Por qué suben los casos de COVID-19, pero bajan ingresos y muertes: «Convivimos en mejor equilibrio»

Antoni Trilla, jefe de Medicina Preventiva y Epidemiología del Hospital Clínic, y Ángel Gil, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Rey Juan Carlos, detallan la situación de la COVID-19 y lo que se puede esperar en los próximos meses

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La vigilancia epidemiológica de las infecciones respiratorias en España refleja un repunte de casos de COVID-19 en la última semana, aunque la situación sigue bajo control y sin indicios de mayor gravedad clínica. Así lo muestran los últimos datos del Sistema de Vigilancia de Infección Respiratoria Aguda (SiVIRA) y lo confirman Antoni Trilla, jefe de Medicina Preventiva y Epidemiología del Hospital Clínic de Barcelona y miembro del grupo GRIPEXPERT, y Ángel Gil de Miguel, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Rey Juan Carlos y también miembro de este grupo, en declaraciones a Gaceta Médica.

Según el informe más actualizado del SiVIRA, la tasa de infecciones respiratorias agudas en atención primaria se sitúa en 240,6 casos por 100.000 habitantes, frente a los 201,6 de la semana anterior. Aunque se observa un aumento, la cifra permanece por debajo del umbral epidémico.

En el desglose, se muestra que, en cuanto al síndrome compatible con COVID-19, la tasa asciende a 20,7 casos por 100.000 habitantes (17,1 en la semana previa). La positividad en las pruebas refleja una circulación desigual: 27,5% para SARS-CoV-2, 1,5% para gripe y 0,7% para virus respiratorio sincitial (VRS). El cálculo de incidencia mediante el "proxy" sitúa los valores en 66,2 casos por 100.000 habitantes para COVID-19, 3,6 para gripe y 1,7 para VRS. Estos datos reflejan que el virus del SARS-CoV-2 es actualmente el "más fuerte" y el que está impactando más en la población.

Casos leves con poco impacto hospitalario

Antoni Trilla en una imagen de archivo.

En el ámbito hospitalario, la tasa de ingresos por infección respiratoria aguda grave es de 8,6 casos por 100.000 habitantes, estable respecto a la semana previa. La positividad en hospitalizados es del 23,7% para SARS-CoV-2, del 1,3% para gripe y del 0,4% para VRS. Desde el inicio de la temporada (semana 40 de 2024), los casos hospitalizados por COVID-19 han mostrado una letalidad del 8,8%, un 23,6% de neumonías y un 4,1% de admisiones en UCI. En comparación, la gripe ha registrado un 6,3% de letalidad y el VRS un 4,4%.

En este sentido, Trilla señala que el escenario actual invita a la calma: "En principio que tranquilidad, no hay que alarmarse para nada porque la COVID sigue existiendo, pero ya no es una emergencia de salud pública", señala. El experto recuerda que buena parte de la población española se ha vacunado, ha pasado la infección o ambas cosas, lo que ha generado un nivel de protección suficiente para reducir los casos graves. "Estamos conviviendo en un equilibrio mejor: menos casos en la UCI, menos ingresos hospitalarios y menos fallecimientos", subraya.

La circulación de nuevas subvariantes de ómicron está detrás del repunte, aunque sin alterar la gravedad de los cuadros clínicos. "Son cambios pequeños. Siempre aparecen las 'más listas o más veloces', con alguna ventaja en transmisión o evasión de la respuesta inmune. Pero ninguna de las variantes actuales provoca un cuadro más grave o distinto", puntualiza Trilla.

Los síntomas predominantes se asemejan cada vez más a los de un resfriado común: tos, mucosidad, ronquera o dolor de garganta. "La situación es de igual o menor gravedad clínica, aunque con cambios constantes en las variantes", añade.

Ángel Gil en una imagen de archivo.

En esta línea, Ángel Gil de Miguel, señala que "últimamente lo que se está viendo con la COVID es que realmente ya no le podemos etiquetar como un virus estacional, ya no circula en los meses de otoño-invierno como como el VRS o como la gripe. Su distribución es leve a lo largo de todo el año, con lo cual, no nos debe de sorprender que de pronto en determinadas épocas que no son las habituales, pues tengamos un pequeño pico". Así, añade que "las recomendaciones que van a hacer las autoridades sanitarias para este año va a ser el no estacionalizar tampoco la vacunación frente a COVID. Por lo que esta pequeña subida se puede considerar esperable dentro de cómo está actuando el virus".

Más casos de COVID en septiembre, pero bajo control

El especialista del Clínic anticipa que en las próximas semanas los contagios podrían aumentar con la vuelta a las aulas y la reincorporación laboral. "Ahora hay más interacción y es posible que suban los casos, pero lo que nos preocuparía sería ver más ingresos graves o un cambio clínico, y eso no está sucediendo", explica.

A juicio de Trilla, el aumento de incidencia será asumible: "Seguimos con una diferencia entre número de casos y casos graves que afortunadamente se mantiene dentro de los parámetros del último año y medio". En este sentido, Gil de Miguel puntualiza que "no son casos graves, apenas se están requiriendo hospitalizaciones, con lo cual, yo creo puede que podemos estar hoy por hoy tranquilos".

Trilla recuerda que la protección inmunitaria desciende con el tiempo desde la última dosis de vacuna, lo que puede aumentar la susceptibilidad a la infección. "Estamos en un periodo en el que quizás somos un poco más vulnerables porque hace meses de la última vacunación", advierte. Por ello, subraya la importancia de la campaña de otoño. "Si tienen recomendación de vacunación, que se vacunen. Esto no les evitará el contagio, probablemente, pero reducirá notablemente las posibilidades de acabar en un hospital. Y eso es bueno para ellos y para el sistema sanitario", recalca.

Coincidencia de virus en invierno

El jefe de Medicina Preventiva del Clínic insiste en que la atención debe centrarse en el impacto asistencial durante el invierno, cuando pueden coincidir varios virus respiratorios. "Hay tres virus que circulan habitualmente: COVID, gripe y VRS. Lo importante será ver si coinciden los picos de subida, porque eso podría saturar hospitales y centros de salud, como sucede casi cada invierno", advierte.

Asimismo, Gil de Miguel destaca que "en los próximos meses se sospecha que el virus del SARS-CoV- 2 se va a comportar muy parecido a cómo se ha comportado en años anteriores, es decir, posiblemente se comportará igual que se comportó en el año 2024 y no haya tampoco unos picos de incidencia altos o importantes en el otoño y invierno de este año".

El epidemiólogo insiste en la necesidad de mantener la prudencia y las medidas básicas en caso de síntomas. "Si alguien, especialmente una persona de riesgo, tiene tos, fiebre o un resfriado que no mejora, lo lógico es que consulte a su médico y se haga una PCR. Si sale positiva, lo razonable es quedarse en casa", aconseja.

Aunque reconoce que en la práctica resulta difícil aislarse varios días, sobre todo en niños y adultos jóvenes, insiste en el sentido común: "Si uno se encuentra mal, tendría que quedarse en casa y evitar contagiar a los demás. En personas mayores o con enfermedades, la consulta médica es fundamental".

Finalmente, Trilla recuerda que la vigilancia epidemiológica sigue siendo clave, pero debe enfocarse en quienes tienen mayor riesgo: "No estamos en una situación de tener que hacer más o menos vigilancia general. Lo importante es la monitorización en los grupos vulnerables". En resumen, España afronta el inicio del otoño con un aumento de contagios de COVID-19 y la previsible coincidencia con gripe y VRS, pero sin indicios de mayor gravedad. "Esperemos que no coincidan los tres virus a la vez. Si la gripe crece en diciembre, la COVID podría bajar antes. Habrá que ver cómo evoluciona, pero el mensaje ahora es de tranquilidad", concluye Trilla.


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