Científicos identifican un nuevo objetivo genético para tratar la anemia de células falciformes

Las variantes descubiertas podrían servir como base para nuevas líneas de investigación en medicina de precisión contra enfermedades monogénicas

Un equipo internacional de científicos, liderado por expertos de Johns Hopkins Medicine y con participación de instituciones de África, Europa y Estados Unidos, ha identificado un nuevo objetivo genético potencial para el tratamiento de la anemia de células falciformes. El hallazgo, publicado el pasado 1 de marzo en la revista Nature Communications, señala al gen FLT1 como un regulador clave en la producción de hemoglobina fetal (HbF), un tipo de hemoglobina que podría cambiar el curso de esta enfermedad genética.

La anemia de células falciformes es un trastorno hereditario de la sangre caracterizado por la producción de glóbulos rojos en forma de hoz. Esta forma anómala dificulta el transporte de oxígeno, provoca episodios de dolor intenso y acorta significativamente la esperanza de vida. Aunque existen tratamientos, como la hidroxiurea o los trasplantes de médula ósea, no todos los pacientes pueden beneficiarse de ellos, y las alternativas curativas siguen siendo limitadas.

En este contexto, la investigación del equipo encabezado por Ambroise Wonkam, director del Instituto McKusick-Nathans de Medicina Genética en Johns Hopkins, representa un paso prometedor. “Sabemos desde hace tiempo que aumentar los niveles de hemoglobina fetal en pacientes con anemia de células falciformes puede mejorar su calidad de vida y prolongar su supervivencia. Nuestro objetivo era identificar nuevos genes que regulen esta hemoglobina y que puedan ser candidatos para futuras terapias génicas”, explica Wonkam.

Análisis de asociación del genoma completo

El estudio se basa en un análisis de asociación del genoma completo (Genome-Wide Association Study, GWAS), una herramienta que permite detectar variantes genéticas relacionadas con rasgos específicos. En este caso, los investigadores analizaron los genomas de 3.751 personas con anemia de células falciformes, procedentes de Camerún, Tanzania y Estados Unidos, con un enfoque especial en personas de ascendencia africana, históricamente subrepresentadas en este tipo de estudios.

El resultado fue la identificación de 14 nuevos marcadores genéticos relacionados con la producción de hemoglobina fetal. Entre ellos, el gen FLT1, ubicado en el cromosoma 13, destacó por su alta señal de expresión genética, lo que sugiere un papel esencial en la regulación de HbF.

“Antes de este trabajo, conocíamos solo entre el 10% y el 20% de las variantes genéticas que influyen en la producción de hemoglobina fetal en personas de ascendencia africana, frente al 50% que se había identificado en personas de origen europeo. Ahora, gracias a este estudio, hemos identificado hasta un 90% de estas variantes en pacientes africanos o afroamericanos”, apunta Wonkam.

FLT1

FLT1 codifica una proteína involucrada en la señalización del factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF), un mecanismo que también participa en la respuesta al estrés hipóxico. Aunque tradicionalmente este gen ha estado asociado a la angiogénesis, su papel en la regulación de la hemoglobina fetal abre una nueva vía de investigación terapéutica.

La esperanza de los investigadores es que FLT1 pueda convertirse en un nuevo objetivo para técnicas de edición genética, como CRISPR, que permitirían preservar o reactivar la producción de hemoglobina fetal en adultos con anemia falciforme. Actualmente, la FDA ha aprobado terapias génicas dirigidas a aumentar la HbF, pero la incorporación de nuevos genes como FLT1 podría ampliar el número de pacientes beneficiados y mejorar la eficacia de estas estrategias.

Impacto global

La anemia de células falciformes afecta a cerca de 300.000 recién nacidos cada año en todo el mundo, la mayoría de ellos en África subsahariana. En Estados Unidos, se estima que hay unos 100.000 pacientes, en su mayoría afroamericanos no hispanos. Es la enfermedad monogénica más frecuente en este país, según la Sociedad Americana de Hematología.

Los avances recientes en terapias génicas y en medicina de precisión han abierto nuevas expectativas para estos pacientes. Sin embargo, el reto ahora es garantizar la equidad en el acceso a estas tecnologías, especialmente en países con menos recursos donde la prevalencia de la enfermedad es mayor.

Próximos pasos

El equipo liderado por Wonkam planea ahora estudiar en profundidad cómo interactúa FLT1 con otros genes bajo condiciones de hipoxia y determinar su evolución poblacional en África. Comprender en qué momento se hizo más prevalente podría ofrecer pistas sobre otras variantes genéticas útiles como objetivos terapéuticos. El proyecto ha contado con financiación de los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU., el Instituto Nacional del Cáncer, la Childcare Foundation y la organización American Lebanese Syrian Associated Charities, vinculada al St. Jude Children’s Research Hospital.

Con estos avances, la investigación en anemia de células falciformes da un paso decisivo hacia terapias personalizadas y más inclusivas, impulsadas por el conocimiento genético y con potencial para transformar la vida de miles de pacientes en todo el mundo.


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