La posibilidad de una nueva pandemia de gripe no es una hipótesis remota, sino un escenario biológicamente plausible. Así lo advirtieron los expertos reunidos en la Mesa 1 —’Virus epidémicos y virus pandémicos: Vigilancia, prevención, diagnóstico y tratamientos’, celebrada en la XI edición de las Jornadas de Actualización en Gripe.
Adolfo García-Sastre, director del Global Health & Emerging Pathogens Institute en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai (Nueva York), fue contundente: «Desde 1918 han ocurrido cuatro pandemias de gripe, y no hay ninguna razón para que no pueda ocurrir otra».
H5N1: más diversidad, más riesgo
García-Sastre recordó que, aunque solemos hablar de «la gripe» en singular, en humanos circulan tres virus estacionales —dos de gripe A (H1 y H3) y uno de gripe B— que obligan a actualizar la vacuna cada año. Sin embargo, el verdadero riesgo pandémico reside en la capacidad de los virus de gripe A de cambiar «dramáticamente».

«Cuando cambia de un subtipo a otro distinto, es cuando tenemos una pandemia», explicó. En la naturaleza existen 19 subtipos de hemaglutinina, muchos de ellos circulando en aves migratorias. El problema surgiría si alguno adquiere transmisión eficaz entre humanos: «Si un nuevo subtipo entra en humanos y se transmite, tenemos una pandemia».
Actualmente, el foco de preocupación es el H5N1 de alta patogenicidad. «Una vez que entra en una granja, todas las aves se mueren en un plazo de tres días», señaló. Aunque desde 2003 se han confirmado menos de mil infecciones humanas, la elevada letalidad y la expansión global del virus preocupan.
El experto subrayó un cambio clave: el virus ha vuelto a establecerse en aves migratorias, lo que ha facilitado su propagación mundial y una enorme diversidad genética. «Cuanta más diversidad hay, más fácil es que se genere un virus que tenga el número de cambios necesarios», advirtió.
«Cuanta más diversidad hay, más fácil es que se genere un virus que tenga el número de cambios necesarios»
Adolfo García-Sastre, director del Global Health & Emerging Pathogens Institute en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai
El salto a mamíferos y las vacas lecheras
Más inquietante aún es la expansión del virus a mamíferos. Se han documentado infecciones en más de 40 especies, desde zorros y osos hasta focas y delfines. En la mayoría de los casos la enfermedad es grave y no se transmite entre ellos.
Sin embargo, el caso de las vacas lecheras en Estados Unidos marcó un punto de inflexión. «De enero a octubre de 2024 el virus se propagó casi como fuego en granjas de vacas en Estados Unidos», explicó y añadió que «en estos animales la infección afecta principalmente a la glándula mamaria y provoca caída en la producción de leche».
Aunque los casos humanos detectados han sido leves —principalmente conjuntivitis—, García-Sastre alertó: «Estos virus ya tienen adaptaciones para replicar en humanos». Y recordó que las vacas «están más cerca genéticamente de los humanos que las aves», lo que podría facilitar nuevas adaptaciones.
El gran problema científico es la imprevisibilidad. «No podemos decir si va a causar una pandemia ahora, dentro de diez años o dentro de veinte», reconoció. Sabemos algunas mutaciones necesarias, pero no todas las combinaciones que permitirían al virus atravesar las «cuatro puertas» del huésped: entrada, replicación, evasión inmune y salida celular.
Ante este escenario, defendió reforzar la vigilancia animal, desarrollar antivirales más eficaces y avanzar hacia vacunas más amplias. «Tenemos que hacer mejores vacunas que sean capaces de englobar más tipos de virus de la gripe», afirmó.
Contaminación, urbanismo y aguas residuales
El jefe del Servicio de Microbiología del Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza, Antonio Rezusta López, amplió el foco hacia un enfoque integral.

«Hay muchos protagonistas. Uno son las personas, otro los animales, pero hay una parte muy importante que es equilibrar la vida y, sobre todo, las aguas del planeta», afirmó, en línea con el concepto One Health.
Rezusta destacó el papel de la contaminación ambiental en la evolución de las infecciones respiratorias. Las partículas de menos de 2,5 micras son especialmente preocupantes: «Son las que llegan al alveolo». Además, recordó que pasamos gran parte del tiempo en interiores, donde también existen contaminantes derivados de materiales de construcción.
«Estamos mal, pero estamos mejor», señaló respecto a la reducción de emisiones en España gracias a las energías renovables, aunque insistió en que aún queda margen de mejora.
En el ámbito animal, advirtió de la interacción constante entre especies: «Cuando nosotros tenemos gripe, eso no quiere decir que uno que cuida a cerdos, si está enfermo, no vaya a cuidar a los cerdos». También alertó del riesgo de productos crudos: «Los huevos crudos pueden transmitir, la carne cruda, la leche cruda».
Uno de los puntos más relevantes fue la vigilancia a través de aguas residuales. «Si lo hacemos de forma cuantitativa nos permite saber cuál es la carga de virus que está circulando», explicó. Sin embargo, reclamó que estos datos se integren en tiempo real en los sistemas sanitarios: «Que no sea algo por investigación, sino que se conozca en el día».
«Si la vigilancia de aguas residuales se hace de forma cuantitativa nos permite saber cuál es la carga de virus que está circulando»
Antonio Rezusta López, jefe del Servicio de Microbiología del Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza
La inteligencia artificial (IA) y el análisis masivo de datos también emergen como herramientas clave. Pero advirtió: «Si eso no lo hacemos, la investigación está para la investigación, no para el uso clínico y tenemos que empezar a usarlo en el uso clínico».
El laboratorio: mucho más que diagnóstico
La tercera ponente, Ana María Milagro Beamonte, jefa de sección de las áreas Preanalítica, Diagnóstico Rápido, Serología y Genómica en el Servicio de Microbiología del Hospital Universitario Miguel Servet, reivindicó el papel estratégico del laboratorio.

En un hospital terciario como el suyo reciben muestras tanto hospitalarias como de la red centinela de Atención Primaria de Aragón, lo que permite «tener una visión global de todo lo que está circulando en cualquier momento».
Mediante plataformas de biología molecular realizan diagnósticos urgentes y paneles sindrómicos que detectan hasta 15 virus respiratorios. Pero su labor no termina ahí.
«Si detectáramos en algún momento algún virus no habitual, como los H5, rápidamente saltarían las alarmas», explicó. Además, realizan secuenciación genómica de virus como SARS-CoV-2, gripe o VRS, cuyos datos se comparten en repositorios internacionales.
«La secuenciación nos aporta datos para vigilancia epidemiológica, para adecuar vacunas y tratamientos antivirales», subrayó.
«La secuenciación nos aporta datos para vigilancia epidemiológica, para adecuar vacunas y tratamientos antivirales»
Ana María Milagro Beamonte, jefa de sección de las áreas Preanalítica, Diagnóstico Rápido, Serología y Genómica en el Servicio de Microbiología del Hospital Universitario Miguel Servet
Milagro destacó además cambios recientes en la epidemiología, como el adelanto del pico de gripe respecto al virus respiratorio sincitial, y como el VRS afecta cada vez más a adultos, «no es un virus solo de niños».
Su mensaje final fue claro: «El resultado individual es el punto de partida, pero cuando lo incorporamos en sistemas de vigilancia es cuando permite anticipar y orientar las respuestas».
La mesa dejó una conclusión compartida: el riesgo pandémico existe y la única respuesta posible es la anticipación basada en ciencia, datos y cooperación internacional. Desde la biología molecular hasta la inteligencia artificial, desde las granjas hasta las aguas residuales, la vigilancia debe ser continua, integrada y global.