Por qué los sanitarios juegan un papel clave frente a la variante K de la gripe: “Es determinante”

Javier Castrodeza, miembro de GRIPEXPERT, subraya que las recomendaciones de estrategias saludables "deberían incluir también la vacunación contra el virus"

El Observatorio de Vacunación Antigripal en España 2025, elaborado por GAD3 con el apoyo de CSL Seqirus, puso de manifiesto que más de la mitad de los españoles, el 51% no tiene intención de vacunarse contra la gripe esta temporada; en cambio, el 45% de la población sí lo tiene previsto. Aunque el dato mejora ligeramente respecto a los mínimos de 2024, refleja que la conciencia social sobre la importancia de la vacunación sigue siendo insuficiente. Mientras tanto, en España se ha registrado un incremento muy significativo de la circulación del virus, según los datos del último SiVIRA.

En AP, por ejemplo, la incidencia de gripe se sitúa en 164,6 casos por 100.000 habitantes, frente a los 78,3 casos de la semana anterior, y la positividad de las pruebas diagnósticas ha aumentado hasta el 41,6% frente al 26,8% de la semana previa. Esto eleva el proxy de incidencia de gripe a 349,5 casos por 100.000 habitantes, prácticamente duplicando los datos registrados la semana anterior.

En este sentido, las conclusiones de dicho estudio establecen que la recomendación activa de los profesionales sanitarios continúa siendo determinante: un 43% de quienes hoy no planean vacunarse cambiaría de opinión si su médico o enfermero se lo aconsejara. Y en esto incide Javier Castrodeza, jefe del Servicio de Medicina Preventiva del Hospital Clínico Universitario de Valladolid y catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Valladolid, preguntado por este periódico. “Hay un dato cada vez más contundente: la indicación por parte de un profesional sanitario, que la vacunación esté recomendada por sanitario, es un elemento determinante, y lo subrayo, determinante, para que esa persona se vacune”.

La recomendación sanitaria, para este experto, aparece cada vez más como un elemento crucial en la adherencia a la vacunación. A este respecto, sobre el observatorio, Castrodeza explica que este año se ha introducido una pregunta sobre el profesional que más influye en esta decisión, “y sale con una absoluta claridad que los médicos, seguido del personal de enfermería y del personal de farmacia, son los más implicados. Pero los médicos son las personas que, a juicio de los resultados que hemos obtenido este año, son los especialmente indicados para que el paciente adopte la vacunación, o acepte la vacunación, o tenga intención de vacunarse”.

Para el experto, este es un mensaje que está “más claro” cada vez, el importante papel que juegan los sanitarios en recomendar la vacunación contra la gripe. “Personalmente, algunas veces, en algunos foros en los que he participado, insisto en que ese mensaje de no tiene que existir solamente en los periodos de vacunación de la gripe, que sabemos que son en el otoño, sino que debiéramos adoptar los profesionales una cultura de, igual que preguntamos por el peso, la talla y les damos a los pacientes recomendaciones de estilos de vida saludables, de la alimentación, el ejercicio físico, incorporar en nuestras recomendaciones un recordatorio sobre estilos de vida saludables en prevención de las enfermedades, y no debería solamente ser de estilos de vida los más habituales, sino también de vacunación”, destaca.

Castrodeza incide en que ya que en consulta se reciben a muchas personas, “¿por qué no hacer una pregunta sobre si los pacientes se vacunan regularmente de la gripe? Y darle alguna explicación de por qué es bueno que se vacune”.

El problema de la falta de concienciación de vacunación contra la gripe

Los datos del observatorio muestran, en cambio, que en las personas mayores de 60 años, la intención de vacunarse asciende al 71%, mientras que entre la población no perteneciente a grupos de riesgo se reduce al 31%. Por territorios, Andalucía presenta el mayor grado de intención de vacunación (50%) y la Comunidad de Madrid, el menor (41%). De este estudio, Castrodeza afirma, así, que “tenemos algunos datos positivos y otros datos no tan positivos. Voy a empezar por los datos no tan positivos. Por ejemplo, tenemos un porcentaje elevado de encuestados que no tienen la intención de vacunarse”.

Esto supone que los responsables sanitarios de las distintas instituciones del país “tenemos que hacer todavía mucha más tarea, pero que mucha más tarea, para convencer de la importancia que tiene la vacunación de la gripe en los ciudadanos. Es verdad que el porcentaje de intención de vacunarse es mucho más alto en aquellos que se declaran personas con factores de riesgo, pero cada vez más la vacunación de la gripe debe estar más presente en el pensamiento de las personas”.

Y esto es así porque, aunque una persona no sea de riesgo, en su entorno es muy probable haya personas que sí lo sean. “El hecho de que yo me proteja para el padecimiento de la gripe ayuda. Primero, me ayuda a mí evitar un caso de gripe y ayuda a evitar la transmisibilidad. Por lo tanto, esa es una de las primeras reflexiones que nos da la encuesta de este año, pero que es una tónica general de los cinco años anteriores. No hemos ganado”, afirma este experto.

En este sentido, Fátima Matute, consejera de Sanidad de la Comunidad de Madrid, destacó esta semana que la campaña de vacunación continúa abierta y recordó que el Hospital Enfermera Isabel Zendal ofrece vacunación sin cita previa para facilitar el acceso a quienes aún no se han inmunizado. La mandataria incidió el refuerzo vacunal, tanto frente a la gripe como frente al virus respiratorio sincitial (VRS) en personas mayores, está contribuyendo a reducir ingresos hospitalarios y a evitar cuadros graves. Matute destacó también la “buena adherencia” de los madrileños a la campaña de vacunación, indicando que más de un millón y medio de personas vulnerables han recibido ya la dosis. “En eso vamos a seguir trabajando: en prevenir y cuidar a nuestra población”, afirmó durante su intervención. La titular de Sanidad insistió en que la vacunación sigue siendo la herramienta fundamental para contener el impacto del virus y proteger a los colectivos de mayor riesgo.

“Tenemos que seguir trabajando, porque la intención de vacunarse no aflora claramente. Ya sabemos que luego las realidades pueden diferir, pero si no tengo la intención, probablemente no me acabe vacunando”, amplía. Y continúa advirtiendo que muchas personas que sí pertenecen a grupos de riesgo no se consideran como tal, como los pacientes con hipertensión, con ciertas cardiopatías, con diabetes… “Los profesionales sanitarios tenemos que dar ejemplo en las estrategias de vacunación y la recomendación insistente a los pacientes”, concluye.

Por otra parte, Castrodeza hace hincapié en la importancia de facilitar la accesibilidad a las vacunas. “Creo que ya se están haciendo cambios, se tienen espacios abiertos en horario”, para que los pacientes puedan acudir a su cita. “Creo que hay que romper un esa barrera y dejar que las instituciones acudan, en la medida que puedan, a espacios más abiertos en horario, que faciliten la accesibilidad de las personas que se quieran vacunar”, señala.

Hasta hace poco tiempo, la edad que se consideraba como de riesgo eran los 65 años y más. Bajo el punto de vista de este experto, “afortunadamente, ya entre 60 y 65 años se ha incorporado y ya se identifica ese rango de edad como de factor de riesgo. Por lo tanto, ya estamos ganando adeptos en la vacunación en el rango de edad de 60 a 65 años para mejorar las coberturas, que eran muy bajas. Pero muchos de nosotros somos hipertensos, muchos de nosotros somos diabéticos, muchos de nosotros tenemos una cardiopatía, muchos de nosotros convivimos con pacientes inmunocomprometidos, nuestros padres, nuestros abuelos. Todo esto hace que la vacunación de la gripe ya sea más universal de lo que la podíamos entender”.


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