Investigadores del Hospital de Bellvitge, en colaboración con la compañía ADmit Therapeutics, spin-off del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL), han logrado un hito en la lucha contra la enfermedad de Alzheimer (EA): la validación clínica del primer biomarcador sanguíneo capaz de anticipar la progresión del deterioro cognitivo leve hacia la demencia de alzhéimer. Este avance, plasmado en el test MAP-AD, no solo ofrece información diagnóstica, sino también pronóstica, algo que hasta ahora no existía en el ámbito de los biomarcadores de la enfermedad de Alzheimer.
El test ha obtenido el marcado CE-IVDR, certificación europea que garantiza el cumplimiento de estrictos criterios de seguridad y eficacia, y abre la puerta a su aplicación clínica en toda la Unión Europea. Además, los resultados de la investigación han sido publicados en la revista iScience (Cell Press), consolidando la base científica de este desarrollo.
Ensayo multicéntrico y multidisciplinar
El estudio coordinado por Jordi Gascón, jefe de la Unidad de Memoria del Servicio de Neurología del Hospital de Bellvitge, incluyó 432 pacientes con deterioro cognitivo leve, así como voluntarios sin afectación cognitiva, procedentes de distintos hospitales de Cataluña, biobancos internacionales y estudios de referencia, como el Australian Imaging, Biomarker and Lifestyle Study y la Universidad de Washington. Participaron también los neurólogos Ramón Reñé y Jaume Campdelacreu, junto con equipos multidisciplinares de neuropsicología, enfermería y trabajo social.
Gascón destacó que «durante años hemos podido identificar la patología subyacente, pero era muy difícil predecir la evolución clínica. Disponer de una herramienta fiable que anticipe la progresión es un punto de inflexión: nos permite mantener conversaciones más informadas con las familias y guiar mejor las intervenciones, ya sean preventivas, en ensayos clínicos o con las nuevas terapias emergentes».
Un test pronóstico basado en metilación del ADN mitocondrial
El test MAP-AD analiza la metilación del ADN mitocondrial (ADNmt), específicamente en la región del bucle D y el locus ND1, y combina estos datos con información clínica y genética, incluyendo la edad y el genotipo APOE, para predecir la progresión hacia la demencia. Los pacientes se clasifican en tres grupos: individuos sanos, pacientes con deterioro cognitivo que progresarán a Alzheimer y pacientes con deterioro cognitivo que no progresarán.
El estudio evidencia que la hipometilación en la región del bucle D en el grupo NP podría actuar como un mecanismo compensatorio que preserva la función mitocondrial, evitando la progresión a demencia. Este patrón se mantiene incluso en pacientes con biomarcadores β-amiloide negativos, lo que sugiere que los cambios en el ADNmt pueden preceder a los biomarcadores clásicos de Alzheimer.
Además, el modelo de clasificación multiclase desarrollado logró una precisión del 84,4% en entrenamiento y del 83,2% en pruebas independientes, demostrando robustez y capacidad de generalización. La mínima diferencia en la precisión entre entrenamiento y prueba indica que el modelo captura patrones relevantes sin sobreajuste, y resalta la importancia de complementar la evaluación clínica con análisis moleculares y probabilísticos.
El estudio también analiza la influencia del genotipo APOE, principal factor de riesgo genético para el alzhéimer. Se observó que la presencia del alelo E2 acentúa las diferencias en metilación entre grupos, mientras que el alelo E4, asociado a mayor riesgo de Alzheimer, atenúa estas diferencias. Esto podría estar relacionado con la actividad de las membranas del retículo endoplasmático asociadas a mitocondrias (MAM) y su efecto sobre la función mitocondrial, aunque se requieren estudios adicionales para comprender los mecanismos exactos.
Implicaciones para investigación y ensayos clínicos
El MAP-AD ofrece un valor añadido para ensayos clínicos centrados en deterioro cognitivo leve, especialmente aquellos que no se enfocan en biomarcadores β-amiloide o tau, sino en otros mecanismos como receptores de neurotransmisores, inflamación, metabolismo, reguladores epigenéticos, neurogénesis y plasticidad sináptica. El test podría utilizarse como herramienta de triaje, identificando a pacientes con mayor riesgo de progresión y optimizando así la selección de participantes.
Marta Barrachina, CEO de ADmit Therapeutics, resaltó que «este test anticipa la evolución clínica, lo que lo hace único y abre una nueva vía para mejorar la atención a las personas con riesgo de alzhéimer. Nuestra empresa transforma la investigación de laboratorio iniciada en el IDIBELL en un producto sanitario aplicable en la práctica clínica”.
MAP-AD representa un avance histórico en la predicción de alzhéimer, ofreciendo herramientas de seguimiento y decisión clínica más precisas, y abriendo nuevas oportunidades para intervenciones tempranas y personalizadas en pacientes con deterioro cognitivo leve.