El potencial de los biomarcadores para cambiar las reglas del juego en obesidad

La investigadora del CNIC, Cintia Folgueira, explica a GM las perspectivas futuras de esta innovadora línea de investigación

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La obesidad es una de las principales preocupaciones de salud pública a nivel mundial, afectando a millones de personas y aumentando el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión y trastornos cardiovasculares. En este contexto, la investigación científica se posiciona como una herramienta clave para comprender las causas multifactoriales de esta condición, desarrollar estrategias de prevención y diseñar tratamientos innovadores que permitan combatirla de manera más eficaz y personalizada. Una de las áreas de investigación más prometedoras en esta enfermedad está enfocada a la búsqueda de biomarcadores.

En este sentido, la investigadora del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), Cintia Folgueira, se encuentra en el epicentro de este campo, ya que su trabajo se centra en el uso de biomarcadores para la identificación, prevención y tratamiento de la obesidad. En una entrevista con Gaceta Médica, Folgueira explica los avances realizados en su laboratorio y las perspectivas futuras de esta innovadora línea de investigación.

Recientemente, Folgueira y el resto del equipo publicaron un estudio cuya línea de trabajo es el bloqueo de ciertas proteínas en el tejido adiposo, específicamente la proteína MCJ, con el objetivo de activar la grasa parda, responsable de la termogénesis y la generación de calor. «Al bloquear esta proteína en el tejido adiposo, observamos cambios como la activación de la termogénesis y, con ello, una mejora en la obesidad», explica la investigadora, que añade que «ahora queremos entender cómo este bloqueo puede afectar también a otros órganos y tejidos». Este enfoque, según la experta, podría sentar las bases para desarrollar nuevas terapias dirigidas a combatir la obesidad y sus complicaciones.

En esta investigación, los hallazgos iniciales no solo tienen implicaciones directas en la obesidad, sino también en enfermedades asociadas como la diabetes y los trastornos lipídicos. «Cuando disminuimos esta proteína, no solo mejora la obesidad, sino también el perfil lipídico y los parámetros relacionados con la diabetes, lo que sugiere que los animales que estudiamos están más sanos en general», detalla Folgueira.

Los biomarcadores y su papel en la detección precoz

Una parte crucial del trabajo del laboratorio radica en la identificación de biomarcadores que permitan un diagnóstico temprano de la obesidad y sus complicaciones. «Buscamos identificar pequeños cambios en proteínas que puedan desequilibrar el metabolismo, lo que podría ayudar a detectar la obesidad antes de que se desarrolle por completo», señala la especialista. Esto es especialmente relevante, dado que una detección temprana facilitaría intervenciones preventivas más eficaces.

Entre los avances recientes, los expertos han descrito la función de proteínas como p38 delta, secretada por el músculo durante el ejercicio físico, y su relación con la liberación de interleuquina-15, otro potencial biomarcador. Según Folgueira, estas moléculas no solo podrían ser útiles para diagnosticar la obesidad, sino también para personalizar tratamientos, como recomendar tipos específicos de ejercicio físico.

Estos marcadores no solo reflejan el impacto del ejercicio en el organismo, sino que podrían usarse para diseñar terapias que aumenten la predisposición al movimiento en personas con obesidad o estilos de vida sedentarios «Imaginamos un futuro en el que un marcador en sangre pueda predecir las ganas de hacer ejercicio, ayudando a pautar actividades adaptadas a cada persona», puntualiza.

La investigadora también subrayó que la obesidad es una enfermedad compleja con múltiples factores genéticos y ambientales que deben ser considerados. «La identificación de biomarcadores como MCJ podría facilitar el desarrollo de fármacos más seguros y eficaces, pero necesitamos confirmar su papel en humanos y garantizar la seguridad de estas intervenciones», asegura. Además, enfatiza la importancia de estudiar cómo estas proteínas afectan a otros tejidos, para evitar efectos adversos en el organismo.

Impacto futuro

A pesar de los avances, Folgueira subraya los desafíos inherentes a la validación de estos biomarcadores en humanos. «Trabajamos principalmente con modelos animales, pero trasladar estos hallazgos a la clínica es complejo debido a la heterogeneidad de la población». Así, afirma que «por ello, creemos que la medicina personalizada será clave en el manejo de la obesidad». Este enfoque permitiría no solo ajustar tratamientos a las características individuales de cada paciente, sino también abordar la naturaleza multifactorial de la enfermedad.

Otro punto a destacar es que el desarrollo de tratamientos basados en biomarcadores también tiene implicaciones significativas para la salud pública y los sistemas sanitarios. «La obesidad representa una enorme carga económica y sanitaria», indica la experta. «Identificar y prevenir precozmente la enfermedad no solo mejorará la calidad de vida de los pacientes, sino que también reducirá el impacto en el sistema de salud», afirma Folgueira. En este sentido, los investigadores trabajan para aportar soluciones que puedan ser implementadas a largo plazo.


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