Revelan un aumento de infartos de miocardio en Estados Unidos por el efecto de la pandemia de Covid-19

Un estudio realizado por investigadores del Hospital General Brigham de Massachusetts han determinado posibles deficiencias en la atención cardiaca de hospitales estadounidenses durante y después de la pandemia

Un estudio reciente publicado en JAMA Network Open ha revelado un aumento alarmante en los casos de infartos de miocardio en Estados Unidos como consecuencia directa de la pandemia de Covid-19. Investigadores del Hospital General Brigham de Massachusetts analizaron los datos de pacientes entre 2020 y 2023, observando un notable incremento en las muertes cardíacas en el hogar, incluso mientras disminuían los ingresos hospitalarios por infartos. Este hallazgo resalta el impacto no solo de la enfermedad en sí misma, sino también de los cambios en la atención médica durante y después del pico de la pandemia.

El estudio, que abarcó más de tres años, identificó una brecha crítica en el tratamiento adecuado de los pacientes con infartos de miocardio. Los investigadores sugieren que las restricciones impuestas por la pandemia, como el temor al contagio y la reducción de visitas a los hospitales, podrían haber llevado a un subregistro de los casos y a una atención insuficiente en los momentos más críticos. Aunque los ingresos hospitalarios por infartos de miocardio disminuyeron, el número de muertes en el hogar superó las expectativas, lo que refleja una deficiencia en la atención inmediata y oportuna.

Entre las posibles causas de este aumento de muertes se encuentran la falta de acceso oportuno a atención de emergencia, la interrupción de los servicios de salud rutinarios y la sobrecarga del sistema sanitario durante los picos de Covid-19. Los investigadores enfatizan que, si bien las tasas de mortalidad hospitalaria han mejorado gracias a avances en el tratamiento, las muertes fuera del entorno hospitalario han incrementado, lo que resalta un área crítica que necesita atención urgente para evitar más pérdidas.

El estudio también muestra cómo las disparidades en la atención sanitaria afectaron de manera desproporcionada a las comunidades más vulnerables, que fueron las más afectadas tanto por el virus como por los efectos secundarios en el sistema de salud. Las personas con enfermedades cardíacas preexistentes fueron particularmente vulnerables a la falta de acceso rápido a cuidados especializados. Este fenómeno subraya la necesidad de una planificación más efectiva y de recursos que puedan abordar estas deficiencias en situaciones de crisis sanitaria global.

De este modo, los autores del estudio instan a las autoridades sanitarias a mejorar las estrategias de respuesta ante emergencias cardiovasculares, fortaleciendo tanto la infraestructura hospitalaria como los sistemas de alerta temprana. La pandemia ha dejado lecciones importantes sobre cómo los sistemas de salud deben ser capaces de adaptarse rápidamente a situaciones inesperadas, sin comprometer la calidad de la atención a los pacientes con condiciones críticas como los infartos de miocardio.


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