Los pediatras reunidos en el 21º Congreso de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap), que coincide con el 25 aniversario de la asociación, han denunciado que la situación de falta de pediatras de AP se ha hecho crónica. Los especialistas han asegurado que ninguna Comunidad Autónoma garantiza a los niños, niñas y adolescentes el derecho a contar con un pediatra que le atienda en su centro de salud.
Los expertos han presentado datos comparando la situación de 2018 con la información más actual de 2024 y han comprobado que “casi todas las CCAA están peor que hace siete años”. De acuerdo con sus datos, más de 1,9 millones de menores estarían sin un pediatra de AP de referencia en su centro de salud, una cifra que supera en 360.000 a las de 2018.

«Contar con un pediatra de Atención Primaria que vele por la salud de niños, niñas y adolescentes, atendiendo tanto procesos agudos como crónicos, es un derecho fundamental», subrayó Pedro Gorrotxategi, presidente de la AEPap. «Sin embargo, ninguna administración es capaz de garantizarlo, es más, han demostrado que ni siquiera tienen interés en mejorar esta situación», afirmó.
En 2018, la AEPap alertó de que el 26% de las plazas de pediatría en Atención Primaria estaban sin médico especialista asignado, lo que equivalía a 1.729 puestos vacantes. Lejos de solucionarse, la situación ha empeorado, aseguran los expertos. Un nuevo informe de la AEPap revela que la cifra de plazas sin especialista ha aumentado hasta las 2.130. En este análisis se han incluido no solo los puestos vacantes, sino también las bajas y reducciones de jornada que no se cubren, lo que impide que miles de niños sean atendidos por pediatras.
«Las administraciones han permitido que esta crisis se cronifique en los centros de salud, en lugar de tomar medidas, han concentrado todos sus esfuerzos en la atención hospitalaria, dejando de lado la Atención Primaria», aseguró Gorrotxategi.
Qué esperar del Congreso

Durante la presentación del Congreso Victoria Martínez Rubio, coordinadora del 21º Congreso de la AEPap comenzó su intervención subrayando que «este año, más de 700 pediatras y residentes, junto con profesionales de enfermería y pediatras de otros países, participarán en el congreso, tanto de manera presencial como virtual». El evento contará con sesiones plenarias, talleres y seminarios prácticos.
«La primera sesión plenaria abordará la prevención en pediatría desde una perspectiva crítica, otro de los temas estrella será el trastorno del espectro autista (TEA), que se debatirá una mesa redonda para profundizar en los desafíos del diagnóstico y manejo del TEA en la infancia», explicó Martínez.
El congreso no deja de lado las nuevas tecnologías. La conferencia de clausura estará a cargo de Antonio Núñez Reiz, médico intensivista e ingeniero informático, quien explicará cómo la inteligencia artificial puede aplicarse en las consultas pediátricas. «Aprenderemos a aprovechar herramientas como ChatGPT y otras soluciones de Big Data en medicina», adelantó la coordinadora.
Además, según Martínez, se abordarán temas clave como la nueva ley de protección de la infancia contra la violencia, el impacto de las pantallas en menores, el asma, la epilepsia y otros desafíos clínicos y no clínicos que enfrentan los pediatras de Atención Primaria.
«Como dice nuestro lema de este año: los pediatras de atención primaria estamos comprometidos con la salud infantil, y eso significa estar comprometidos con el futuro», concluyó la experta.
El foco en el Trastorno del Espectro Autista (TEA)
Por otro lado, Eva Ximénez, vocal de Castilla La Mancha de la AEPap, puso el foco en el autismo, asegurando que cada vez se diagnostican más casos, que no solo tienen que ver con el cambio de los criterios diagnósticos.

«La percepción es que cada vez hay más niños con autismo en nuestras consultas, en parte, esto se debe a cambios en los criterios diagnósticos y a una mayor sensibilización de los pediatras, lo que nos permite detectarlo antes, pero también hay un posible aumento real de casos ligado a factores ambientales aún por determinar», señaló Ximénez.
Se estima que entre el 1% y el 2% de los niños tienen TEA, es decir, aproximadamente dos de cada cien. Sin embargo, aún existen dificultades en el diagnóstico, especialmente en las niñas. «Las niñas con TEA suelen presentar síntomas más sutiles y saben camuflar mejor sus dificultades en la interacción social», explicó la experta. «Sus intereses repetitivos pueden parecer más socialmente aceptables, como la música o la moda, lo que retrasa el diagnóstico», puntualizó.
Este sesgo diagnóstico puede tener consecuencias en la adolescencia y edad adulta. Tal y como explicó Ximénez «muchas mujeres llegan a consultas de psiquiatría con trastornos de la conducta alimentaria, de la personalidad o incluso psicosis, y al analizar su historia, encontramos que cumplen criterios de TEA que pasaron desapercibidos en la infancia».
No obstante, también hay que mirar más allá del diagnostico, por ello, se abordará cómo establecer un vínculo adecuado con estos pacientes y garantizar una atención pediátrica equitativa. «No podemos olvidar que estos niños necesitan el mismo trato que el resto de la población pediátrica, si un niño con TEA viene con una amigdalitis o un dolor abdominal, debemos explorarlo y tratarlo igual que a cualquier otro, algo que a veces se vuelve un reto en la consulta», mencionó la especialista.
El objetivo es que los pediatras de Atención Primaria generen experiencias clínicas positivas desde el primer momento, facilitando que los niños con TEA colaboren en las consultas y reciban la atención que necesitan.

