La sanidad pública gallega ha marcado en el calendario el mes de febrero para la conclusión definitiva del Centro de Protonterapia de Santiago de Compostela que se erige como el proyecto más avanzado de los nueve que integran el plan nacional. Con una ejecución que ya supera el 91%, el edificio anexo al Hospital Clínico de Santiago de Compostela se prepara para albergar la tecnología más precisa en la lucha contra el cáncer, posicionando al Servizo Galego de Saúde (Sergas) como el referente para todo el noroeste peninsular y el norte de Portugal. Hemos hablado con Manuel Sánchez García, Coordinador del Centro, para conocer de cerca el funcionamiento y potencial de esta tecnología de vanguardia.
Un proceso de alta complejidad
Desde que el pasado mes de noviembre comenzaran a llegar al puerto de Vigo los componentes del acelerador de protones Proteus ONE, fabricados ex profeso en la ciudad belga de Lovaina, el centro ha entrado en una fase técnica de extrema delicadeza que se prolongará durante un año.
Según explican los responsables del proyecto, la fase actual se centra en «la instalación de la compleja arquitectura informática y la puesta a punto de los sistemas de vacío y criogenia, fundamentales para el imán superconductor del ciclotrón». En esta etapa «se empieza produciendo un haz de protones de baja calidad cuyas propiedades se mejoran alineando componentes y actuando sobre imanes hasta que el haz alcanza el cabezal de tratamiento. El proceso se repite hasta llegar con un haz de protones de alta calidad al cabezal de tratamiento y los pacientes. A modo anecdótico, cada vez que se mueve la bobina del ciclotrón para mejorar su alineamiento hay que bajar y levantar el campo magnético. Pero esta tarea no admite prisas». Por ejemplo, cada vez que es necesario ajustar la bobina del ciclotrón para perfeccionar su alineamiento, «se debe bajar y volver a levantar el campo magnético», una operación que consume entre siete y ocho horas de trabajo ininterrumpido.
Uno de los hitos físicos más espectaculares «ha sido la instalación de un contrapeso de 25 toneladas, pieza que llegó de forma terrestre y que resulta crítica para el gantry (brazo giratorio) del equipo». Esta estructura de 75 toneladas debe rotar alrededor del paciente con un margen de error máximo de alineamiento de apenas 0,6 mm, por lo que «la estabilidad mecánica de este sistema, que debe asegurar un movimiento preciso y suave, depende en gran medida de ese contrapeso, lo que garantiza que la radiación impacte con precisión quirúrgica en el tejido tumoral». «La dificultad viene de la acumulación de tareas, las interdependencias entre ellas y con los servicios externos», aclara Sánchez, asegurando que «la entrada del contrapeso fue un hito porque marcó el inicio de la entrada de los grandes componentes del acelerador. Desde la llegada del contrapeso hasta la entrada del último componente, el acelerador, pasó tan solo una semana». «Respecto a las autorizaciones y garantías, un papel muy relevante es el del Consejo de Seguridad Nuclear. Tenemos reuniones mensuales con ellos donde les explicamos el estado del cronograma y los siguientes pasos previstos para que ellos puedan decidir cuándo venir a realizar las inspecciones oportunas. Ya hemos tenido la primera y tendremos al menos otras dos antes de tratar pacientes. En todo momento se trata de asegurar que la operación de la instalación radiactiva es segura para los pacientes, trabajadores y público en general», insiste el coordinador.
Inversión estratégica y colaboración público-privada
La magnitud del centro se refleja también en sus cifras financieras. La inversión global supera los 60 millones de euros, un presupuesto que se ha articulado mediante una estrecha colaboración entre administraciones y el sector privado. Como el caso de la Fundación Amancio Ortega ha aportado 28 millones de euros destinados específicamente a la adquisición de la tecnología de protonterapia de última generación. Por su parte, la Xunta de Galicia ha invertido cerca de 32 millones de euros en la obra civil y en equipamiento complementario de imagen, contando con el respaldo de los fondos europeos FEDER 2021-2027.
El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, ha calificado este proyecto como un «antes y un después para la sanidad gallega», destacando que «Galicia será la primera comunidad autónoma en ofrecer esta técnica de forma pública«. El centro no es solo una infraestructura para los gallegos; está diseñado para atender a una población de referencia que incluye Asturias, Castilla y León y el norte de Portugal, con una capacidad estimada de 250 pacientes al año, aunque «asumirá pacientes de otras zonas hasta que el resto de centros estén activos». «Existe un grupo de trabajo en el Ministerio, del que Galicia forma parte, para definir el mecanismo de derivación de pacientes a centros de protonterapia. Uno de los criterios de ese grupo de trabajo es que todos los pacientes puedan acceder a la técnica de manera equitativa, cuenten con un centro en su comunidad o no», aclara Sánchez.
La formación de un equipo de élite
Para manejar una instalación radiactiva de este calibre, el Sergas no ha escatimado en la preparación de su capital humano. «Un equipo central de seis especialidades, oncólogos radioterápicos, radiofísicos hospitalarios y técnicos superiores, se encuentra actualmente inmerso en un programa de formación exhaustiva que incluye estancias de hasta seis meses en centros de referencia internacional. Además, deben obtener las licencias de supervisor y operador otorgadas por el Consejo de Seguridad Nuclear«, organismo con el que se mantienen reuniones mensuales para asegurar que cada paso del cronograma cumple con las máximas garantías de seguridad para pacientes y trabajadores.
A este equipo local se suma un grupo internacional de nueve ingenieros y físicos de nacionalidades tan diversas como checa, italiana, taiwanesa o británica que permanecerán en Santiago durante todo el proceso de calibración y puesta en marcha.
Prioridades clínicas: el foco en la infancia y tumores complejos
La gran ventaja de los protones frente a la radioterapia convencional es su capacidad de depositar la dosis máxima de radiación exactamente en el tumor y detenerse, «evitando la dosis de salida que daña los tejidos sanos circundantes». Esta característica es vital en los tumores pediátricos, ya que permite «minimizar la irradiación de tejidos sanos en crecimiento y evitar complicaciones a largo plazo», como el desarrollo de segundos tumores.
«El centro priorizará patologías donde la precisión es la única opción: tumores cerebrales, sarcomas en la base del cráneo, tumores de médula espinal o localizaciones cercanas a órganos críticos como el corazón o las vías ópticas», explica. Asimismo, será el centro de elección para reirradiaciones, reduciendo el solapamiento de dosis en zonas que ya han recibido tratamiento previo. Como señala Sánchez, «un aspecto diferencial de la protonterapia es la sensibilidad de los cálculos a las variaciones anatómicas del paciente, lo que requiere una vigilancia y una imagen de planificación mucho más estrecha que en otras modalidades».
Para asegurar su eficacia «existe una iniciativa para generar un Registro Único de Protonterapia a nivel nacional para registrar datos de pacientes tratados con esta técnica. Eso va a permitir muchos análisis, desde retrospectivos multicéntricos a intercomparaciones. Gran parte de las indicaciones nos van a venir dadas por la literatura científica y los consensos de sociedades, pero es necesario que midamos también nuestros propios resultados y los comparemos con esas referencias».
Un búnker para la ciencia: el cambio de paradigma
El edificio, que cuenta con más de 5.600 m² construidos, no ha sido concebido únicamente como un espacio asistencial. «De sus dos búnkeres, construidos con 10.000 toneladas de hormigón de alta densidad, con paredes de 2,5 metros de espesor, uno se dedicará íntegramente a la investigación científica«, explican desde el equipo científico.
Este enfoque busca liderar un cambio de paradigma en la oncología, ya que tradicionalmente, se ha explotado la ventaja física de los protones, pero la investigación actual en el centro gallego se centrará en sus efectos biológicos. Aseguran que «los protones difieren de manera sustancial de los rayos X en cuanto a sus efectos biológicos, inmunomoduladores y clínicos. El objetivo es comprender cómo la radiación modula el sistema inmune o provoca cambios vasculares y estromales a nivel molecular, celular y sistémico. Comprender estas diferencias y trasladarlas a la práctica clínica resulta esencial para mejorar de forma significativa el índice terapéutico de la protonterapia».
Además, «la radiobiología de la protonterapia se establece como un pilar estratégico del centro, alineado con el cambio de paradigma actual en radioterapia, que trasciende la visión clásica centrada exclusivamente en el daño directo al ADN. La actividad investigadora abordará el estudio de los efectos de los protones a múltiples escalas, desde el nivel molecular y celular hasta el tisular y sistémico, incluyendo la señalización paracrina, los cambios vasculares y estromales, y la modulación del sistema inmune inducida por la radiación».
En definitiva, el centro funcionará como una plataforma de investigación abierta e interdisciplinar, colaborando con universidades y otros institutos para elevar el índice terapéutico de este tratamiento a nivel global. Para concluir, Sánchez sentencia que «el centro funcionará como una plataforma de investigación abierta, interdisciplinar y traslacional, facilitando la colaboración entre profesionales de distintas disciplinas. La plataforma permitirá el acceso regulado a las instalaciones y al equipamiento especializado, posibilitando estudios avanzados en dosimetría y física médica, planificación del tratamiento, y radiobiología traslacional, así como la evaluación de técnicas innovadoras de protonterapia». En ese sentido se promoverá la colaboración con universidades, Institutos de investigación, sociedades científicas y otros centros de protonterapia.
Por otro lado, «esperamos que el centro complete la apuesta regional por terapias avanzadas. A nivel muy evidente con incluso tratamientos concomitantes, pero también a un nivel más estratégico al completar la dotación del SERGAS en la lucha contra el cáncer y favorecer su candidatura como Comprehensive Cáncer Center. Es difícil sacar la bola de cristal y predecir todo lo que puede llegar a hacerse en este centro. Desde luego, una vez la dotación de imagen esté completa habrá también oportunidades de investigación en ese ámbito, por ejemplo».