forma común de cáncer de piel. El tratamiento incluirá la aplicación de un inmunomodulador tópico (imiquimod) junto con un anticuerpo anti-PD1 intravenoso, combinados con terapia láser, con el objetivo de reducir el tumor antes de la cirugía.
González-Cao, coinvestigadora del ensayo junto a Susana Puig, comentó que «está dirigido a pacientes con tumores de tipo basocelular grandes, para reducir el tamaño del tumor antes de la cirugía y evitar intervenciones agresivas. Estos tumores se ven sobre todo en personas mayores y, principalmente, en la cara y pueden producir grandes deformidades cuando no se tratan con diligencia».
A pesar del creciente impacto de la inmunoterapia en la oncología, muchas personas aún desconocen su existencia. González-Cao denuncia esta brecha informativa con claridad: «La inmunoterapia ha revolucionado la oncología. Hoy podemos curar tumores que antes eran intratables, manipulando el propio sistema inmune del paciente en lugar de atacarlo con productos químicos. Sin embargo, me sorprende que muchos pacientes nunca hayan oído hablar de esto. Cuando alguien es diagnosticado de cáncer, debería saber que existen opciones reales, eficaces y bien toleradas. El desconocimiento lleva a decisiones erróneas, como no tratar a un familiar mayor creyendo que todo será sufrimiento. Es urgente que la sociedad esté informada: la inmunoterapia no es futuro, es presente».
