La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reforzado su estrategia de preparación ante futuras pandemias con la celebración del ejercicio Polaris II, una simulación internacional de alto nivel que ha puesto a prueba la capacidad de respuesta global frente a un brote ficticio de una bacteria con potencial pandémico.
El ejercicio, desarrollado los días 22 y 23 de abril, ha reunido a 26 países y territorios, más de 600 expertos en emergencias sanitarias y más de 25 organizaciones internacionales. Durante dos jornadas, los participantes han trabajado en condiciones que replican un escenario real de crisis sanitaria global, con el objetivo de evaluar la coordinación, la toma de decisiones y el flujo de información entre gobiernos, agencias y organismos multilaterales.
Polaris II da continuidad a la primera edición, Polaris I, celebrada en 2025 y centrada en un virus ficticio. En esta ocasión, el foco se ha trasladado a una amenaza bacteriana, ampliando el espectro de escenarios y permitiendo testar la preparación frente a distintos tipos de patógenos.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, subrayó que el ejercicio «demuestra lo que es posible cuando actuamos juntos» y recalcó que la cooperación internacional «no es opcional, sino esencial» para hacer frente a emergencias sanitarias de gran escala.
Claves de la simulación
Uno de los elementos clave de la simulación ha sido la activación de estructuras nacionales de coordinación de emergencias en cada país participante. Estas estructuras han trabajado en tiempo real para compartir datos epidemiológicos, armonizar políticas sanitarias y coordinar la movilización de recursos humanos y materiales.
En este contexto, la OMS ha puesto a prueba dos marcos estratégicos recientemente desarrollados. Por un lado, el Cuerpo Mundial de Emergencias Sanitarias (GHEC), diseñado para reforzar la capacidad de despliegue y coordinación de personal sanitario a nivel internacional. Por otro, el marco nacional de alerta y respuesta ante emergencias sanitarias, que define las funciones esenciales y los mecanismos de coordinación a nivel local, subnacional y nacional.
Ambos instrumentos responden a una de las principales lecciones aprendidas durante la pandemia de COVID-19: la necesidad de contar con sistemas sólidos, interoperables y capaces de activarse de forma inmediata. La crisis provocada por el SARS-CoV-2 evidenció debilidades en la coordinación global, la distribución de recursos y la gestión de la información, aspectos que ahora se intentan corregir mediante iniciativas como Polaris.
Otra de las novedades del ejercicio ha sido la exploración del uso de herramientas basadas en inteligencia artificial para apoyar la planificación y gestión de la fuerza laboral en situaciones de emergencia. Estas tecnologías podrían facilitar la asignación eficiente de recursos humanos, la predicción de necesidades y la optimización de la respuesta en tiempo real.
Desde el ámbito nacional, responsables sanitarios participantes han destacado el valor práctico de este tipo de simulaciones. Edenilo Baltazar Barreira Filho, del Ministerio de Salud de Brasil, señaló que «no basta con tener planes en papel; lo que importa es cómo funcionan en la práctica», poniendo el acento en la importancia de entrenar los sistemas en condiciones lo más cercanas posible a la realidad.
El ejercicio también ha servido para reforzar la colaboración entre múltiples actores internacionales. Entre las organizaciones implicadas se encuentran los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, Médicos Sin Fronteras, el Instituto Robert Koch o UNICEF, así como diversas redes globales de respuesta a brotes epidémicos.
Mayor participación
En esta edición, además, se ha ampliado la participación mediante nuevas plataformas de cooperación, como la Red de Líderes para Emergencias Sanitarias de África y el Mediterráneo Oriental, lo que refleja una creciente apuesta por la gobernanza regional en salud global.
Polaris II se enmarca en HorizonX, el programa plurianual de simulaciones de la OMS orientado a anticipar riesgos y fortalecer la preparación ante emergencias sanitarias. Este enfoque responde a un cambio de paradigma: la preparación ya no se concibe como una actividad puntual, sino como un proceso continuo que requiere inversión sostenida, innovación y cooperación internacional.
En un contexto marcado por el aumento de amenazas emergentes —desde nuevas enfermedades infecciosas hasta los efectos del cambio climático sobre la salud—, iniciativas como Polaris II buscan garantizar que la comunidad internacional esté mejor preparada para responder de forma rápida, coordinada y eficaz. La OMS insiste en que el verdadero valor de estos ejercicios no reside únicamente en la simulación, sino en su capacidad para identificar brechas, mejorar protocolos y reforzar la confianza entre países. En última instancia, se trata de convertir la experiencia acumulada en una ventaja estratégica frente a futuras crisis sanitarias globales.