Los oncólogos defienden la biopsia líquida para anticiparse al tumor: «Es clave para diseñar estrategias más eficaces»

Rafael López y Laura Muinelo (CHUS) exponen las principales novedades que se van a abordar en el XI Simposio Biopsia Líquida

La biopsia líquida ya no es solo una promesa científica: su conocimiento y uso se han extendido y hoy lidera el avance hacia lo que se conoce como oncología de precisión. Durante la rueda de prensa de presentación del XI Simposio de Biopsia Líquida, celebrado en Santiago de Compostela, Rafael López, coordinador científico del Simposio Biopsia Líquida, jefe de Servicio de Oncología Médica-ONCOMET del Complexo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS), presidente de ASEICA y profesor de la Facultad de Medicina de la Universidade de Santiago de Compostela; y Laura Muinelo, responsable de la Unidad de Análisis de Biopsia Líquida del Grupo de Oncología Médica Traslacional de este mismo hospital, han expuesto las principales novedades que se van a abordar durante los tres días que dura el simposio (22, 23 y 24 de enero).

Entre los avances más destacados se encuentra la posibilidad de detectar recaídas antes de que sean visibles en las pruebas de imagen y de ajustar los tratamientos oncológicos con mayor precisión, una realidad ya posible gracias a la combinación de la biopsia líquida y la inteligencia artificial, cuyos algoritmos permiten integrar distintos datos moleculares para mejorar de forma significativa el manejo clínico de pacientes con tumores tanto localizados como avanzados.

López ha explicado que “necesitamos disponer de información lo más precisa y sensible posible sobre cómo se está comportando el tumor, algo que las técnicas estándar no permiten conocer». A continuación, ha expresado que «contar con estos datos es clave para diseñar estrategias más eficaces para controlar la enfermedad”. Según López, «hemos pasado de preguntarnos si era posible detectar ADN tumoral circulante a analizar cómo esa información puede ayudarnos a cambiar tratamientos antes de que el cáncer progrese»,

Precisamente, ese tránsito de la investigación básica a la aplicación clínica marcará el tono de esta XI edición, concebida como un espacio de reflexión sobre cómo integrar estas herramientas de forma segura, eficaz y equitativa en la atención a los pacientes. El cambio de etapa se refleja claramente en el programa científico, que pone el foco en anticiparse a la enfermedad, reducir pruebas invasivas y avanzar hacia tratamientos cada vez más personalizados.

Uno de los grandes mensajes que se divulgará a través del simposio es que la biopsia líquida ya no se limita a complementar, en determinados casos, a la biopsia de tejido: se presenta cada vez más como una herramienta dinámica y longitudinal. «Hoy la entendemos como un instrumento que nos permite seguir la evolución del tumor a lo largo del tiempo», ha señalado Muinelo.

Gracias a los nuevos test de alta sensibilidad, es posible detectar cantidades muy pequeñas de material genético tumoral circulante, incluso cuando el tumor no es visible por otros métodos diagnósticos. «Esto nos permite identificar si quedan restos de enfermedad tras una cirugía, detectar recaídas de forma más precoz o comprobar si el tumor empieza a desarrollar resistencia a un tratamiento», explica Laura Muinelo. «En lugar de esperar a que el cáncer dé señales en una prueba de imagen, podemos adelantarnos y actuar antes».

A este avance se suman nuevas tecnologías que amplían de forma significativa la información disponible. El análisis de ARN circulante, por ejemplo, permite conocer no solo qué alteraciones genéticas tiene el tumor, sino también qué genes están activos en cada momento, aportando una visión funcional de la enfermedad. Otras técnicas emergentes permiten estudiar el microambiente tumoral, es decir, cómo interactúan las células cancerosas con su entorno y con el sistema inmunitario, un aspecto clave para entender la respuesta a los tratamientos.

Mejorar el acceso

El año pasado, ambos expertos hicieron un llamamiento a que la cobertura de los test de biopsia líquida para selección de terapias oncológicas se equiparara al nivel de otros países europeos, como Francia e Italia. Este año, ambos expertos han coincidido en que el principal obstáculo ya no está en el laboratorio. «En investigación estamos al nivel de los países más avanzados, pero en la aplicación clínica seguimos teniendo desigualdades», ha afirmado el director científico del foro. El simposio dedicará un bloque específico a analizar los retos regulatorios, organizativos y de financiación, con la participación de expertos de distintos países europeos.

Alemania y Francia se presentan como ejemplos de modelos más estructurados, con redes de laboratorios acreditados, protocolos comunes y criterios claros de acceso a estas técnicas dentro de los sistemas públicos de salud. «Las capacidades técnicas han avanzado más rápido que las normas y los sistemas de financiación», ha explicado Muinelo. «El reto ahora es armonizar regulación, calidad y acceso para que estas herramientas lleguen a todos los pacientes que las necesitan, y no solo a aquellos atendidos en centros de referencia», ha añadido.

Inteligencia artificial

La inteligencia artificial (IA) se erige como uno de los asuntos protagonistas del simposio. La biopsia líquida genera una enorme cantidad de datos moleculares que, sin herramientas avanzadas de análisis, resultan difíciles de interpretar en un contexto clínico. «La IA nos permite integrar la información genómica con la historia clínica y las pruebas de imagen», ha abundado López. «Eso abre la puerta a modelos predictivos de una precisión que el cerebro humano no puede alcanzar», ha añadido.

Importancia de la enfermedad mínima residual

Otro de los conceptos clave que centrará buena parte del programa científico es el de enfermedad mínima residual. Se trata de detectar, tras una cirugía aparentemente curativa, si permanecen en el organismo pequeñas cantidades de células tumorales con capacidad de provocar una recaída a medio o largo plazo.

«En tumores como el de colon, mama o pulmón ya contamos con datos muy sólidos que indican que, si no detectamos enfermedad mínima residual, algunos pacientes podrían evitar tratamientos como la quimioterapia», ha subrayado López. «Esto supone un beneficio enorme en términos de calidad de vida, al reducir efectos secundarios innecesarios», ha insistido. No obstante, ha expresado que el reto es trasladar estos avances a la práctica clínica de forma homogénea. «De ahí la necesidad de estandarizar técnicas y criterios de interpretación para que un resultado negativo sea realmente tranquilizador tanto para el paciente como para el médico, independientemente del hospital en el que se realice la prueba», ha afirmado.

Nuevas vías para detectar el cáncer

La detección precoz constituye otro de los grandes ejes de esta edición del simposio. En tumores especialmente agresivos, como el cáncer de páncreas, detectar la enfermedad en fases tempranas puede marcar la diferencia entre un tratamiento con intención curativa o un abordaje únicamente paliativo. «El programa incluye avances muy prometedores, como nuevos test capaces de detectar señales del tumor en fluidos biológicos antes de que sea visible por otros métodos», ha señalado el presidente de ASEICA.

También se abordarán estrategias de vigilancia activa en personas con alto riesgo genético, como las portadoras del síndrome de Lynch, en las que la biopsia líquida puede convertirse en una herramienta clave de seguimiento y adherencia. Según Muinelo, uno de los campos más innovadores es el estudio de fluidos biológicos alternativos a la sangre, como la bilis o el líquido cefalorraquídeo. «En algunos tumores, la señal tumoral en sangre es muy baja. Analizar otros fluidos nos permite acercarnos más al tumor y mejorar la capacidad de detección, abriendo nuevas posibilidades diagnósticas», ha precisado.

Más allá de las perspectivas de futuro, el simposio pondrá el foco en aplicaciones que ya están empezando a cambiar la práctica clínica en distintos tipos de cáncer. En cáncer de mama avanzado, por ejemplo, la detección en biopsia líquida de determinadas mutaciones permite ajustar el tratamiento hormonal antes de que el tumor vuelva a crecer. «Podemos adelantarnos a la resistencia y cambiar de estrategia terapéutica sin esperar a que la enfermedad progrese clínicamente», ha dicho López. Algo similar ocurre en tumores genitourinarios, como el cáncer de próstata o de vejiga, donde la biopsia líquida permite seguir la evolución del cáncer de forma menos invasiva y más precisa, reduciendo la necesidad de procedimientos repetidos.

Más de 300 especialistas

El encuentro, que contará con más 300 especialistas nacionales e internacionales y con más de 75 expertos participando en calidad de moderadores y ponentes, alcanza su undécima edición, una década después de su primera convocatoria, consolidado como uno de los principales foros científicos en este ámbito a nivel nacional y con creciente proyección internacional. A lo largo de estos años, el simposio ha acompañado la evolución de la biopsia líquida desde sus primeras fases experimentales hasta su progresiva incorporación a la práctica clínica.

Bajo la dirección científica de López, el foro llega en un momento especialmente relevante para el sistema sanitario. Durante su intervención, López ha recordado que «empezamos cuando la biopsia líquida era poco más que una promesa científica, y hoy debatimos cómo utilizarla para tomar decisiones clínicas reales en el día a día».


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