La OMS reporta una disminución global del impacto de la COVID-19, pero insiste en la vigilancia

La Organización ha publicado una actualización epidemiológica de la enfermedad hasta el 24 de diciembre notificando una reducción de casos y fallecimientos.

COVID

El SARS-CoV-2, causante de la COVID-19, continúa circulando sin una estacionalidad clara, provocando tanto enfermedades agudas como afecciones posteriores. Su impacto varía según las variantes predominantes, las políticas nacionales y el acceso a medidas preventivas. En este contexto, la capacidad de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para monitorear su evolución se está viendo limitada por la disminución de la vigilancia, la integración insuficiente en programas de control a largo plazo y la escasa notificación por parte de los Estados Miembros, que han pasado de una gestión de crisis a un enfoque más sostenible.

En los últimos años, muchos países han integrado la vigilancia del SARS-CoV-2 en sistemas existentes para enfermedades respiratorias, como la gripe, en un esfuerzo por consolidar el seguimiento de riesgos. Este avance, aunque variable según la región (desde un 41% en el Pacífico Occidental hasta un 96% en Europa), marca un paso clave hacia un modelo global más sostenible y adaptado al contexto post-pandemia.

Así, en un nuevo informe de la OMS de actualización epidemiológica de la COVID-19 entre el 14 de octubre y el 24 de diciembre se ha notificado una reducción global de casos y fallecimientos generalizada. Hasta el 10 de noviembre de 2024, la positividad semanal por PCR del SARS-CoV-2 mostró una tendencia a la baja, pasando del 13,6% al 10,8%, con una media de 59.414 pruebas analizadas semanalmente en 99 países. La región europea registró una actividad elevada, aunque decreciente, con una reducción de la positividad del 14,4% al 10,4% en ese mismo periodo. A nivel mundial, 77 países notificaron casos y 27 reportaron muertes, aunque estas cifras no reflejan la realidad completa debido a la disminución de las notificaciones.

Durante este periodo, los casos reportados disminuyeron un 39% (más de 201.000 nuevos casos) y las muertes un 36% (más de 3.000 fallecimientos) en comparación con el periodo anterior. No obstante, 46 países notificaron más de 22.000 hospitalizaciones y 34 países reportaron alrededor de 900 ingresos en UCI, reflejando la necesidad de mantener una vigilancia activa en esta fase de la pandemia. Entre los países que notificaron datos durante el periodo de notificación actual y el anterior, se produjo un descenso general del 15% y el 24% en nuevas hospitalizaciones e ingresos en UCI, respectivamente.

Evolución del virus

El informe de la OMS también apunta a que, desde su aparición, el SARS-CoV-2 ha mostrado una evolución constante, dando lugar a variantes con impacto en la transmisibilidad, gravedad y eficacia de las vacunas. Las principales variantes de interés (VOC), como Alpha, Beta, Gamma, Delta y Ómicron, han marcado diferentes etapas de la pandemia. Ómicron, en particular, originó subvariantes como BA.1, BA.2 y BA.5, que impulsaron sucesivas oleadas globales.

En 2023 surgieron variantes recombinantes como XBB y XBB.1.5, mientras que a finales de ese año BA.2.86 evolucionó a JN.1, convirtiéndose en la variante más prevalente. Según el documento, a fecha de diciembre de 2024, KP.3.1.1, descendiente de JN.1, lidera en prevalencia global, seguida de XEC, una variante bajo vigilancia cuyo riesgo para la salud pública actualmente se considera bajo. A pesar de su creciente prevalencia, XEC aún no reúne los criterios para ser clasificada como una variante de interés, aseguran desde la OMS.

Desde el inicio de la pandemia, más de 7 millones de muertes confirmadas por COVID-19 se notificaron a la OMS en 234 países y territorios. El promedio semanal de casos reportados creció de 414.000 a principios de 2020 a un máximo de 21 millones en enero de 2022. A partir de mediados de 2022, la disminución de las pruebas y de la notificación redujo los casos semanales a 1,3 millones a principios de 2023, 246.000 a finales de ese año y 70.000 a principios de 2024.

La mortalidad asociada a la COVID-19 se concentró principalmente entre 2020 y 2022, representando el 95% de las muertes registradas. La inmunidad adquirida por infección o vacunación contribuyó a una reducción significativa en las muertes a partir de la segunda mitad de 2022. Tras alcanzar un máximo de 99.000 muertes semanales en enero de 2021, las cifras cayeron a 13.000 a finales de 2022, 2.400 a finales de 2023 y 1.400 a principios de 2024. Aunque las cifras oficiales acumuladas de muertes ascienden a 5,49 millones a finales de 2021, la OMS estima un exceso de mortalidad global de 14,91 millones para el periodo 2020-2021. Los cálculos para el periodo 2022-2024 están en proceso de elaboración por parte de la Organización.

Vacunación y COVID persistente

Aunque la COVID-19 grave es un factor de riesgo importante para el desarrollo de COVID persistente (CCP), más del 90% de los casos surgen tras infecciones leves debido al elevado número de infecciones y reinfecciones acumuladas en los últimos cinco años. En este sentido, la vacunación ha demostrado reducir significativamente el riesgo de desarrollar CCP.

Desde el inicio del despliegue de vacunas en 2021, los países de ingresos altos lideraron en cobertura inicial. A finales de 2023, el 67% de la población mundial había completado su esquema de vacunación primario y el 32% contaba con al menos una dosis de refuerzo, aunque persistían las disparidades. Solo el 5% de las personas en países de bajos ingresos recibió refuerzos, frente al 49% en países de altos ingresos. En cuanto a grupos prioritarios, el 83% de los adultos mayores tenía un esquema completo y el 61% un refuerzo, mientras que entre los trabajadores de la salud, las cifras fueron del 89% y 31%, respectivamente.

Desde enero de 2024, la OMS adoptó un enfoque de seguimiento anual en la vacunación. Al final del tercer trimestre, 39,2 millones de personas en 90 Estados Miembros, alrededor del 31% de la población mundial, habían recibido una dosis de vacuna, con 14,8 millones administradas en dicho trimestre. No obstante, cabe destacar que entre los adultos mayores, la tasa de aceptación fue del 1,68% y, entre los trabajadores sanitarios, del 0,96%, reflejando una desaceleración en la captación global.

Por otro lado, la OMS, a través de iniciativas como la Red Mundial de Coronavirus (CoViNet), el Sistema Mundial Ampliado de Vigilancia y Respuesta a la Gripe (SMVRG) y los grupos técnicos TAG-CO-VAC y de evolución de los virus, continúa monitoreando la circulación del SARS-CoV-2, su evolución genética y antigénica, y las respuestas inmunitarias asociadas. En abril de 2024, el TAG-CO-VAC recomendó el uso de una vacuna monovalente basada en la variante JN.1 para optimizar la producción de anticuerpos neutralizantes. Tras revisar los datos más recientes en diciembre de 2024, se reafirmó esta recomendación, destacando la eficacia de este linaje como antígeno principal para futuras formulaciones de vacunas contra la COVID-19.


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