La migraña, una prioridad pendiente de salud pública que afecta también a la infancia

De acuerdo con la SEN, menos del 10% de los pacientes con migraña recibe tratamiento preventivo, pese a que al menos un 25% podrían beneficiarse de ellos

migraña

Cada 12 de septiembre se conmemora el Día Internacional de Acción contra la Migraña, una enfermedad neurológica que constituye la sexta patología más prevalente a nivel mundial y que, sin embargo, continúa infradiagnosticada y subtratada. La Sociedad Española de Neurología (SEN) y la Sociedad Española de Neurología Pediátrica (SENEP) coinciden en reclamar una mayor visibilidad, diagnóstico precoz y acceso equitativo a los tratamientos, dado el enorme impacto clínico, social y económico que supone la migraña en todas las etapas de la vida.

Una enfermedad de alta carga en adultos

En España, más de 5 millones de personas padecen migraña, de las cuales alrededor de 1,5 millones la sufren en forma crónica, con más de 15 días de dolor de cabeza al mes. Cada año, un 2,5% de la población comienza a desarrollar la enfermedad y, en un 3% de los casos, esta se cronifica. La SEN advierte de que la migraña constituye la primera causa de discapacidad en adultos menores de 50 años y la primera en mujeres jóvenes, con una prevalencia estimada del 18% en mujeres frente al 9% en hombres.

Más de la mitad de los pacientes presentan una discapacidad grave o muy grave, lo que se traduce no solo en limitaciones en la vida cotidiana, sino también en una elevada carga emocional y social. De hecho, un 38% de los pacientes muestra síntomas depresivos moderados o graves, además de presentar un mayor riesgo de ansiedad, trastornos del sueño, alteraciones cardiovasculares y digestivas.

El impacto económico es igualmente considerable: el coste anual de la migraña en España oscila entre 10.394 y 14.230 millones de euros, de los cuales aproximadamente un 65% corresponde a pérdidas de productividad por absentismo y presentismo laboral. A nivel individual, el coste por paciente puede superar los 6.000 euros. Además, un 25% de los pacientes declara haber perdido su empleo debido a la enfermedad, un 28% afirma que la migraña ha limitado sus oportunidades de promoción y un 43% señala que les ha impedido acceder a un trabajo o renovar un contrato.

«La migraña supone una carga muy significativa tanto para los pacientes como para la sociedad y debería ser una prioridad de salud pública. Sin embargo, sigue estando altamente infradiagnosticada y subtratada», señaló Robert Belvís, coordinador del Grupo de Estudio de Cefaleas de la SEN. La sociedad científica estima que solo un 56% de los pacientes recibe un diagnóstico adecuado y que menos del 20% accede a tratamientos preventivos pese a necesitarlos.

Avances terapéuticos, pero acceso limitado

En los últimos años se ha producido un importante progreso en la fisiopatología de la migraña, lo que ha permitido el desarrollo de nuevos tratamientos preventivos con anticuerpos monoclonales anti-CGRP, con eficacia y tolerabilidad demostradas. No obstante, en España, el acceso a estos fármacos se encuentra limitado por criterios administrativos y desigualdades territoriales.

Según Belvís, «cerca del 25% de los pacientes españoles podrían beneficiarse de un tratamiento preventivo, pero menos del 10% lo recibe, y solo un 1% accede a las nuevas terapias anti-CGRP». En este contexto, la SEN reclama un plan estratégico nacional para el abordaje integral de la migraña, que garantice una atención homogénea en todo el territorio, con diagnóstico precoz, acceso ágil a terapias preventivas y equipos multidisciplinares.

La migraña en la infancia y adolescencia

Lejos de ser un problema exclusivo de los adultos, la migraña afecta también a la población pediátrica. La SENEP recuerda que hasta un 10% de los niños y adolescentes puede sufrir esta patología, que puede manifestarse incluso en la etapa preescolar. La prevalencia se incrementa en la adolescencia y, tras la menarquia, es más frecuente en niñas.

«La migraña no es un simple dolor de cabeza, sino una cefalea incapacitante que se acompaña de síntomas como náuseas, vómitos, fotofobia o alteraciones neurológicas transitorias», explicó José Miguel Ramos-Fernández, portavoz de la SENEP y jefe de Sección de Neurología Pediátrica del Hospital Regional Universitario Materno-Infantil de Málaga. En la población infantil, las crisis tienden a durar menos que en adultos y pueden manifestarse de forma atípica, por ejemplo, con dolor abdominal recurrente o mareos, sin cefalea evidente.

Se calcula que aproximadamente el 50% de los niños con migraña puede experimentar una remisión espontánea tras la pubertad; sin embargo, cuando la enfermedad se inicia en la adolescencia, es más probable que persista en la vida adulta.

La causa subyacente de la migraña no está completamente esclarecida, aunque se considera resultado de una combinación de predisposición genética y factores ambientales. Los antecedentes familiares son un factor de riesgo claro: los hijos y hermanos de personas migrañosas presentan hasta el doble de probabilidad de desarrollar la enfermedad, y un 60% de los niños afectados tiene al menos un familiar cercano con migraña.

En cuanto a los desencadenantes, el estrés escolar constituye uno de los más relevantes, presente en más de la mitad de los casos pediátricos. También influyen los hábitos alimentarios (ayuno prolongado, chocolate, quesos curados, alimentos con glutamato), el consumo de alcohol y cafeína en adolescentes, la deshidratación, los cambios en el patrón de sueño y la exposición prolongada a pantallas o luces brillantes. El esfuerzo físico intenso o los cambios bruscos de rutina también pueden precipitar crisis.

Señales de alarma y necesidad de consulta especializada

El diagnóstico de la migraña en menores es clínico y no suele requerir pruebas invasivas. El pediatra suele ser la primera referencia, aunque conviene la derivación a un neurólogo pediátrico cuando las crisis son frecuentes, severas o se acompañan de signos atípicos de alarma. Estos incluyen fiebre, rigidez de cuello, erupciones cutáneas, vómitos persistentes, pérdida de visión, alteraciones neurológicas transitorias o una cefalea de inicio brusco e intensidad extrema.

«Aunque la migraña es frecuente en la infancia, un diagnóstico certero y un plan individualizado permiten que la mayoría de los niños lleven una vida prácticamente normal», subrayó Ramos-Fernández. La SENEP insiste en la importancia de reconocer los síntomas y consultar de manera temprana para mejorar la calidad de vida de los menores y sus familias.


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