El abordaje del paciente oncológico crítico está viviendo una auténtica revolución. La Medicina Intensiva ha dejado de ser un recurso de último recurso para convertirse en un eslabón esencial en el tratamiento de muchos pacientes con cáncer. Así lo demuestra la organización del I Congreso Internacional de Oncología Crítica, una iniciativa conjunta entre la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC) y la red internacional ONCCC-R-NET. Carola Giménez-Esparza, presidenta de la SEMICYUC, desgrana para GM la trascendencia de este encuentro y los retos actuales del paciente crítico oncológico.
I Congreso Internacional de Oncología Crítica
La principal motivación del Congreso radica en mejorar la atención a los pacientes con cáncer que requieren ingreso en UCI. Este perfil de paciente es cada vez más frecuente, debido tanto al aumento de la incidencia de cáncer como a las complicaciones derivadas de tratamientos cada vez más complejos y eficaces.
“El Congreso nace con el objetivo de crear un espacio científico multidisciplinar, donde intensivistas, oncólogos y hematólogos compartan conocimiento y experiencias”
Carola Giménez-Esparza, presidenta de la SEMICYUC
“El Congreso nace con el objetivo de crear un espacio científico multidisciplinar, donde intensivistas, oncólogos y hematólogos compartan conocimiento y experiencias”, explica Giménez-Esparza. La presencia de referentes mundiales como la Mayo Clinic o el MD Anderson Cancer Center garantiza un intercambio de alto nivel que pone en valor también la excelencia clínica y científica de los profesionales españoles.
Desde SEMICYUC, la oncología crítica se consolida como una disciplina que requiere desarrollo propio, investigación específica y una formación estructurada, dada la complejidad creciente del perfil clínico de estos pacientes.
Complicaciones de terapias avanzadas
Entre los temas centrales del Congreso destaca el manejo del síndrome de liberación de citoquinas, una de las complicaciones más graves asociadas a la terapia CAR-T. Este tratamiento celular, revolucionario en hematología, puede provocar respuestas inflamatorias descontroladas que derivan en fallo multiorgánico si no se actúa de manera precoz y decidida.
El manejo del síndrome de liberación de citoquinas, una de las complicaciones más graves asociadas a la terapia CAR-T
“Estos pacientes requieren vigilancia intensiva desde el inicio”, señala Giménez-Esparza. A los riesgos del síndrome de liberación de citoquinas se suman complicaciones como la neurotoxicidad o las infecciones graves, agravadas por la inmunosupresión. Por ello, el éxito de la terapia CAR-T no depende solo de su infusión, sino del soporte intensivo que acompaña al paciente durante el proceso.
La formación específica en estas nuevas terapias, así como la coordinación estrecha entre intensivistas y hematólogos, es hoy más crucial que nunca. Solo con una visión integrada se puede garantizar una atención segura, eficaz y oportuna.
De la exclusión al abordaje precoz
Uno de los cambios más significativos en los últimos años ha sido la evolución del rol del intensivista en el pronóstico de los pacientes con cáncer. Hace apenas una década, muchos eran considerados no candidatos a UCI por su escasa esperanza de vida. Hoy, gracias a los avances en tratamientos oncológicos y cuidados críticos, ese paradigma ha cambiado.
“Sabemos que un ingreso precoz en UCI mejora drásticamente las probabilidades de recuperación»
Carola Giménez-Esparza, presidenta de la SEMICYUC
“Sabemos que un ingreso precoz en UCI mejora drásticamente las probabilidades de recuperación”, subraya la experta. Esto ha motivado una estrecha colaboración entre las unidades de oncología y cuidados intensivos, con protocolos de detección precoz y toma de decisiones basadas en criterios más individualizados.
La Medicina Intensiva ha desarrollado herramientas específicas y ha promovido la formación en oncología crítica entre sus profesionales. Este enfoque ha permitido ofrecer soporte intensivo a pacientes que antes no habrían tenido esa oportunidad, y muchos de ellos han podido retomar su tratamiento oncológico con éxito.
Retos clínicos y estrategias colaborativas
La atención del paciente oncohematológico en UCI implica afrontar desafíos clínicos y organizativos notables. Se trata de pacientes extremadamente frágiles, con alta inmunosupresión y propensos a infecciones graves por gérmenes resistentes o atípicos. Su evolución clínica es impredecible, lo que requiere un abordaje multidisciplinar, personalizado y ágil.
La SEMICYUC está impulsando estrategias como la creación de comités clínicos conjuntos, desarrollo de guías consensuadas y protocolos específicos de ingreso en UCI
En este sentido, desde la SEMICYUC se están impulsando estrategias como la creación de comités clínicos conjuntos, desarrollo de guías consensuadas y protocolos específicos de ingreso en UCI. “También promovemos la investigación colaborativa y la formación interdisciplinaria con jornadas conjuntas y congresos como este”, añade Giménez-Esparza.
Este modelo organizativo permite actuar antes de que el paciente se descompense gravemente, mejorando su pronóstico y facilitando su continuidad terapéutica. La clave está en derribar barreras entre especialidades y construir una red asistencial fluida y efectiva.
Unidades especializadas y medicina de precisión
La creación de unidades específicas para el paciente oncológico crítico es una propuesta que gana cada vez más consenso. Permiten un abordaje más rápido, coordinado y eficaz de las complicaciones severas, evitando retrasos en el ingreso y mejorando los resultados clínicos.
La irrupción de la medicina de precisión está marcando un punto de inflexión en la manera de tratar al paciente oncológico
Asimismo, la irrupción de la medicina de precisión está marcando un punto de inflexión en la manera de tratar al paciente oncológico. Al personalizar los tratamientos según las características genéticas y moleculares del tumor, se logran terapias más eficaces, con menos efectos adversos, que requieren un acompañamiento intensivo especializado en caso de complicaciones.
Integrar la visión oncológica en la UCI
Para Giménez-Esparza, el mensaje es claro: “El paciente oncológico actual no es el de hace 10 años. Tiene opciones reales de curación, pero necesita de un soporte intensivo adecuado en momentos críticos”. Ignorar esta evolución es perder una oportunidad de cambiar el curso de la enfermedad.
“El paciente oncológico actual no es el de hace 10 años. Tiene opciones reales de curación, pero necesita de un soporte intensivo adecuado en momentos críticos”
Carola Giménez-Esparza, presidenta de la SEMICYUC
Incorporar de forma sistemática la visión oncológica en las UCI es hoy una responsabilidad profesional y ética. La Medicina Intensiva, gracias a su capacidad de respuesta rápida y especializada, puede marcar una diferencia crucial en la supervivencia y calidad de vida del paciente con cáncer. Desde la SEMICYUC, el compromiso está claro: ofrecer a cada paciente crítico oncológico una segunda oportunidad.