La RAC traza la hoja de ruta para el liderazgo español en investigación con la IA como aliada

El informe ‘Desafíos de la ciencia española ante los retos del conocimiento globalizado’ de la Real Academia de Ciencias (RAC) exige aumentar la inversión en I+D y modernizar la gestión, a la vez que traza la hoja de ruta para que la Inteligencia Artificial (IA) impulse la creación de fármacos y los programas de prevención oncológica.

La Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de España (RAC) ha lanzado la séptima edición de su ‘Declaración sobre la financiación y gestión de la investigación científica en España-2025’, poniendo el foco en los desafíos de la ciencia española ante los retos del conocimiento globalizado. Entre las propuestas más destacadas, subrayan la necesidad de impulsar la Inteligencia Artificial (IA) como una herramienta clave para fomentar el liderazgo de España en la investigación, especialmente en el campo de la salud.

La revolución oncológica impulsada por la IA

La IA se posiciona como un motor decisivo en la investigación contra el cáncer. Esta tecnología está transformando la oncología al permitir el desarrollo de programas predictivos y de prevención, a partir del análisis masivo de datos. José Duato, académico de la RAC, explicó que el uso de la IA es “clave para crear moléculas que no existen en la naturaleza y que actúen como fármacos sobre proteínas implicadas en la progresión tumoral”.

Además de la creación de nuevas moléculas, los investigadores persiguen activamente determinar qué patrones de cambio en el ADN provocan la aparición de diversos tipos de cáncer. Para este objetivo, la IA permite a los científicos analizar enormes cantidades de datos y buscar patrones de cambio en el ADN con el fin de desarrollar programas de prevención.

«Una ciencia competitiva requiere inversión y talento»

Aunque los avances tecnológicos son disruptivos, incluyendo también la computación cuántica, la declaración de la RAC enfatiza que «estos logros no se sostendrán sin un cambio profundo en la política científica».

La presidenta de la RAC, Ana Crespo, realizó un firme llamamiento para que la inversión en ciencia sea considerada una “prioridad estratégica que se consolide de forma estable en las políticas públicas. Esta estabilidad es fundamental para garantizar un futuro de bienestar, sostenibilidad y competitividad para España y sus futuras generaciones».

Pese a los avances recientes, la Academia insiste en la necesidad de un impulso decidido al presupuesto de I+D en España, con una contribución mayor por parte del sector privado. También se reclama la modernización de los procedimientos de gestión y financiación, el fomento de la colaboración con el sector empresarial, la inversión continuada en infraestructuras y recursos humanos, y la propuesta de medidas efectivas para atraer y retener talento.

Superando los retos

Duato señaló que el auge de la IA ha generado nuevos retos, como «el incremento en la energía consumida o el descubrimiento de problemas intratables». Por ello, se ha destacado la existencia de grupos de investigación españoles que están desarrollando nuevos enfoques y modelos matemáticos para lograr una IA mucho más eficiente energéticamente, y ha apuntado la necesidad de que los empleados y las personas con capacidad de decisión “adquieran el conocimiento suficiente para conocer qué puede y qué no puede hacer la IA y, sobre todo, para identificar oportunidades de mejora mediante la aplicación de esta tecnología”.

En un sentido más amplio, la IA no solo ayuda en la investigación médica, sino que también es crucial en el hallazgo de nuevos descubrimientos científicos, dada su capacidad para procesar ingentes cantidades de datos y detectar complejas relaciones, ayudando a resolver problemas derivados del cambio climático o la sostenibilidad, que también afectan a la salud de la población. A su vez, el experto ha destacado la utilidad de la IA en el desarrollo de la computación cuántica “mediante el apoyo al diseño de algoritmos más rápidos y eficientes, la optimización de modelos, y el abordaje de problemas de simulación y análisis que superan la capacidad de las computadoras clásicas”.

Sin embargo, el vicepresidente de la RAC, Esteban Domingo, alertó sobre problemas en los mecanismos de evaluación científica, que «tienden a conceder más financiación a asuntos que están de moda, a menudo por avances obtenidos fuera de España, que a aquello donde los grupos nacionales son pioneros y gozan de prestigio consolidado«. La solución, según Domingo, pasa por «una mayor financiación y una renovación organizativa asesorada por científicos de prestigio internacional y buenos gestores».

Finalmente, la Academia insiste en la necesidad de establecer una mejor comunicación con la ciudadanía, ya que, según Domingo, «la información que se transmite al público suele quedarse en la anécdota, el sensacionalismo o el catastrofismo, dificultando la reflexión y la evaluación crítica de las noticias frente a la invención».

La Real Academia de Ciencias, que publica su Declaración anualmente desde 2018, reitera su meta de fortalecer el impacto en la toma de decisiones de política científica, buscando que la ciencia sea reconocida como un motor prioritario de progreso y bienestar en España.


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