Un ensayo clínico liderado por el Hospital Universitario de Bellvitge ha demostrado que la combinación de pirfenidona con corticoides podría mejorar más eficazmente el daño pulmonar grave tras una neumonía por COVID-19. El estudio, denominado FIBRO-COVID, ha sido publicado en la revista European Respiratory Journal y representa un paso importante en la prevención de la fibrosis pulmonar post-infecciosa.
Durante seis meses, el equipo investigador ha seguido a 103 pacientes de 16 hospitales españoles que habían sufrido una forma grave de COVID-19 con afectación pulmonar. El objetivo: determinar si el uso conjunto de pirfenidona —un fármaco antifibrótico utilizado habitualmente en fibrosis pulmonar idiopática— junto a dosis bajas de corticoides orales, ofrecía mejores resultados que el tratamiento convencional solo con corticoides.
Aunque el porcentaje de pacientes que mejoraron fue similar en ambos grupos, el grado de recuperación pulmonar fue mayor en aquellos que recibieron la combinación con pirfenidona. Así lo señaló María Molina, coordinadora del ensayo y responsable de la Unidad de Enfermedad Pulmonar Intersticial del Servicio de Neumología del Hospital de Bellvitge. Molina es también directora científica del IDIBELL y del Área de Enfermedades Respiratorias del CIBER.
«Queríamos saber si los pacientes tratados con pirfenidona más corticoides mejoraban más que aquellos que solo recibían corticoides durante 24 semanas. Nuestro objetivo era prevenir el desarrollo de una fibrosis pulmonar irreversible, porque una vez establecida, solo podemos ralentizar su progresión, pero no detenerla ni evitar que acabe provocando la muerte», explicó la especialista.
Se trata del primer ensayo clínico randomizado, ciego y controlado que investiga la eficacia de la pirfenidona en lesiones fibróticas pulmonares inducidas por infecciones respiratorias como la COVID-19. Hasta ahora, únicamente se contaba con estudios preliminares y casos aislados que sugerían un posible beneficio de este tratamiento.
Daño pulmonar persistente
El daño pulmonar persistente tras una infección grave por SARS-CoV-2 supone un riesgo elevado para los pacientes, al poder desembocar en una fibrosis pulmonar, una enfermedad progresiva y sin cura. Durante la primera ola de la pandemia, algunos pacientes tratados en el Hospital de Bellvitge llegaron a requerir un trasplante pulmonar como consecuencia de la fibrosis post-COVID. De ahí la importancia de actuar lo antes posible, antes de que la cicatrización pulmonar se vuelva irreversible.
El ensayo FIBRO-COVID se puso en marcha en junio de 2020, cuando empezaron a reclutarse pacientes que habían contraído las primeras variantes del virus. El seguimiento concluyó en enero de 2022. Aunque los resultados aún deberán ser confirmados por futuros estudios, los investigadores subrayan su posible aplicación más allá de la COVID-19, en otros casos de neumonías graves o síndromes de distrés respiratorio agudo (SDRA) con recuperación pulmonar incompleta.
«Estos hallazgos podrían ser extrapolables a otras infecciones respiratorias que también derivan en fibrosis pulmonar. Es fundamental intervenir precozmente para evitar que se instaure una fibrosis madura y progresiva», señaló Molina.
La relevancia del estudio ha sido reconocida internacionalmente. El prestigioso investigador Harold R. Collard, vicerrector de la Universidad de California en San Francisco, ha destacado el ensayo FIBRO-COVID en un artículo editorial publicado en el mismo número de European Respiratory Journal. Collard pone como ejemplo este trabajo para ilustrar el cambio de paradigma que necesitan los ensayos clínicos: responder con agilidad ante una amenaza emergente y aportar resultados útiles en tiempos breves.
El experto subraya la capacidad de los investigadores españoles para coordinar y desarrollar el estudio en plena pandemia, iniciando el reclutamiento de pacientes desde las primeras etapas de la crisis sanitaria y completando el seguimiento antes de que terminase 2021.
