Un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 2021 proyectaba que el número de personas con demencia en todo el mundo podría alcanzar los 78 millones para 2030. Sin embargo, a pesar de las serias implicaciones de esta enfermedad, el desarrollo de medicamentos efectivos ha tenido un éxito limitado en las últimas dos décadas, lo que deja disponibles muy pocas opciones para un tratamiento que modifique su curso.
No obstante, han surgido pruebas que resaltan la importancia de los factores de riesgo modificables en la demencia, entre ellos la diabetes. Un análisis conjunto revela que la diabetes tipo 2 está asociada con un riesgo 60 por ciento mayor de desarrollar demencia, lo que predispone a los pacientes tanto a la enfermedad de Alzheimer como a la demencia vascular. Los mecanismos que conectan la diabetes tipo 2 con la demencia son complejos e incluyen resistencia a la insulina, episodios de hipoglucemia y problemas vasculares. En este sentido, un metaanálisis de estudios observacionales ha mostrado que ciertos fármacos antiglucémicos pueden ofrecer efectos neuroprotectores en personas con diabetes.
Inhibidores SGLT-2
En este sentido, el estudio publicado en la revista The BMJ, se centró en los inhibidores del cotransportador sodio-glucosa-2 o inhibidores SGLT-2. Se trata de una novedosa clase de medicamentos antiglucémicos que inhibe la reabsorción de glucosa en el túbulo proximal. Varios ensayos controlados aleatorizados han demostrado que los inhibidores de SGLT-2 no solo reducen los niveles de glucosa, sino que también ofrecen una protección cardiorrenal significativa.
Sin embargo, la evidencia científica más reciente señala que sus efectos sobre la salud van más allá. Se sugiere que los inhibidores de SGLT-2 podrían tener efectos neuroprotectores, respaldados por la capacidad de estos fármacos para atravesar la barrera hematoencefálica, la expresión de SGLT-2 en el tejido cerebral y la inhibición directa de la acetilcolinesterasa, además de sus beneficios cardiometabólicos indirectos.
Los inhibidores de SGLT-2 podrían tener efectos neuroprotectores, respaldados por la capacidad de estos fármacos para atravesar la barrera hematoencefálica, la expresión de SGLT-2 en el tejido cerebral y la inhibición directa de la acetilcolinesterasa, además de sus beneficios cardiometabólicos indirectos.
Un estudio anterior comparó a pacientes que utilizaban inhibidores de SGLT-2 con aquellos que iniciaron su tratamiento con inhibidores de DPP-4, y encontró que los primeros presentaban un riesgo reducido de demencia entre un 20 y 34 por ciento en personas mayores de 66 años. Sin embargo, este estudio no analizó los efectos en poblaciones más jóvenes ni en tipos específicos de demencia, como la enfermedad de Alzheimer o la demencia vascular. Además, tampoco se ha determinado si factores como las características del paciente, tratamientos concomitantes o la presencia de comorbilidades podrían modificar estos efectos farmacológicos.
Un paso más
En el estudio publicado en The BMJ los investigadores fueron más allá y compararon el riesgo de demencia entre adultos con diabetes menores de 70 años que iniciaron tratamiento con inhibidores de SGLT-2 o inhibidores de DPP-4, utilizando la base de datos a nivel nacional del Servicio Nacional de Seguro Médico de Corea del Sur durante el periodo 2013-2021. Tras realizar un análisis amplio y en profundidad de una cohorte poblacional entre adultos de 40 a 69 años con diabetes tipo 2 el principal resultado fue una reducción del 35 por ciento en el riesgo de demencia asociado con el uso de inhibidores de SGLT-2 en comparación con los inhibidores de DPP-4.
Este hallazgo se mantuvo consistente independientemente del tipo de demencia y en diferentes subgrupos de población con diversas características. Además, la solidez de los resultados fue respaldada por la consistencia observada en una amplia variedad de análisis secundarios y de sensibilidad. También cabe destacar que los resultados indican que el efecto del tratamiento con inhibidores de SGLT-2 se incrementó con el paso del tiempo.
En esta línea, los investigadores recalcan que «el diseño de un nuevo usuario con comparador activo es un enfoque farmacoepidemiológico robusto que aborda eficazmente tanto los factores de confusión medidos como los no medidos en estudios observacionales». Una de las principales ventajas de este enfoque es que permite esperar una gravedad similar de la enfermedad (diabetes tipo 2) y un perfil de comorbilidad comparable entre los dos grupos de tratamiento, ya que los participantes de ambos grupos se encuentran al inicio de una etapa similar en su tratamiento.
Hasta diciembre de 2018, las pautas internacionales recomendaban por igual el uso de inhibidores de SGLT-2 e inhibidores de DPP-4 como tratamiento de segunda línea; sin embargo, la revisión de dichas pautas a partir de esa fecha dio preferencia a los inhibidores de SGLT-2 en pacientes con enfermedad cardiovascular aterosclerótica, insuficiencia cardíaca o enfermedad renal crónica. El enfoque que aporta este estudio evita el sesgo de selección asociado con la exclusión de individuos susceptibles a la ineficacia o intolerancia del tratamiento, permitiendo que todos los participantes que se inician con el fármaco contribuyan al seguimiento desde el comienzo del tratamiento.
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