Sin tratamiento específico ni vacuna: el desafío terapéutico que plantea el hantavirus

Aunque existen candidatos prometedores en fase experimental, el manejo clínico del hantavirus sigue basándose en cuidados intensivos y medidas de soporte

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El brote de hantavirus asociado al crucero de expedición MV Hondius ha puesto en el foco una preocupación clave: la falta de tratamientos antivirales específicos y de vacunas ampliamente eficaces frente a una zoonosis poco habitual, pero potencialmente letal. El episodio, que ha dejado varios fallecidos y casos graves compatibles con síndrome cardiopulmonar por hantavirus (HCPS), ha servido además para evidenciar las debilidades de los sistemas de preparación sanitaria ante infecciones emergentes en entornos cerrados y móviles.

Los investigadores han recordado que la infección suele producirse tras inhalar partículas virales procedentes de orina, saliva o heces de roedores infectados. El principal reservorio del virus Andes es el roedor Oligoryzomys longicaudatus, abundante en áreas de Argentina y Chile. Sin embargo, el antecedente de brotes previos en la Patagonia, incluido uno registrado en Chubut entre 2018 y 2019 con 34 infecciones y 11 fallecidos, confirmó también la posibilidad de contagio entre humanos.

La enfermedad puede comenzar con síntomas inespecíficos—fiebre, cefalea, dolores musculares, náuseas o diarrea— y evolucionar rápidamente hacia neumonía, edema pulmonar, shock e insuficiencia respiratoria. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) estiman que el síndrome cardiopulmonar por hantavirus resulta mortal en aproximadamente cuatro de cada diez pacientes que desarrollan afectación respiratoria.

A pesar de la elevada letalidad, actualmente no existe ningún antiviral específico aprobado para tratar la infección. El abordaje clínico continúa basándose en cuidado de soporte intensivo, ventilación mecánica, oxigenación y estabilización hemodinámica. En los casos graves, los pacientes requieren ingreso en UCI y soporte cardiopulmonar avanzado.

Buscando tratamientos frente al hantavirus

La ribavirina, uno de los antivirales más estudiados frente al hantavirus, ha mostrado resultados contradictorios. Un estudio publicado en Frontiers in Microbiology analizó las diferentes avances terapéuticos. Aunque algunos estudios sugieren que puede reducir la mortalidad si se administra en fases tempranas de la infección, especialmente en determinados cuadros hemorrágicos, la evidencia clínica en el síndrome cardiopulmonar por hantavirus sigue siendo limitada. Su mecanismo consiste en bloquear la replicación viral interfiriendo en la ARN polimerasa y favoreciendo errores durante la copia del material genético del virus.

Junto a la ribavirina, diferentes grupos de investigación trabajan en nuevas estrategias antivirales dirigidas tanto contra el propio virus como contra mecanismos celulares implicados en la enfermedad.

Entre las moléculas más prometedoras figura el favipiravir, un antiviral desarrollado inicialmente contra la gripe y que ha demostrado actividad frente a diversos virus ARN. En modelos animales infectados con virus Andes, el tratamiento consiguió reducir la carga viral y alcanzar una supervivencia del 100% cuando se administró antes de la aparición de viremia. Sin embargo, su eficacia disminuye notablemente cuando el tratamiento se retrasa.

Otro candidato es ETAR, un análogo de nucleósido similar a la ribavirina, pero con mayor eficacia experimental en ratones infectados por hantavirus. También se investigan compuestos capaces de impedir la entrada del virus en las células, como la griffithsina —una proteína derivada de algas rojas—, la lactoferrina o diferentes péptidos diseñados para bloquear la unión viral a receptores celulares.

Algunas líneas de investigación buscan además frenar el daño vascular que caracteriza a esta enfermedad. El hantavirus provoca una intensa alteración del endotelio y un aumento de la permeabilidad capilar que desemboca en edema pulmonar y shock. Por ello, fármacos como vandetanib o icatibant están siendo evaluados por su capacidad para modular esas alteraciones vasculares y reducir la gravedad clínica.

Inmunoterapia y vacunas

La inmunoterapia es otro de los campos de estudio. Diversos estudios han demostrado que el plasma de pacientes recuperados, rico en anticuerpos neutralizantes, puede ofrecer protección en modelos animales y potencialmente disminuir la gravedad de la enfermedad en humanos si se administra de forma precoz.

Especial interés despiertan también los anticuerpos monoclonales diseñados específicamente contra las glicoproteínas del virus Andes. Algunos candidatos experimentales, como JL16 y MIB22, lograron proteger completamente a hámsteres infectados cuando se administraron tras la exposición viral. Más recientemente, investigadores identificaron anticuerpos de neutralización amplia capaces de actuar tanto frente al virus Andes como frente a otros hantavirus, abriendo la puerta a terapias de espectro más amplio.

Sin embargo, el desarrollo de vacunas continúa siendo uno de los grandes retos. Actualmente no existe ninguna vacuna aprobada por la FDA ni por la EMA frente al hantavirus, aunque algunos países asiáticos sí utilizan preparados inactivados.

La vacuna Hantavax, desarrollada en Corea del Sur a partir del virus Hantaan, fue una de las primeras en demostrar eficacia parcial para reducir la incidencia de fiebre hemorrágica con síndrome renal. No obstante, los estudios revelaron que la respuesta inmunitaria disminuía con el tiempo y requería dosis de refuerzo para mantener protección.

Múltiples grupos científicos trabajan en vacunas de nueva generación basadas en ADN, vectores virales, partículas similares a virus (VLP) y proteínas recombinantes. Las vacunas de ADN son consideradas especialmente prometedoras por su capacidad para inducir tanto inmunidad humoral como celular. Algunas formulaciones experimentales dirigidas contra los segmentos genéticos de diferentes hantavirus han conseguido inducir anticuerpos neutralizantes en primates no humanos y proteger a hámsteres frente a infecciones letales.

Los investigadores también estudian combinaciones vacunales que permitan generar inmunidad cruzada frente a distintas especies de hantavirus, un objetivo complejo debido a la diversidad genética de estos virus.

Avances experimentales

A pesar de estos avances, los expertos advierten de que todavía quedan importantes obstáculos antes de disponer de tratamientos o vacunas ampliamente disponibles. Persisten dudas sobre la duración de la inmunidad, la eficacia frente a diferentes variantes y la seguridad de algunos candidatos terapéuticos.

El brote del MV Hondius ha servido también para recordar que las zoonosis emergentes no requieren necesariamente una transmisión masiva para convertirse en un problema sanitario internacional. Los autores de una publicación reciente en la revista International Journal of Infectious Diseases, insisten en que la medicina de viajes, la vigilancia epidemiológica y el enfoque One Health deben integrarse mejor para detectar precozmente infecciones raras, especialmente en escenarios turísticos y de expediciones donde el contacto con ecosistemas silvestres puede aumentar el riesgo de exposición.

Aunque los investigadores consideran improbable que el virus Andes desencadene una pandemia global, sí advierten de que estos episodios evidencian la necesidad de reforzar la preparación internacional frente a patógenos emergentes con elevada mortalidad y opciones terapéuticas aún limitadas.


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