El experto que sabe casi todo sobre las CAR-T: «No le veo fronteras a esta revolución»

José María Moraleda, coordinador de la Red Española de Terapias Avanzadas (TERAV), explica a GM el impacto del reciente caso de una paciente que ha estado en remisión 18 años y cómo han evolucionado las CAR-T desde entonces

CAR

La terapia CAR-T ha revolucionado el tratamiento de ciertos cánceres hematológicos en la última década, pero un caso en particular ha sorprendido a la comunidad científica: una paciente que ha permanecido en remisión durante 18 años tras recibir esta innovadora terapia en su infancia. Este hito marca un antes y un después en el estudio de las células modificadas genéticamente para combatir el cáncer y abre nuevas puertas para la medicina personalizada.

El caso, publicado recientemente en la revista Nature, explica la situación de una mujer que recibió terapia CAR-T en 2007, cuando el tratamiento aún estaba en fase experimental. A día de hoy, no presenta signos de enfermedad, lo que supone la remisión más prolongada documentada en un paciente tratado con esta estrategia. Esto plantea nuevas preguntas a los investigadores, además de confirmar algo que muchos especialistas ya dan por sentado: las CAR-T van a revolucionar la medicina.

En este contexto, José María Moraleda, coordinador de la Red Española de Terapias Avanzadas (TERAV), jefe del Grupo de Terapia Celular del Instituto de Investigación Biosanitaria de Murcia y ex-presidente de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH), en una entrevista con Gaceta Médica ha explicado lo que supone documentar este caso y cómo han evolucionado las CAR-T a lo largo de los años.

Las CAR-T pueden durar años

«Este caso es una prueba de concepto de que las células CAR-T pueden persistir en el organismo y mantener su función antitumoral a largo plazo», explica Moraleda, quien añade que «hasta ahora sabíamos que podían ser efectivas a corto y medio plazo, pero esto confirma su potencial de remisión sostenida».

Para entender la evolución de estas células a lo largo de los años, hay que conocer su concepto más básico. La terapia de células CAR-T (Chimeric Antigen Receptor T-Cell) consiste en modificar genéticamente los linfocitos T del propio paciente para que reconozcan y destruyan las células cancerosas. Para ello, se extraen células del sistema inmunitario del paciente, se les introduce un receptor quimérico específico para el antígeno tumoral y se reintroducen en el organismo tras su expansión en el laboratorio.

Este tratamiento ha demostrado ser altamente eficaz en ciertos tipos de leucemia y linfoma, logrando tasas de respuesta sin precedentes en pacientes refractarios a otros tratamientos. Sin embargo, hasta ahora, no se había documentado una remisión tan prolongada como la de esta paciente. «El mecanismo exacto por el cual estas células pueden permanecer activas durante tanto tiempo no está completamente claro, pero sabemos que su persistencia es clave para evitar recaídas», señala Moraleda. «Esto abre la posibilidad de que, en algunos casos, podamos hablar de curaciones y no solo de remisiones prolongadas», afirma el experto. No obstante, hablamos de años de investigaciones para que esto pueda considerarse habitual.

De la primera a la última generación

Desde su primera generación, las terapias CAR-T han evolucionado significativamente en términos de eficacia y seguridad. «Las primeras CAR-T se diseñaban con un solo dominio de reconocimiento de antígeno, lo que las hacía efectivas, pero también con riesgos asociados, como el síndrome de liberación de citoquinas», explica Moraleda, que puntualiza que «ahora hemos desarrollado versiones más avanzadas que incluyen mecanismos de control, como interruptores de seguridad y receptores duales para mejorar su especificidad y reducir efectos adversos».

En este sentido, hay que tener presente que la paciente que lleva 18 años en remisión se trató con CAR-T de primera generación desarrolladas por académicos. «En este caso, las células CAR-T han demostrado una persistencia inusual en el tiempo», indica Moraleda. «Lo que hemos aprendido de este caso es que un pequeño número de células CAR-T puede mantenerse funcional y activo durante años, manteniendo a raya la enfermedad», señala.

Según los investigadores, en la paciente aún se pueden detectar linfocitos CAR-T en circulación, lo que sugiere que el sistema inmunológico sigue siendo capaz de reconocer y eliminar posibles células malignas residuales. «Es un hallazgo fascinante que puede ayudarnos a mejorar el diseño de futuras terapias», comenta Moraleda. Este caso plantea nuevas preguntas sobre la durabilidad de las CAR-T y la posibilidad de que algunos pacientes puedan alcanzar una remisión funcional de por vida. «El objetivo ahora es entender cómo podemos replicar este resultado en más pacientes», subraya el experto.

En este sentido, el especialista explica que las CAR-T de segunda y tercera generación incorporan modificaciones en sus señales de activación y coestimulación, lo que permite que las células no solo ataquen con más precisión, sino que también perduren más tiempo en el organismo. «Estamos viendo CAR-T que pueden adaptarse mejor al microambiente tumoral y que, además, son más resistentes a los mecanismos de evasión del cáncer», añade el coordinador de la TERAV.

El futuro de las terapias avanzadas

El éxito de la terapia CAR-T ha impulsado el desarrollo de nuevas estrategias basadas en inmunoterapia celular. Actualmente, se investiga la aplicación de CAR-T en tumores sólidos, donde los resultados han sido más limitados debido a la heterogeneidad del microambiente tumoral y la dificultad de acceso de los linfocitos modificados.

Por otro lado, también se están desarrollando terapias CAR-T alogénicas, es decir, a partir de células de donantes sanos, lo que podría facilitar el acceso a más pacientes y reducir el tiempo de fabricación. «Si logramos generar células CAR-T universales, podríamos administrar el tratamiento de forma inmediata, sin necesidad de esperar la modificación de las propias células del paciente», explica Moraleda, que apunta que «esto es especialmente relevante porque reduciría los tiempos de espera y permitiría tratar a más pacientes sin necesidad de una recolección individual de células».

Otra línea de investigación prometedora es la combinación de CAR-T con otras estrategias inmunológicas, como los inhibidores de puntos de control inmunitario o las terapias génicas que mejoren la resistencia de los linfocitos modificados. «La clave está en seguir optimizando la seguridad y la eficacia de estas terapias para ampliar su aplicación a más tipos de cáncer», destaca el especialista.

Esto es solo el principio de las CAR-T

El caso de esta paciente no solo representa un éxito individual, sino que redefine la manera en la que se entiende la inmunoterapia en oncología, asegura Moraleda. La posibilidad de que un tratamiento basado en células modificadas genéticamente pueda proporcionar remisiones sostenidas a largo plazo o incluso curaciones plantea un escenario optimista para el futuro de la medicina de precisión.

«Este es solo el principio», afirma Moraleda. «Con cada avance, nos acercamos más a tratamientos personalizados y eficaces que transformarán el pronóstico de enfermedades que hasta hace poco eran consideradas incurables», concluye el coordinador de TERAV.

Si bien la terapia CAR-T aún enfrenta desafíos, como la toxicidad asociada y su alto coste, su impacto en la oncología es innegable. Además, gracias a la investigación también se está abriendo caminos en otros campos, como el de las enfermedades autoinmunes. Casos como este demuestran que la investigación en terapias avanzadas no solo salva vidas, sino que cambia el paradigma del tratamiento del cáncer.


También te puede interesar…