¿Qué dicen los expertos sobre el brote de hantavirus en un crucero?

Varios especialistas y la Organización Mundial de la Salud descartan alarma sanitaria pese a los fallecidos y recuerdan que la transmisión entre personas es muy rara

hantavirus

El reciente brote de hantavirus vinculado a un crucero que partió de Argentina —con al menos tres fallecidos, un caso confirmado y varios sospechosos— ha despertado inquietud por tratarse de un entorno poco habitual para este tipo de infecciones. Sin embargo, los expertos coinciden en un mensaje clave: no se trata de un virus nuevo, no se transmite fácilmente entre personas y el riesgo para la población general sigue siendo bajo.

La propia Organización Mundial de la Salud (OMS) ha insistido en que no hay motivos para el pánico ni para imponer restricciones de viaje. En un nuevo comunicado publicado en su cuenta de X, la Organización aclara que «desde el 1 de abril, cuando el barco zarpó, de los 147 pasajeros y tripulantes, 7 personas han enfermado, de las cuales 3 han fallecido, 1 está en estado crítico y 3 presentan síntomas leves». Además, señala que con base en la información actual, incluida la forma en que se propaga el hantavirus, la OMS evalúa el riesgo para la población global por este evento como bajo. «Estamos trabajando estrechamente con las autoridades sanitarias de los países involucrados y los operadores del barco para garantizar que los pasajeros y la tripulación reciban la información y el apoyo que necesitan. La OMS continuará monitoreando la situación y actualizando la evaluación de riesgos a medida que se disponga de más información».  

Una valoración que comparten los especialistas que han enviado sus reacciones a Science Media Centre, quienes subrayan que el contexto del brote es llamativo, pero no cambia la naturaleza de este virus.

Un virus conocido y con una transmisión muy específica

«El hantavirus no es un virus nuevo ni de transmisión comunitaria, nada que ver con la covid-19″, explicó el epidemiólogo Salvador Peiró, investigador en el Área de Investigación en Servicios de Salud y Farmacoepidemiología de la Fundación para el fomento de la investigación sanitaria y biomédica de la Comunidad Valenciana (FISABIO), en declaraciones a Science Media Centre. Se trata de una zoonosis, es decir, una infección que se transmite de animales a humanos, en este caso desde roedores.

La vía de contagio está bien definida: la inhalación de partículas contaminadas con orina o heces de roedores infectados. “Circula de forma habitual en ratones y otros pequeños mamíferos, que actúan como reservorio natural”, señaló Peiró.

En la misma línea, el investigador Liam Brierley, del Centro de Investigación Viral del MRC-Universidad de Glasgow, recordó que estos virus “se transmiten a los seres humanos al inhalar el virus en forma de aerosol procedente de los excrementos de los roedores”, y que los brotes suelen darse en personas con alta exposición, como trabajadores agrícolas.

Este mecanismo de transmisión explica por qué los casos suelen ser aislados y ligados a entornos rurales o naturales, lo que hace que el episodio en un crucero resulte especialmente inusual.

¿Puede transmitirse entre personas?

Uno de los principales puntos de preocupación en cualquier brote infeccioso es si existe transmisión entre humanos. En este caso, la respuesta general de los expertos es clara: es extremadamente rara.

“No se transmite entre personas (en alguna circunstancia podría pasar, pero muy difícil)”, resumió Peiró. Por su parte, Brierley añadió que esta transmisión solo se ha observado en situaciones muy concretas y con una variante específica, el virus Andes, y en contextos de contacto muy estrecho.

La también epidemióloga Charlotte Hammer, profesora adjunta y epidemióloga especializada en enfermedades infecciosas de la Universidad de Cambridge, insistió en que, aunque “la transmisión de persona a persona es posible, es muy rara”, mientras que el profesor Paul Hunter, catedrático de Medicina de la Universidad de Anglia del Este, recalcó que, si ocurre, “es muy poco frecuente”.

Este consenso refuerza la idea de que no estamos ante un escenario de propagación masiva como el de otros virus respiratorios.

Un brote llamativo por el contexto

Lo que sí destaca es el escenario en el que se ha producido el brote. “Es llamativo por el contexto (un crucero con varios casos) y por la gravedad”, apuntó Peiró.

La clave, según los expertos, podría estar en una fuente común de exposición. “Es muy probable que estos casos se deban a un único punto de exposición a roedores”, indicó Brierley.

Existen varias hipótesis: que los pasajeros se infectaran antes de embarcar —teniendo en cuenta que el periodo de incubación puede ser de entre dos y ocho semanas, según estimaciones coincidentes con el rango de una a seis semanas que señala la OMS—, o que hubiera algún espacio del barco contaminado por roedores. «No es del todo infrecuente que los roedores se suban a bordo de un barco», señaló Hammer. La posibilidad de contagio entre pasajeros, aunque no se descarta completamente, se considera mucho menos probable.

Diferencias entre Europa y Sudamérica

Otro elemento clave para entender la gravedad del brote es la variante del virus. En Europa predominan formas más leves, como el virus Puumala, que suele causar afectación renal y rara vez es grave.

Sin embargo, en Sudamérica circulan variantes más agresivas. “Provocan un síndrome cardiopulmonar con insuficiencia respiratoria rápida, hemorragias y una mortalidad significativa”, explicó Peiró.

Hammer coincidió en que, en este caso, “lo más probable es que se trate del virus Andes”, una cepa asociada a cuadros graves y con tasas de letalidad que pueden alcanzar hasta el 40%. Esto explicaría tanto la severidad de los casos detectados como los fallecimientos registrados.

El hantavirus puede presentarse inicialmente con síntomas inespecíficos, similares a los de una gripe: fiebre, malestar general o dolores musculares. Sin embargo, en algunos casos puede evolucionar hacia formas graves. Existen dos síndromes principales: la fiebre hemorrágica con síndrome renal y el síndrome pulmonar por hantavirus. Este último es el más preocupante, ya que puede provocar insuficiencia respiratoria aguda.

“Aunque estas afecciones son potencialmente mortales, la mayoría de las infecciones no progresan hasta esta fase”, matizó Brierley. Aun así, las tasas de mortalidad en los casos graves pueden ser elevadas: alrededor del 30% en el síndrome pulmonar, según puntualizó Hunter.

¿Debe preocupar este brote?

Pese a la gravedad de algunos casos, los expertos coincidieron en que el riesgo para la población general es muy bajo.

“No hay ningún riesgo general para la población donde vaya el barco”, afirmó Peiró. En la misma línea, Hunter consideró “muy improbable que este brote suponga un mayor riesgo en Europa”.

La gestión del brote pasa principalmente por el seguimiento de los pasajeros —no por riesgo de contagio, sino para detectar posibles síntomas durante el periodo de incubación— y por medidas de control en el barco, como limpieza y desratización.

Como concluyeron los expertos, el brote no cambia el conocimiento que ya se tiene sobre el hantavirus, pero sí ilustra cómo factores como el turismo internacional o los entornos cerrados pueden dar lugar a situaciones poco habituales.


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