El cáncer de próstata es el tumor más frecuente entre los hombres en muchos países desarrollados, incluido España, y su incidencia sigue en aumento a medida que la población envejece. Además, es la segunda causa principal de muerte relacionada con el cáncer en varones en todo el mundo. Aunque en la mayoría de los casos su evolución es lenta, el diagnóstico precoz y los avances en tratamientos personalizados están marcando una diferencia clave en la supervivencia y calidad de vida de los pacientes.
No obstante, aunque se han logrado importantes avances en el abordaje clínico del cáncer de próstata, los procesos biológicos que desencadenan sus etapas más tempranas siguen sin estar del todo claros. En este contexto, un nuevo estudio publicado en la revista Nature Cancer arroja nueva luz sobre este aspecto. El trabajo revela que la inflamación provocada por mutaciones vinculadas al cáncer puede reprogramar las células alteradas, induciéndolas a adoptar estados celulares clave para la aparición del tumor.
Células multipotentes y unipotentes
Durante el desarrollo embrionario, el epitelio de la próstata se forma a partir de células madre multipotentes, capaces de generar los distintos tipos celulares que conforman este tejido. Sin embargo, en la etapa adulta, este papel es asumido por células madre unipotentes, es decir, células ya especializadas que solo pueden dar lugar a un tipo celular específico: basales o luminales. Esta transición a un sistema más estable y restringido contribuye al mantenimiento del tejido en condiciones normales.
Sin embargo, cuando se produce una alteración genética, como la pérdida del gen Pten —uno de los supresores tumorales más frecuentemente mutados en el cáncer de próstata—, este equilibrio se rompe. Este estudio, que ha sido liderado por el profesor Cédric Blanpain, investigador de WELBIO, director del Laboratorio de Células Madre y Cáncer y profesor de la Université Libre de Bruxelles, revela que dicha deleción reprograma las células basales (BC), devolviéndolas a un estado multipotente que favorece el inicio del proceso tumoral.
El papel del gen Pten
Mediante técnicas de última generación como la secuenciación de ARN a nivel de célula individual (single-cell RNA-seq), ATAC-seq (una herramienta que permite estudiar la accesibilidad del ADN y la actividad reguladora del genoma) y análisis in situ en tejido prostático, los investigadores observaron que la pérdida de Pten desencadena una serie de cambios moleculares que afectan de forma diferencial a distintas regiones de la próstata.
En concreto, detectaron que las células basales en las zonas anterior y dorsolateral del órgano adquirían una alta plasticidad, transformándose primero en un estado intermedio similar a estructuras denominadas «montículos», para luego evolucionar hacia un perfil de célula luminal propia de zonas proximales de la próstata. Esta transición precede la aparición de tumores invasivos, lo que sugiere que se trata de una etapa crítica en el inicio del cáncer.
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es la conexión entre esta reprogramación celular y la activación de mecanismos de inmunidad innata. Las células mutadas no solo cambian su identidad, sino que también desencadenan una respuesta inflamatoria que parece facilitar la progresión tumoral.
A partir de estos datos, los investigadores probaron la eficacia de inhibir rutas inflamatorias clave —como las que dependen de la interleucina-1, la vía JAK–STAT y el factor de transcripción NF-κB— mediante fármacos dirigidos o manipulaciones genéticas. Los resultados fueron contundentes: bloquear estas vías redujo significativamente la plasticidad y la reprogramación celular inducidas por Pten, lo que sugiere que estos mecanismos son esenciales para el desarrollo del cáncer en este contexto.
«Al identificar los mecanismos moleculares que regulan la reprogramación celular necesaria para la formación de tumores prostáticos, nuestros resultados abren el camino a nuevos enfoques terapéuticos dirigidos a la reprogramación inducida por la inflamación, lo que podría prevenir la formación de cánceres de próstata y, potencialmente, otros tipos de cáncer», destacó Cédric Blanpain.
Estos hallazgos no solo mejoran la comprensión de las primeras fases del cáncer de próstata, sino que también abren nuevas oportunidades terapéuticas. Al identificar rutas moleculares implicadas en los cambios iniciales que preceden la aparición del tumor, se abre la puerta a estrategias de prevención dirigidas a personas con mutaciones de riesgo o tratamientos personalizados que actúen antes de que la enfermedad se desarrolle completamente.