Stratus y Nimbus: las nuevas variantes de COVID-19 que marcan la evolución del virus este otoño

José Javier Castrodeza, especialista en Salud Pública, explica a GM que existe otra variante denominada LP 8.1, que aunque menos frecuente, también tiene importancia epidemiológica actualmente

COVID-19

A medida que avanza el otoño, dos nuevas variantes del SARS-CoV-2 —conocidas como Stratus (XFG) y Nimbus (NB.1.8.1)— han comenzado a acaparar la atención de la comunidad científica y sanitaria. Aunque ambas derivan del linaje Ómicron, su rápida propagación en distintos países y algunos matices clínicos han reactivado el debate sobre la evolución del virus y su posible impacto en la salud pública.

En este contexto, José Javier Castrodeza Sanz, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública por la Universidad de Valladolid, jefe de Servicio de Medicina Preventiva y Salud Pública del Hospital Clínico Universitario de Valladolid, señala en declaraciones a Gaceta Médica, que, junto a Stratus y Nimbus, existe otra variante denominada LP 8.1, que aunque menos frecuente, también tiene importancia epidemiológica.

«Son las tres cepas que ocupan un porcentaje alto de los aislamientos y de las identificaciones que se hacen en los distintos servicios de vigilancia de linajes circulantes, tanto a nivel internacional como europeo y español», explica Castrodeza. Según los últimos datos de vigilancia en Castilla y León, XFG representa casi el 37% de los aislamientos, LP 8.1 un 11% y NB.1.8.1 alrededor del 3,5%.

Javier Castrodeza
José Javier Castrodeza en una imagen de archivo.

Síntomas característicos y diferencias clínicas

Desde su identificación, las variantes Stratus y Nimbus han mostrado ciertas particularidades en los síntomas que provocan, aunque en general mantienen el perfil leve característico de las subvariantes recientes de Ómicron. Según los informes de vigilancia internacional, Nimbus se asocia con un dolor de garganta intenso y ronquera, mientras que Stratus parece provocar tos persistente, congestión nasal y voz áspera, síntomas que, aunque no graves, pueden confundirse fácilmente con infecciones respiratorias comunes.

Castrodeza detalla que estas variantes producen sintomatología respiratoria leve, con dolor de garganta, tos, febrícula, rinorrea, fatiga y, en algunos casos, ronquera o voz áspera. «No hay ningún dato que hable en favor de una mayor virulencia de estas variantes. Queda un mensaje de tranquilidad: aunque circulan y pueden causar cuadros respiratorios, hasta ahora los casos son mayormente leves o moderados», aclara.

A pesar de estos matices, los especialistas coinciden en que no hay evidencia sólida de que estas variantes causen cuadros más graves o un aumento de hospitalizaciones. «Hasta ahora, la gravedad parece similar a la de otras variantes de Ómicron, especialmente en personas vacunadas o con inmunidad híbrida», apuntan informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los Centros Europeos de Control de Enfermedades (ECDC).

Circulación en España y situación epidemiológica actual de la COVID

Uno de los principales interrogantes es si estas variantes están ya presentes en España. Los últimos datos de vigilancia genómica europea indican que ambas están en expansión en varios países del continente, con detecciones crecientes en Reino Unido, Alemania y los países nórdicos. En España, Castrodeza apunta que «el estatus actual de la vigilancia epidemiológica se traduce en un ligero incremento de casos, que ha sido más intenso hace tres o cuatro semanas y ahora se está estabilizando. Los sistemas de vigilancia han detectado un aumento de infecciones respiratorias agudas, pero no ha producido situaciones de presión asistencial hospitalaria importante ni cuadros graves».

Los expertos subrayan la importancia de mantener una vigilancia genómica activa, ya que la disminución de las pruebas diagnósticas podría dificultar la detección temprana de variantes COVID emergentes. Además, recuerdan que la situación epidemiológica puede cambiar con rapidez ante la llegada del invierno y la coincidencia con otros virus respiratorios, como la gripe o el virus respiratorio sincitial (VRS).

Por el momento, los indicadores de hospitalización y mortalidad por COVID-19 se mantienen estables, sin signos de sobrecarga en los servicios sanitarios. Sin embargo, las autoridades sanitarias advierten que la acumulación de infecciones respiratorias podría tensionar los recursos asistenciales, especialmente en atención primaria y urgencias.

«Sí se observa un mayor incremento de consultas, sobre todo en equipos de Atención Primaria y algunos servicios de urgencias, pero no se ha traducido en sobrecarga hospitalaria», aclara Castrodeza.

El aumento de los contagios leves o moderados, incluso sin una mayor gravedad, podría traducirse en una mayor demanda de consultas médicas y bajas laborales, como ya se ha observado en anteriores olas invernales.

Vacunación y estrategias de prevención

Ante este escenario, la vacunación sigue siendo la herramienta principal para reducir la enfermedad grave y las complicaciones. Las autoridades europeas han recomendado refuerzos adaptados a las variantes más recientes del virus, con especial énfasis en personas mayores, grupos de riesgo y profesionales sanitarios.

En este sentido, Castrodeza recuerda que este año se dispone de una nueva vacuna recombinante proteica con adyuvante, desarrollada por España, la vacuna Bimervax de Hipra, y aprobada por la Agencia Europea del Medicamento (EMA), que proporciona buena inmunidad cruzada frente a XFG y NB.1.8.1.

Por otro lado, además de la inmunización, los especialistas recuerdan la relevancia de las medidas no farmacológicas en entornos de riesgo, como la ventilación adecuada, el uso de mascarilla en centros sanitarios y la prudencia en caso de síntomas respiratorios. «Además de la inmunización, es relevante mantener medidas no farmacológicas en entornos de riesgo, como ventilación adecuada, uso de mascarilla en centros sanitarios y prudencia ante síntomas respiratorios», añade el experto. La vacunación frente al COVID este año se ha separado de la campaña de gripe, pero sigue indicada para personas mayores, con patologías crónicas o en residencias, mientras que la campaña de gripe continúa activamente.

Aunque las nuevas variantes de COVID muestran algunas mutaciones en la proteína de la espícula, las primeras evidencias apuntan a que las vacunas actualizadas mantienen una buena capacidad de protección frente a la enfermedad grave.

Cinco años después del inicio de la pandemia, la COVID-19 se ha integrado en el paisaje de las infecciones respiratorias estacionales, aunque con la particularidad de seguir evolucionando a gran velocidad. Las nuevas variantes como Stratus y Nimbus son recordatorios de que el virus continúa adaptándose y que la vigilancia sigue siendo clave para anticipar posibles cambios en su comportamiento.


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