La gripe aviar es actualmente un tema de interés sanitario global debido a los diversos brotes que se han detectado en Estados Unidos, Canadá, Portugal o, aquí en España, en Galicia. Aunque el riesgo actual para la población general es bajo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las mutaciones observadas en el virus plantean interrogantes sobre su posible evolución hacia una transmisión más eficaz entre personas.
Mª Ángeles Marcos, microbióloga en el Hospital Clinic de Barcelona e investigadora asociada en ISGlobal, subraya que el virus de la gripe aviar es «muy imprevisible», ya que está en constante evolución. «El virus de la gripe cambia de un año para otro, como lo vemos con las epidemias anuales”, explica en declaraciones a Gaceta Médica. Así, deja claro que ahora mismo “no se sabe si continuará afectando mayoritariamente a aves o si podría desarrollarse una pandemia, pero esto no es previsible», indicó.
El virus de la gripe aviar, como su nombre indica, afecta principalmente a aves, aunque en los últimos meses se han registrado varios casos en mamíferos y, en menor medida, en humanos. Estas infecciones en humanos son esporádicas, ya que no se han dado mutaciones suficientes para que el virus se transmita de manera eficaz de persona a persona. «La adaptación del virus a receptores humanos depende de mutaciones en genes muy específicos y, aunque se han detectado algunos casos en humanos, todavía no se ha alcanzado ese nivel de adaptación», destaca Marcos.
La posibilidad de nuevas mutaciones, sin embargo, no puede descartarse. «Es algo que no podemos prever”, subraya la experta. “La evolución del virus puede limitarse a las aves o, en el peor de los casos, adaptarse para afectar de forma significativa a la población humana», señala. Esta incertidumbre exige una vigilancia constante para identificar cualquier cambio significativo en el comportamiento del virus.
Marcos también explica que el comportamiento del virus está influenciado por su capacidad para infectar diferentes especies. «El hecho de que se hayan detectado casos en mamíferos sugiere que el virus está experimentando cambios importantes, sin embargo, para que este proceso se traduzca en un riesgo real para los humanos, serían necesarias mutaciones adicionales que faciliten la transmisión entre personas”, detalla la investigadora, que recalca que, “por ahora, esto no ha sucedido».
«Que se hayan detectado casos en mamíferos sugiere que el virus está experimentando cambios importantes, pero para que esto se traduzca en un riesgo real para los humanos serían necesarias mutaciones adicionales que faciliten la transmisión entre personas”
Síntomas en humanos: de leves a graves
En los pocos casos documentados en humanos, los síntomas de la gripe aviar han mostrado una gran variabilidad. Tal y como explica Marcos “los cuadros clínicos pueden ir desde infecciones asintomáticas hasta enfermedades respiratorias graves”. Esto depende tanto de las características del virus como del estado de salud del paciente.
Las personas con enfermedades preexistentes, como afecciones respiratorias o cardíacas, o aquellas de edad avanzada, son las más vulnerables a desarrollar complicaciones graves. «El abanico de síntomas es muy diverso, ya que se ha visto como algunos pacientes pueden experimentar una infección leve que pase desapercibida, mientras que otros pueden desarrollar cuadros clínicos graves, especialmente si tienen factores de riesgo subyacentes», añade la especialista.
Aunque los casos en humanos son raros, es importante reconocer los posibles síntomas para una detección temprana. Entre ellos se incluyen fiebre, tos, dificultad para respirar y, en casos graves, neumonía o insuficiencia respiratoria.
Tratamientos disponibles
Frente a la gripe aviar actualmente hay disponibles tratamientos antivirales eficaces. «El oseltamivir es el principal medicamento utilizado”, señala Marcos. “Su efectividad depende de una administración temprana, idealmente en las primeras etapas de los síntomas», indica.
El oseltamivir actúa inhibiendo una enzima clave que el virus necesita para replicarse, lo que reduce la gravedad de los síntomas y la duración de la enfermedad. «Es fundamental iniciar el tratamiento lo antes posible, ya que esto mejora significativamente los resultados clínicos», enfatiza.
«Es fundamental iniciar el tratamiento lo antes posible, ya que esto mejora significativamente los resultados clínicos»
Además de este, el zanamivir y el peramivir, han demostrado ser eficaces contra la mayoría de las cepas del virus H5N1, especialmente si se administran de forma temprana. Sin embargo, la experiencia práctica sobre su eficacia específica contra este virus aún es limitada.
No obstante, estos antivirales han demostrado su capacidad para reducir tanto la duración de la enfermedad como las complicaciones asociadas con la gripe estacional.
Además, se ha observado que también pueden disminuir la gravedad y el tiempo de recuperación en casos de gripe pandémica. Para lograr la máxima eficacia, estos medicamentos deben administrarse dentro de las primeras 48 horas tras la aparición de los síntomas. Su efectividad es aún mayor si se inician inmediatamente después de los primeros signos de la enfermedad.
En cuanto a las vacunas, “se está trabajando en ello, pero aún no hay una vacuna lista para su aplicación masiva”, señala Marcos, que añade que “en este momento no sería necesario implementar una campaña de vacunación en humanos debido a la baja incidencia de casos». A pesar de esto, la investigación en vacunas sigue siendo una prioridad para los expertos en salud pública, especialmente en preparación para posibles escenarios futuros en los que el virus pueda evolucionar hacia una forma más peligrosa para los humanos. De hecho, la Agencia Europea del Medicamento (EMA) ha autorizado una vacuna contra la influenza zoonótica desarrollada por Seqirus.
Vigilancia y prevención
Para minimizar los riesgos asociados a la gripe aviar, se mantiene una estricta vigilancia en aves y otros animales. España cuenta con laboratorios preparados para detectar posibles brotes y actuar de manera temprana. «Lo más importante es estar preparados y actuar rápidamente ante cualquier sospecha”, recalca Marcos. “Esto es clave para evitar que el virus evolucione hacia un escenario más preocupante», subraya la experta.
En cuanto a la prevención, se recomienda seguir medidas generales aplicables a virus respiratorios, como el uso de mascarillas en situaciones de riesgo, el lavado frecuente de manos y la adecuada cocción de alimentos de origen animal. Además, los trabajadores en contacto con aves infectadas deben extremar las precauciones utilizando equipos de protección personal.