La campilobacteriosis, la salmonelosis y las infecciones por E. coli productora de toxina Shiga (STEC) volvieron a encabezar en 2024 la lista de zoonosis más notificadas en la Unión Europea (UE), en un año marcado por el aumento de brotes transmitidos por alimentos y por el repunte de varias enfermedades tras los años de menor vigilancia durante la pandemia.
Así lo ha revelado el informe The European Union One Health 2024 Zoonoses Report, elaborado por el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) y la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), que ha analizado la presencia de patógenos zoonóticos en humanos, animales y alimentos en los 27 Estados miembros, además del Reino Unido y ocho países adicionales.
El documento ofrece una radiografía completa del estado de las zoonosis en la UE, un ámbito que sigue considerándose prioritario por su impacto sanitario, económico y social. «Las zoonosis son enfermedades infecciosas que pueden propagarse entre animales y personas, ya sea por alimentos contaminados, contacto con animales, vectores o ambientes contaminados», menciona el informe.
Campilobacteriosis y salmonelosis, al alza
En 2024 se registraron 168.396 casos de campilobacteriosis, lo que supone una incidencia de 55,3 por cada 100.000 habitantes. La enfermedad continúa siendo, desde 2005, la zoonosis más frecuente en Europa y representó casi dos tercios del total de casos notificados de enfermedades zoonóticas.
Por otro lado, la salmonelosis, la segunda zoonosis más común, registró 79.703 casos, con una incidencia de 18,6 por cada 100.000 habitantes. A ambas se suma el incremento de infecciones por STEC, que alcanzaron los 11.738 casos. El informe confirma «una tendencia creciente significativa» en los últimos 5 años tanto para campilobacteriosis, salmonelosis y STEC como para la listeriosis.
Aunque varios factores influyen en estas cifras, el repunte se vincula en parte a la interrupción de los sistemas de vigilancia durante los años de la pandemia. En el caso de STEC, el aumento guarda relación con la adopción de pruebas diagnósticas más sensibles, lo que ha permitido identificar más casos, aclaran en el documento.
Listeriosis: menos casos, pero más graves
La listeriosis continúa siendo la zoonosis más grave. En 2024 se notificaron 3.041 casos invasivos de Listeria monocytogenes, una cifra mucho menor que otras infecciones, pero con un impacto clínico muy superior: el 97,3% de los pacientes requirió hospitalización y la letalidad alcanzó el 15,6%.
Entre los brotes de transmisión alimentaria, la enfermedad mantuvo también su perfil de alta severidad, con una tasa de letalidad del 8,3%, la más elevada entre todos los patógenos alimentarios identificados. Además, los datos revelan que aunque la mayoría de alimentos listos para el consumo cumplen los límites de seguridad, el 3% de las muertes de «productos cárnicos y embutidos fermentados» superó los 100 UFC/g, un porcentaje superior al del año anterior.
Más brotes transmitidos por alimentos, pero menos muertes
El informe confirma que 2024 fue un año especialmente activo en lo que respecta a brotes de origen alimentario. En total, los Estados miembros notificaron 6.558 brotes, un 14,5% más que en 2023. Los casos humanos asociados a estos episodios aumentaron un 19,7%, hasta los 62.481, y las hospitalizaciones subieron un 15,2%.
Sin embargo, las muertes disminuyeron notablemente, con 53 fallecimientos, un 18,5% menos que el año anterior.
La Salmonella spp. volvió a ser la causa más frecuente de brotes, especialmente cuando se combinó con el consumo de «huevos y ovoproductos», categoría que registró el mayor número de brotes y hospitalizaciones. La bacteria también se situó entre las diez combinaciones de mayor riesgo cuando se asoció con «carne de cerdo», «verduras» o «productos derivados».
Por su parte, los brotes de origen vírico estuvieron dominados por el norovirus, responsable del mayor número de casos.
Un dato destacado es que la proporción de muestran de Salmonella y Campylobacter positivas fue mayor cuando las analizó la autoridad competente que cuando procedían de autocontroles de empresas alimentarias, lo que para los expertos refleja la importancia de los controles oficiales en toda la cadena alimentaria.
En esta línea, el informe también señala un retroceso en el cumplimiento de los objetivos europeos de reducción de Salmonella en aves de corral: solo 14 Estados miembros alcanzaron el pleno cumplimiento en 2024, frente a 15 en 2023 y a 19 en 2022. En la última década se ha observado «una tendencia al alza significativa» en la prevalencia de Salmonella en aves reproductoras tanto de Gallus gallus como en pavos.
Esta tendencia preocupa a las autoridades sanitarias porque la carne de ave y los huevos continúan siendo vehículos importantes de transmisión de enfermedad.
Otras zoonosis: avances y desafíos
El documento también incluye actualizaciones sobre otras enfermedades menos frecuentes, como la brucelosis, la equinococosis, la triquinelosis, la rabia o la tuberculosis zoonótica. En el caso de la brucelosis, el panorama es positivo: no se notificaron brotes humanos en 2024, y 22 Estados miembros mantienen su estatus libre de enfermedad en ganado vacuno, y 21 en ovino y caprino.
La tuberculosis zoonótica mantiene una presencia residual, aunque 10 Estados miembros e Irlanda del Norte continúan bajo programas de erradicación. En estos territorios se observa un ligero aumento del número de rebaños positivos en los últimos cinco años.
Por el contrario, la equinococosis registró 984 casos, y continúa siendo un reto especialmente en zonas rurales. También se prestó atención a otras zoonosis emergentes o asociadas a vectores, como la leptospirosis, la borreliosis o los virus transmitidos por artrópodos, incluidas las nuevas variantes de gripe aviar o de hepatitis A vinculadas a alimentos.
No obstante, cabe destacar que el informe reconoce que persisten diferencias entre los sistemas de vigilancia nacionales, lo que complica la comparación entre países. Esta falta de armonización afecta especialmente a los datos de brotes alimentarios y a las muestras oficiales para verificar el cumplimiento de criterios de seguridad alimentaria. Por ello, la EFSA y el ECDC advierten que los análisis a escala europea deben interpretarse «con extrema cautela».
aun así, el documento refuerza la utilidad del enfoque One Health, ya que para los organismos europeos, comprender la circulación de patógenos zoonóticos es esencial para prevenir brotes, mejorar la seguridad alimentaria y proteger a la población.
