Un equipo internacional de expertos, con una destacada participación española a través de la Red Española de Investigación en COVID persistente (REiCOP), ha publicado la primera guía de práctica clínica internacional centrada en la prevención y el tratamiento de la COVID persistente. El documento, publicado en la revista científica European Respiratory Journal, supone un paso relevante para unificar criterios médicos frente a una enfermedad que continúa afectando a millones de personas en todo el mundo.
La COVID persistente, reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS), se define como la presencia de síntomas que persisten o aparecen tres meses después de la infección inicial por SARS-CoV-2, duran al menos dos meses y no pueden explicarse por otro diagnóstico. Entre los síntomas más frecuentes se encuentran la fatiga extrema, las dificultades respiratorias, los problemas cognitivos —conocidos popularmente como «niebla mental»—, el dolor muscular y los trastornos gastrointestinales, todos ellos con un fuerte impacto sobre la calidad de vida y la capacidad laboral de los pacientes.
La nueva guía
La nueva guía recopila y analiza de forma sistemática la evidencia científica disponible hasta el momento y establece diez recomendaciones concretas dirigidas a profesionales sanitarios. El objetivo es ofrecer herramientas prácticas para médicos de familia, especialistas, personal de enfermería y farmacéuticos que atienden a personas con esta enfermedad.
Joan B. Soriano, epidemiólogo e investigador de la Universitat de les Illes Balears y miembro del grupo coordinador que ha elaborado el documento, destaca que la publicación representa «un hito» para la práctica clínica diaria.
«Esta guía es un hito porque aborda COVID persistente con la mirada puesta en la práctica clínica diaria», afirmó Soriano. «Aunque la evidencia es aún baja para muchas recomendaciones, proporciona un marco claro para que los médicos de familia, enfermeras y farmacéuticos de todo el mundo sepan qué funciona y qué no. No podemos tratar esta nueva enfermedad con herramientas de hace décadas», señaló.
Uno de los aspectos más relevantes de la guía es que diferencias claramente entre estrategias de prevención y tratamientos para personas que ya padecen la enfermedad. En el ámbito preventivo, los expertos concluyen que la vacunación frente a la COVID-19, especialmente cuando se administran al menos dos dosis antes de infección, puede reducir el riesgo de desarrollar síntomas prolongados.
Asimismo, el documento apunta que determinados antivirales empleados durante la fase aguda de la infección, como nirmatrelvir/ritonavir, molnupiravir o favipiravir, también podrían disminuir la probabilidad de desarrollar COVID persistente, especialmente en personas con factores de riesgo.
Recomendaciones sobre el tratamiento
La guía también establece recomendaciones sobre tratamientos que no han demostrado eficacia suficiente. En este sentido, los expertos desaconsejan utilizar nirmatrelvir/ritonavir —comercializado como Paxlovid— para tratar la COVID persistente ya establecida. Según explican, un ensayo clínico no mostró mejorías significativas en pacientes que llevaban una media de año y medio con síntomas persistentes.
Además, tampoco recomiendan el uso de glucocorticoides para mejorar la función cardiopulmonar ni para tratar alteraciones del olfato asociadas a la enfermedad, debido a sus beneficios limitados y a los posibles efectos adversos derivados de su uso prolongado.
Roger Paredes, coautor de la guía y miembro del Departamento de Enfermedades Infecciosas del Hospital Germans Trias i Pujol e investigador de IrsiCaixa, subraya la complejidad clínica de esta patología. «La COVID persistente es un síndrome complejo que puede afectar a múltiples órganos. Esta guía, fruto de un esfuerzo multidisciplinar internacional, subraya la necesidad de investigar más y mejor, especialmente en poblaciones vulnerables y en niños», explicó.
El especialista considera que algunas de las recomendaciones incluidas, como la rehabilitación personalizada, constituyen «pasos importantes», aunque insiste en que aún es necesario generar evidencia científica sólida para desarrollar tratamientos verdaderamente eficaces.
Entre las terapias que sí reciben una valoración favorable en la guía figuran los probióticos multicepa, que podrían ayudar a aliviar síntomas como la fatiga, las molestias gastrointestinales, las dificultades de concentración o los dolores articulares.
También se recomienda la terapia cognitivo-conductual (TCC) como herramienta complementaria para reducir la fatiga en algunos pacientes. Los autores aclaran expresamente que esta recomendación no implica considerar que la enfermedad tenga un origen psicológico, sino que busca ofrecer apoyo adicional para mejorar el bienestar y la calidad de vida.
Otro de los pilares del abordaje propuesto es la rehabilitación personalizada mediante ejercicio supervisado y adaptado a cada paciente. No obstante, la guía insiste en que antes de iniciar cualquier programa de actividad física es imprescindible descartar la presencia de malestar post-esfuerzo (PEM), una condición frecuente en algunos pacientes con COVID persistente que provoca un empeoramiento significativo de los síntomas tras realizar actividad física o mental.
Según el documento, cuando esta condición no está presente, los programas de rehabilitación pueden mejorar la capacidad funcional, disminuir la disnea y aumentar la calidad de vida.
Marco clínico común
Pilar Rodríguez Ledo, presidenta de REiCOP, valora especialmente que la guía proporcione un marco clínico común en un contexto donde todavía existen importantes incertidumbres diagnósticas y terapéuticas.
«Nuestra recomendación general para las personas que viven con COVID persistente es que busquen atención en unidades especializadas y multidisciplinares», explicó Rodríguez Ledo. En estos dispositivos, añade, se puede aplicar de manera individualizada el consejo de rehabilitación supervisada, valorar el uso de probióticos y ofrecer terapias psicológicas de apoyo cuando sean necesarias.
La especialista insiste en que «no hay tratamientos milagrosos», pero recalca que sí existen intervenciones respaldadas por la evidencia científica capaces de mejorar la calidad de vida de los pacientes. «Y, sobre todo, la investigación continúa y la esperanza es razonable», concluyó.
La publicación de esta guía llega en un momento en el que la comunidad científica sigue intentando comprender los mecanismos biológicos responsables de la COVID persistente y desarrollar estrategias terapéuticas más eficaces. Mientras tanto, el documento pretende servir como referencia internacional para homogeneizar la atención sanitaria y ofrecer recomendaciones basadas en la mejor evidencia disponible hasta la fecha.