«Los pacientes pluripatológicos exigen integrar la vacunación dentro de su plan terapéutico global»

Felipe Villar, jefe asociado del Servicio de Neumología del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, señala a este medio que la complejidad clínica obliga a coordinar especialidades y aprovechar la coadministración para evitar oportunidades perdidas

pluripatológico

Las infecciones respiratorias continúan siendo una de las principales causas de morbimortalidad en la población adulta, especialmente entre pacientes con enfermedades respiratorias crónicas, pacientes pluripatológicos y aquellos con comorbilidades cardiovasculares, reumatológicas u oncológicas. En este escenario, la Sociedad Madrileña de Neumología y Cirugía Torácica (Neumomadrid) ha publicado una Guía de consulta rápida de prevención de la infección respiratoria, un documento práctico y basado en la evidencia científica que refuerza el papel de la vacunación como pilar fundamental de la estrategia preventiva.

«Elaborar una guía específica era necesario por la importante carga que suponen las infecciones respiratorias para los sistemas de salud, sobre todo en pacientes con enfermedades crónicas o con múltiples comorbilidades», explica Felipe Villar Álvarez, jefe asociado del Servicio de Neumología del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz y uno de los expertos implicados en el documento, en declaraciones a Gaceta Médica. En este sentido, subraya que «la vacunación se ha consolidado como una herramienta preventiva de gran valor, capaz de reducir de forma significativa las agudizaciones, los ingresos hospitalarios y la mortalidad».

Felipe Villar Álvarez en una imagen de archivo.

La guía parte de un mensaje claro: aunque ninguna vacuna ofrece una protección absoluta, su impacto en la reducción de enfermedad grave y complicaciones es especialmente relevante en los grupos vulnerables, como las personas mayores de 65 años y los pacientes con patologías crónicas. Por ello, los autores defienden que la prevención no debe limitarse a campañas estacionales, sino integrarse como una intervención clínica activa dentro de la práctica asistencial habitual.

Impacto clínico y sistémico relevante en los pacientes

El documento pone el foco en el elevado impacto que las infecciones respiratorias tienen en pacientes con enfermedades respiratorias crónicas y pluripatología.

«Estas infecciones aumentan de forma crítica la morbimortalidad, elevando el riesgo de complicaciones graves y de fallecimiento, especialmente en patologías como la EPOC, donde la gripe y el neumococo agravan claramente el curso de la enfermedad», señala Villar Álvarez.

Además de ser la principal causa de crisis en el asma y de agudizaciones de la EPOC—con el consiguiente aumento de visitas a urgencias e ingresos hospitalarios—, las infecciones respiratorias pueden provocar complicaciones sistémicas. «En pacientes cardíacos, por ejemplo, el virus respiratorio sincitial incrementa el riesgo de hospitalización por insuficiencia cardíaca, y el herpes zóster se ha asociado a un mayor riesgo de eventos cardiovasculares a largo plazo», apunta el especialista. En el ámbito oncológico, añade, estas infecciones pueden incluso «retrasar tratamientos activos como la quimioterapia, la inmunoterapia o la radioterapia, empeorando el pronóstico».

Un enfoque multidisciplinar y práctico

Uno de los elementos diferenciales de la guía es su enfoque multidisciplinar. En su elaboración han participado expertos en Neumología, Atención Primaria, Medicina Preventiva, Cardiología, Reumatología, Oncología, Alergología y Pediatría, lo que permite abordar la prevención desde una perspectiva transversal y adaptada a distintos niveles asistenciales.

«Queríamos que fuera un recurso útil y de consulta habitual», explica Villar Álvarez. «Por eso destaca no solo por su enfoque multidisciplinar, sino también porque incorpora las últimas novedades en vacunas y ofrece herramientas prácticas para la asistencia diaria, como calendarios vacunales específicos, circuitos de vacunación y tablas de coadministración».

Este planteamiento resulta especialmente relevante en el paciente pluripatológico, cada vez más frecuente en las consultas, donde la coordinación entre especialidades es clave para garantizar una prevención adecuada y evitar oportunidades perdidas de vacunación.

Nuevas vacunas y ampliación de la prevención

La guía revisa de forma detallada las principales vacunas disponibles para la prevención de infecciones respiratorias en adultos. Entre ellas, la vacunación anual frente a la gripe continúa siendo una medida esencial, con una eficacia media en torno al 60%, pero con un impacto demostrado en la reducción de hospitalizaciones y mortalidad en mayores de 65 años.

En el ámbito del neumococo, el documento destaca la llegada de las nuevas vacunas conjugadas de mayor valencia, como las de 20 y 21 serotipos. «Ofrecen una mayor cobertura frente a más serotipos de Streptococcus pneumoniae y permiten simplificar las pautas, ya que en muchos perfiles basta con una dosis única, lo que mejora la adherencia y facilita la gestión en consulta», señala Villar Álvarez. Además, subraya que estas vacunas «han demostrado una respuesta inmune no inferior, e incluso superior en algunos serotipos, respecto a las vacunas previas».

Uno de los avances más relevantes que recoge la guía es la incorporación de las vacunas frente al frente al virus respiratorio sincitial (VRS) en adultos. «Supone un auténtico hito, porque este virus es responsable de una alta tasa de enfermedad grave del tracto respiratorio inferior en adultos mayores y en personas con patologías crónicas», afirma el neumólogo. Desde el punto de vista clínico, añade, «permite proteger a grupos que antes no tenían una opción preventiva específica, reduciendo exacerbaciones en EPOC o asma y evitando complicaciones cardiovasculares asociadas a la infección».

El documento también aborda la vacunación frente a la COVID-19, que tenderá a integrarse de forma estable en los calendarios con formulaciones actualizadas; la tosferina, ante la pérdida progresiva de inmunidad con los años; y el herpes zóster, cuya vacuna recombinante ha mostrado una elevada eficacia y un perfil de seguridad favorable incluso a largo plazo.

Del criterio de edad al criterio de riesgo

La guía identifica como prioritarios desde el punto de vista de la vacunación a los pacientes con EPOC, asma grave, bronquiectasias, enfermedades pulmonares intersticiales, hipertensión pulmonar y trasplante pulmonar, así como a personas con enfermedades cardíacas, reumáticas autoinmunes y oncológicas. También incluye a los mayores de 60 años, donde el fenómeno de la inmunosenescencia empieza a ser clínicamente relevante.

En este sentido, el documento aboga por avanzar hacia una vacunación basada no solo en la edad, sino también en el riesgo individual. «La presencia de ciertas patologías crónicas debe incorporarse como criterio clave a la hora de establecer calendarios vacunales», defiende Villar Álvarez. «El objetivo es proteger al individuo vulnerable independientemente de los años que tenga, reconociendo que la enfermedad crónica y la pluripatología son factores de riesgo tan determinantes o incluso más que la edad biológica».

Integrar la vacunación en la práctica clínica

La guía propone además un calendario vacunal específico para el paciente respiratorio adulto, que integra gripe, SARS-CoV-2, neumococo, herpes zóster, VRS y tosferina, con indicaciones claras según edad, antecedentes vacunales y situación clínica. Asimismo, aborda la coadministración de vacunas y la necesidad de definir circuitos claros —dónde, cuándo y quién debe vacunar— para mejorar la adherencia y evitar oportunidades perdidas.

Por último, el documento mira al futuro de la investigación en vacunas, con el desarrollo de nuevas plataformas, combinaciones vacunales y estrategias de inmunización adaptadas a un contexto en el que muchas infecciones respiratorias tenderán a convertirse en endémicas. Un escenario en el que, concluyen los autores, la prevención seguirá siendo una herramienta clínica esencial.


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