Conocer la mutación en cáncer de próstata hormonosensible metastásico es vital: “Cambia la historia del paciente”

Los estudios CAPTURE y AMPLITUDE ponen el foco en los casos con alteraciones HRR, incluidas mutaciones en BRCA.

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La investigación en cáncer de próstata está avanzando a pasos agigantados. Sin embargo, es importante trasladarlo a la rutina de la práctica clínica diaria. Y es que es crucial poder identificar el mejor tratamiento, reducir toxicidades y lograr un mayor control y más duradero de la enfermedad. Así lo expone David Olmos, oncólogo médico del Hospital Universitario 12 de Octubre, quien apunta al estudio CAPTURE, presentado en la reunión anual de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica (ASCO) y cuyos resultados se han publicado en la revista Annals of Oncology.

Este estudio, liderado por el Hospital 12 de Octubre y que ha incluido a 556 pacientes, ha demostrado que el cáncer de próstata con mutaciones en los genes BRCA1 y/o BRCA2 tiene un pronóstico significativamente peor, independientemente de los regímenes de tratamiento.

Por otra parte, también en el marco de ASCO 2025, se han anunciado los primeros resultados del estudio fase 3 AMPLITUDE, que evalúa la combinación de niraparib y acetato de abiraterona más prednisona (Akeega, de Johnson & Johnson) en pacientes con cáncer de próstata hormonosensible metastásico con alteraciones en genes de la reparación por recombinación homóloga (HRR), incluidas las alteraciones en BRCA.

AMPLITUDE alcanzó su objetivo primario de supervivencia libre de progresión radiológica (SLPr). Los pacientes con alteraciones en BRCA obtuvieron el mayor beneficio del tratamiento con la combinación de niraparib más AAP, logrando una reducción del 48% en el riesgo de progresión radiológica o muerte, mientras que en pacientes con cualquier alteración en HRR la reducción del riesgo fue del 37%.

Los resultados también demostraron que la combinación con niraparib redujo el riesgo de progresión sintomática en un 56% en los pacientes con alteraciones específicas en BRCA y en un 50% en todos los pacientes con alteraciones en HRR. Así, los pacientes experimentaron mayor retraso en el empeoramiento de los síntomas y la necesidad de radioterapia, intervención quirúrgica o un nuevo tratamiento oncológico. Además, el primer análisis intermedio mostró una tendencia temprana hacia una mejora en la supervivencia global a favor de la combinación de niraparib con AAP, con una reducción del riesgo de muerte del 25% en pacientes con alteraciones en BRCA y del 21% en aquellos con alteraciones en HRR.

“Por primera vez en el mundo, se han presentado datos en cáncer de próstata metastásico hormonosensible en pacientes con alteraciones HRR, incluidas las alteraciones en BRCA”, puntualiza Bernardo Herrera, urólogo del Hospital Universitario Virgen de la Victoria de Málaga e investigador principal del Grupo de Oncología Genitourinaria del Instituto de Investigación Biomédica de Málaga.

Diagnóstico precoz

En este contexto, conocer la mutación puede ser determinante para la evolución de un paciente. Y es que “no son infrecuentes”, señala Herrera, quien agrega que “uno de cada cuatro pacientes que vemos la puede tener”. Y eso “con los mejores test y sin contar los fallos”, añade Olmos.

“Si el paciente tiene antecedentes familiares positivos para cáncer de próstata u otros tipos de tumores relacionados, se recomienda hacer un estudio de alteraciones germinales”, apunta Herrera. Mientras, añade, el estudio de las alteraciones somáticas “se debe realizar en cualquier paciente con cáncer de próstata avanzado”.

En este sentido, entra en juego la medicina personalizada de precisión. “Poder ofrecerle a un paciente un tratamiento personalizado para esa mutación puede significar que progrese en 12 meses o que tenga una respuesta al tratamiento”, afirma Herrera. Y es que, en la actualidad, asegura, los pacientes con esta mutación que no se identifican y a los que se administra un tratamiento convencional “irremediablemente van a tener muy mala evolución”. Sin embargo, “si lo identificamos de una manera precoz, le podemos ofrecer el tratamiento que, además, en España, ya hemos empezado a tener financiación y podemos hacer un tratamiento personalizado”, concluye.

“Esto es el core de la medicina personalizada”, confirma por su parte Olmos. En definitiva, lo que se demuestra con Akeega es que este tratamiento “cambia la historia natural de los pacientes, que pasan de una enfermedad muy agresiva, a tener esperanza de un mayor control de la enfermedad y más duradero”, concluye el oncólogo.