Camizestrant reduce en un 56% el riesgo de progresión del cáncer de mama avanzado con mutación ESR1: “Va a ser el principio de una historia”

El tratamiento, en combinación con inhibidores de la quinasa dependiente de ciclina (CDK) 4/6, mostró una mejora estadística y clínicamente significativa en la SPL

Los resultados del ensayo SERENA-6 de Fase III, que se presentaron durante la sesión plenaria de la Reunión Anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO, por sus siglas en inglés) y se publicaron simultáneamente en The New England Journal of Medicine, demuestran que camizestrant (AstraZeneca), en combinación con inhibidores de la quinasa dependiente de ciclina (CDK) 4/6, (palbociclib, ribociclib o abemaciclib), mostró una mejora estadística y clínicamente significativa en la supervivencia libre de progresión (SLP). El ensayo evaluó el cambio a la combinación frente a la continuación del tratamiento estándar con un inhibidor de la aromatasa (IA) (anastrozol o letrozol) en combinación con un inhibidor de CDK4/6 en el tratamiento de primera línea de pacientes con cáncer de mama avanzado positivo para receptores hormonales (RH) y negativo para HER2 cuyos tumores presentan una mutación emergente de ESR1.

La combinación redujo el riesgo de progresión de la enfermedad o muerte en un 56% en comparación con el tratamiento estándar, según la evaluación del investigador. La mediana de la supervivencia libre de progresión (SLP) fue de 16,0 meses para las pacientes que cambiaron a la combinación, frente a 9,2 meses para el brazo comparador. Además, se observó un beneficio consistente en la SLP en todos los inhibidores de CDK4/6 y en los subgrupos clínicamente relevantes del ensayo, incluido el análisis por edad, raza, región, momento de detección de la mutación ESR1 y tipo de mutación ESR1.

Emilio Alba, jefe de Servicio de Oncología Médica del Hospital Clínico Universitario Virgen de la Victoria de Málaga.

“El estudio SERENA-6 es muy interesante y presenta dos componentes fundamentales”, explica a Gaceta Médica Emilio Alba, jefe de Servicio de Oncología Médica del Hospital Clínico Universitario Virgen de la Victoria de Málaga, centro que ha reclutado a un mayor número de pacientes. Para Alba, el primero es la introducción de camizestrant, “un degradador selectivo del receptor estrogénico que actualmente se utiliza en segunda línea para el tratamiento del cáncer de mama tras una terapia hormonal clásica, aunque ya se están investigando en primera línea”.

El segundo aspecto, también muy relevante para el experto, es que el criterio para cambiar de tratamiento no se basa en la imagen ni en el escáner. “Hasta ahora, en mujeres con cáncer de mama metastásico se realizan escáneres, PET u otras pruebas radiológicas, y cuando estas muestran que la enfermedad progresa o deja de estar controlada, se cambia el tratamiento por una alternativa”, destaca. Del mismo modo, añade que “va a ser el principio de una historia”.

A continuación, señala que en el estudio SERENA-6, las pacientes que reciben el fármaco lo hacen cuando, a través de un análisis de sangre, se detecta una mutación en el gen ESR1, que codifica el receptor estrogénico. “Esta mutación indica que las células del cáncer se han vuelto resistentes al tratamiento con inhibidores de la aromatasa. Por tanto, no se espera a realizar un escáner o un PET, sino que se utiliza la biopsia líquida para detectar esta mutación en sangre”, confirma Alba.

En cuando a sus ventajas, reitera que la mutación en sangre de ESR1 aparece meses antes de que se evidencie un empeoramiento en el escáner. En otras palabras, menciona que “lo que se detecta en ese momento mediante biopsia líquida es lo mismo que se verá meses después en las pruebas radiológicas”. “El escáner ofrece solo una imagen de algo que ya ocurrió en el tumor tiempo atrás. Así, cuando se cambia el tratamiento en el momento en que se detecta la mutación con la biopsia líquida —y no cuando empeora el escáner o el PET, como se hace actualmente—, se observa que el tiempo de control de la enfermedad es claramente superior”, precisa Alba.

Más calidad de vida

La combinación con el fármaco también se asoció con un retraso significativo en el tiempo hasta el deterioro de la calidad de vida, donde, en un objetivo exploratorio, la combinación con este tratamiento redujo el riesgo de deterioro del estado de salud general y la calidad de vida en un 47% en comparación con la combinación con IA. La mediana del tiempo hasta el deterioro del estado de salud general fue de 23,0 meses en las pacientes tratadas con la combinación con el fármaco, frente a 6,4 meses en las pacientes que continuaron el tratamiento con la combinación de IA (EORTC QLQ-C30). La combinación con el fármacotambién retrasó el tiempo hasta el deterioro del dolor en comparación con la combinación de IA.

En este sentido, Alba certifica que “cuando se logra un mejor control de la enfermedad, los pacientes suelen deteriorarse menos”. Por eso, considera que “este estudio muestra que, si se detecta de forma muy precoz que la enfermedad está empezando a volverse resistente y se cambia a un tratamiento activo como este, el resultado es mejor que si se espera a hacerlo cuando ya aparece reflejado en un escáner”. Asimismo, admite que “evidentemente, cuando uno se adelanta a la evolución de la enfermedad, adapta mejor el tratamiento y actúa antes, la paciente se deteriora menos y mantiene una mejor calidad de vida”.

Los datos para los objetivos secundarios clave, supervivencia libre de segunda progresión (SLP2) y la supervivencia global (SG), eran inmaduros en el momento de este análisis provisional. Sin embargo, se observó una tendencia hacia un mayor beneficio del tratamiento con la combinación basada en la SLP2. La compañía confirma que el ensayo continuará evaluando la SG, la SLP2 y otros objetivos secundarios clave.

Acceso a la biopsia líquida en España

Pese a su potencial, el acceso a las pruebas de biopsia líquida en España es irregular, según reconoce Alba. “Evidentemente, no todos los hospitales tienen acceso a esta tecnología en este momento, por lo que habrá que trabajar para que cada vez más centros puedan ofrecer biopsia líquida”, argumenta.

Respecto a lo que supone este tratamiento, afirma que “se trata de una prueba muy relevante porque, aunque ahora se ha aplicado así en cáncer de mama, no cabe duda de que en un futuro próximo también se utilizará en otras indicaciones dentro del cáncer de mama y en otros tipos de tumores”. En definitiva, explica que “la biopsia líquida se usará ampliamente como herramienta para detectar cuándo un tumor se vuelve resistente y es necesario cambiar el tratamiento”.

Seguidamente, precisa que “hay que seguir investigando, pero cada vez hay más evidencia de que la biopsia líquida puede detectar que la enfermedad está empeorando —o va a empeorar— antes que las pruebas radiológicas”. Por tanto, asegura que “esto marca el comienzo de una nueva etapa”. Eso sí, considera que “para que funcione correctamente, es imprescindible que los hospitales cuenten con los medios necesarios, y que además se puedan hacer las pruebas en un plazo razonable”.


También te puede interesar…