La Red Española de Registros del Cáncer (REDECAN) y la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH) han presentado los en rueda de prensa los últimos datos del informe ‘Las cifras del cáncer sanguíneo en España: proyecciones de la incidencia en 2026 y estimaciones de supervivencia’. Entre los resultados más relevantes cabe destacar que los tumores hematológicos ocuparán la quinta posición entre los cánceres más habituales, por detrás del de mama, próstata, pulmón y colon.
En la presentación del informe, que coincide con el mes de la Concienciación del Cáncer Sanguíneo, han estado presentes Mª Victoria Mateos, presidenta de la SEHH y experta en mieloma múltiple del Hospital Universitario de Salamanca; Rafael Marcos-Gragera, facultativo de la Unidad de Epidemiología y Registro de Cáncer de Girona (Pla director d’Oncologia/ICO/Girona) y coordinador del grupo de investigación HematoREDECAN; Armando López Guillermo, presidente electo de la SEHH y experto en linfomas del Hospital Clínic de Barcelona; Anna Torrent, experta en leucemias del Instituto Catalán de Onología, ICO Badalona; y Begoña Barragán, presidenta de la Asociación de Afectados por Linfoma, Mieloma y Leucemia (AEAL) y del Grupo Español de Pacientes con Cáncer (GEPAC).
Del informe se extrae que, para el año 2026, se diagnosticarán 27.929 nuevos casos de cáncer hematológico en España.
El cáncer hematológico dato a dato
En este sentido, Rafael Marcos-Gragera fue el encargado de desglosar el informe por subtipos de tumores, género y datos de supervivencia. El experto explicó que en España se estiman cerca de 28.000 nuevos diagnósticos de cáncer hematológico en 2026, con una incidencia ligeramente superior en varones.
«Estamos hablando de una de cada diez neoplasias diagnosticadas en nuestro país, lo que supone un impacto muy relevante en términos de salud pública», señaló.
Según los datos presentados, la distribución refleja que las neoplasias linfoides son las que predominan (67,9% – 19.756 casos), seguidas de las neoplasias mieloides (31,8% – 7.953 casos) e histiocitosis (220 casos). Marcos-Gragera insistió en que disponer de series temporales permite analizar tendencias: «La supervivencia de los pacientes ha mejorado notablemente en la última década, y esa evolución no se explica solo por el diagnóstico precoz, sino también por la llegada de nuevos tratamientos más eficaces».
El especialista subrayó que la supervivencia relativa a cinco años varía según la enfermedad: «En leucemias infantiles supera ya el 85%, mientras que en las leucemias agudas del adulto o en los linfomas T los resultados son más modestos”. Precisó además que la edad sigue siendo un factor determinante: «Un mismo diagnóstico no significa lo mismo a los 40 años que a los 70. La carga de comorbilidades condiciona la respuesta al tratamiento y, en consecuencia, la supervivencia».
Marcos-Gragera puso el acento en la necesidad de que los registros sigan creciendo y homogeneizándose en todo el país. «Estamos avanzando, pero todavía hay comunidades autónomas donde la recogida de información es limitada. Contar con datos completos y de calidad es la única forma de planificar recursos humanos y materiales, desde el número de hematólogos hasta las unidades específicas que harán falta en los próximos años».
Mieloma múltiple: una mejora notable en supervivencia
En esta línea, María Victoria Mateos, presidenta de la SEHH, destacó que «si no contamos con datos, no podemos establecer estrategias. Por eso es muy positivo que este sea ya el tercer año en el que damos estimaciones de neoplasias hematológicas en nuestro país». Mateos añadió que el mapa de registros va ampliándose poco a poco con la incorporación de nuevos centros, lo que permitirá reducir la necesidad de estimaciones y trabajar con datos cada vez más reales.
La especialista en mieloma múltiple incidió en los avances logrados en esta enfermedad. «De manera consistente se establecen unos 3.600 nuevos casos al año, más frecuentes en varones que en mujeres», indicó. Sin embargo, lo más relevante, en su opinión, es la evolución de la supervivencia.
«Hemos pasado de medianas de supervivencia de 2-3 años a tener casi la mitad de los pacientes vivos a 5 años, lo cual es una realidad», afirmó. La experta recordó que, aunque la enfermedad sigue afectando mayoritariamente a personas de edad avanzada, las nuevas combinaciones terapéuticas han permitido que muchos pacientes «se hagan mayores con nosotros en la consulta y se mueran con el mieloma, pero no del mieloma».
Linfomas: diagnóstico más preciso y terapias cada vez más eficaces
El hematólogo Armando López Guillermo centró su intervención en los avances en linfomas. Subrayó que, aunque no siempre se conocen las causas de su aparición, «cada vez tenemos mejores armas terapéuticas» y los progresos son palpables.
En relación con los linfomas de células grandes, señaló, respecto a los datos del informe, que «probablemente nos estamos perdiendo el verdadero impacto de la inmunoterapia y de las nuevas terapias porque los datos cortan antes de que estas se consolidaran. Pero ya ese pequeño porcentaje de aumento en la supervivencia es positivo».
El experto puso énfasis en la mejora de las herramientas diagnósticas, que permiten definir mejor cada subtipo de linfoma. «No es un ejercicio puramente académico, sino que resulta fundamental para aplicar el tratamiento más adecuado a cada grupo», aseguró. No obstante, recordó que aún quedan retos por delante: «Quedan todavía algunos grupos como los linfomas T, en los que falta mucho por avanzar, pero seguro que lo conseguiremos».
Leucemias: diferencias por edad y esperanza en nuevas terapias
La especialista Anna Torrent ofreció una visión de conjunto sobre las leucemias, resaltando la importancia de diferenciar entre las formas linfoides y mieloides. «Seguramente la leucemia más popular es la infantil, porque es la que más se conoce. La supervivencia de la linfoide es muy buena en la edad pediátrica, comparada con la mieloide en el adulto», explicó.
Torrent recordó que la edad es un factor clave: «En adultos mayores los resultados no son tan buenos porque hay otras enfermedades, polifarmacia y menor tolerancia a tratamientos intensivos”.
La especialista destacó el impacto de la inmunoterapia y de las terapias CAR-T, que ya están en primera línea en algunos casos. «Ojalá podamos llegar al 100% de supervivencia en leucemia linfoide infantil; de momento es difícil, pero veremos pronto resultados gracias a estas terapias», señaló. En el caso de la leucemia mieloide aguda, apuntó que «estamos un poco por detrás, pero los nuevos fármacos dirigidos se traducirán en mejores resultados en los próximos años».
La voz de los pacientes: más allá de las cifras
La presidenta de AEAL, Begoña Barragán, aportó la perspectiva de los pacientes, recordando que detrás de cada dato hay una historia humana. «Detrás de cada una de esas cifras no solamente hay un paciente, hay familias enteras que están sufriendo la enfermedad y que tienen unas necesidades específicas que debemos cubrir», afirmó.
Barragán consideró un «gran logro» la existencia de estimaciones fiables, tras más de dos décadas de reivindicaciones. «Cuanto más datos tengamos, mejores van a ser las estimaciones y mejor nos van a poder tratar», explicó. No obstante, advirtió de las inequidades que persisten en el sistema y la necesidad de que las administraciones asuman la cobertura de todas las necesidades: «Nosotros desde las asociaciones ponemos parches donde podemos, pero la tendencia debe ser que los sistemas de salud ofrezcan soluciones para todos los pacientes allá donde estén».
La representante de los pacientes lanzó un mensaje de optimismo: «Estamos pasando un desierto y poco a poco se van viendo cambios. Los pacientes contamos más, nos estamos profesionalizando y sabemos qué hacer. Es una gran noticia y seguro que veremos mejores números, pero sin olvidar que detrás de cada número hay un ser humano».
La rueda de prensa dejó claro que la hematología española avanza en varios frentes: la consolidación de registros nacionales, la mejora en la precisión diagnóstica, la llegada de terapias innovadoras y la creciente implicación de los pacientes. Aunque persisten retos, como el abordaje de los linfomas T o la mejora de resultados en leucemias mieloides, el mensaje fue de optimismo.
«Necesitamos seguimiento para que se plasme realmente en las estimaciones, pero en la vida real ya estamos viendo cómo los pacientes viven más y mejor», concluyó Mateos.

