SiVIRA: el ‘radar’ de las infecciones respiratorias agudas cumple cinco años

El Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) ha celebrado la II Jornada Nacional SiVIRA-IRAG, un encuentro clave donde expertos de todo el país han analizado los logros y desafíos del sistema que monitoriza la gripe, el COVID-19 y el VRS tras un lustro de funcionamiento

El Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) se ha convertido en el epicentro de la epidemiología nacional con la II Jornada Nacional SiVIRA-IRAG, un encuentro que ha reunido a los máximos responsables de la vigilancia de infecciones respiratorias agudas graves de las comunidades autónomas, el Ministerio de Sanidad y el propio Instituto, representado por el Centro Nacional de Epidemiología (CNE) y el Centro Nacional de Microbiología (CNM). El objetivo principal ha sido realizar un balance exhaustivo de los primeros cinco años de vida de un sistema que nació en un contexto de crisis global para convertirse en una infraestructura permanente y vital.

La jornada fue inaugurada por la directora del ISCIII, Marina Pollán, junto a figuras de referencia como Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), y Susana Monge, coordinadora nacional de SiViRA en el CNE. Juntos destacaron cómo esta red se ha consolidado como el «centinela» indispensable para anticiparse a las amenazas que ponen en jaque nuestro sistema asistencial.

Un sistema robusto: 51 hospitales al servicio del paciente

El sistema SiVIRA se puso en marcha a raíz de la pandemia de COVID-19 con una misión clara: no solo vigilar el SARS-CoV-2, sino también caracterizar de forma integral los virus respiratorios que circulan cada temporada. Actualmente, la red de vigilancia hospitalaria de Infección Respiratoria Aguda Grave (IRAG) cuenta con una estructura capilar de 51 hospitales centinela distribuidos por 18 comunidades y ciudades autónomas.

Esta red no trabaja de forma aislada, sino que se complementa con un sistema análogo en atención primaria, permitiendo una visión de 360 grados sobre cómo se comportan virus como la gripe, el SARS-CoV-2 y el virus respiratorio sincitial (VRS) en diferentes niveles asistenciales. La información generada es determinante para guiar las campañas de vacunación, reforzar los mensajes de prevención a la ciudadanía y planificar los recursos de los hospitales durante los picos epidémicos estacionales.

Los desafíos: el cuello de botella de la codificación diagnóstica

A pesar de la solidez alcanzada, los expertos han aprovechado este foro para señalar áreas críticas que actúan como «cuellos de botella» para el sistema. La principal barrera identificada es la falta de codificación diagnóstica en los servicios de urgencias o en el preciso instante del ingreso hospitalario. Sin este dato, la vigilancia pierde capacidad de respuesta, dificultando que sea del todo válida, eficiente y homogénea en todo el territorio nacional.

Foto de grupo de la jornada, celebrada en el Salón Ernest Lluch del Campus de Chamartín del ISCIII, en Madrid.

Otro punto de fricción es la heterogeneidad tecnológica entre las regiones. Mientras que algunas comunidades han logrado procesos de vigilancia completamente automatizados, otras aún operan bajo métodos manuales, lo que genera desigualdades en la aplicación de los protocolos comunes. Existe una necesidad urgente de impulsar la automatización de datos en áreas críticas como la obtención inmediata de resultados tras las pruebas diagnósticas, la integración de los procesos de inmunización (vacunación) en los registros de vigilancia o el seguimiento detallado de la evolución clínica del paciente a lo largo de todo el circuito asistencial.

Hacia una vigilancia virológica más inteligente y colaborativa

El futuro de SiVIRA pasa por una integración más profunda de la vigilancia virológica. El reto es avanzar en la identificación de subtipos, cepas y variantes de los virus respiratorios de forma casi inmediata para detectar posibles mutaciones que alteren la gravedad de las infecciones o la eficacia de los tratamientos.

Para que el sistema sea sostenible y útil a largo plazo, los expertos apuestan por una colaboración interdisciplinar total. Esto implica que los equipos de medicina preventiva, los laboratorios de secuenciación, los servicios de epidemiología y los especialistas en informática trabajen bajo una agenda de continuidad y cooperación técnica. Solo garantizando esta sinergia entre la ciencia y la asistencia sanitaria se podrá asegurar que España cuente con un escudo protector cada vez más eficiente ante las futuras crisis respiratorias.


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