Las terapias mínimamente invasivas y la inteligencia artificial en el centro de la innovación cardiológica

Durante el Congreso de la Salud Cardiovascular (SEC 2025) de la Sociedad Española de Cardiología se han abordado las novedades en la práctica clínica de esta especialidad

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En el marco del Congreso de la Salud Cardiovascular (SEC 2025) de la Sociedad Española de Cardiología se han abordado las novedades en la práctica clínica de esta especialidad. El simposio, moderado por José M. De la Torre Hernández, Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Santander, y Luis Rodríguez Padial, Hospital Universitario de Toledo y presidente de la SEC, abordó desde las alternativas terapéuticas para la IC con FE preservada o ligeramente reducida hasta el papel de la inteligencia artificial en imagen cardiaca.

La primera presentación, a cargo de Julio Núñez Villota del Hospital Clínico Universitario de Valencia, se desarrolló bajo el titulo «Crecen las alternativas terapéuticas para la IC con FE preservada o ligeramente reducida».

Núñez presentó una detallada revisión sobre los desafíos y avances en el manejo de la insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada (FEp), abordando tanto la incertidumbre clínica como los tratamientos emergentes. El especialista subrayó que la incertidumbre terapéutica aumenta a medida que se eleva la fracción de eyección del ventrículo izquierdo, y criticó que muchos ensayos clínicos incluyan pacientes con fracciones cercanas a los 40-50%, lo que genera resultados clínicos confusos. «Estamos mezclando pacientes con fracción reducida y preservada, y esto explica por qué algunos ensayos muestran resultados neutros o heterogéneos», puntualizó.

Dentro de los fármacos consolidados, Núñez destacó los inhibidores SGLT2 y los antialdosterónicos. Recordó el ensayo TOPCAT, que evaluó espironolactona frente a placebo en FEp y mostró resultados contrastantes según la región geográfica de los pacientes, subrayando la importancia de criterios de inclusión rigurosos. También mencionó el estudio FINEARTS, que demostró la eficacia de la finerenona en pacientes con FEp mayores de 40%, con especial beneficio en aquellos con ingresos recientes por descompensación. «Esto demuestra la necesidad de diseñar ensayos prospectivos específicos, como los programas Moonraker, Redefine y Confirmation, para optimizar la terapia en subgrupos concretos», explicó.

En cuanto a terapias emergentes, Núñez destacó los análogos del GLP-1 como semaglutida y tirzepatida, que han mostrado beneficios en pacientes con FEp y obesidad severa. En ensayos clínicos, estos fármacos lograron reducciones significativas de peso, mejoría de calidad de vida y reducción de parámetros inflamatorios y cardiovasculares, incluyendo presión arterial y volumen plasmático.

«Estamos triplicando la mejora de calidad de vida observada con fármacos previamente consolidados, como SGLT2 o antialdosterónicos», señaló. Además, recordó que se están desarrollando estudios a gran escala para evaluar agonistas duales y triples, con criterios de valoración centrados en eventos clínicos.

Los datos de DAPA-TAVI

Seguidamente, Sergio Raposeiras Roubín del Complexo Hospitalario Universitario de Vigo presentó «Enfoques terapéuticos innovadores: a propósito del estudio DAPA-TAVI».

El especialista contextualizó la relevancia de la estenosis aórtica en población envejecida y la revolución que supuso la TAVI en el manejo de estos pacientes. Sin embargo, alertó que las tasas de reingreso por insuficiencia cardíaca permanecen altas, rondando el 20% en el primer año post-intervención.

En este contexto, los inhibidores de SGLT2 han emergido como una herramienta terapéutica valiosa, aunque existen vacíos de evidencia en pacientes post-TAVI, especialmente en aquellos con edad avanzada o antecedentes de insuficiencia cardíaca secundaria a valvulopatías, quienes fueron excluidos de los grandes ensayos. Para abordar estas lagunas, se desarrolló el estudio DAPA-TABI.

El endpoint primario del estudio incluyó mortalidad por cualquier causa y empeoramiento de insuficiencia cardíaca, incluyendo visitas a urgencias que requirieran diuréticos intravenosos. Del total de 1.257 pacientes incluidos, se analizaron finalmente 605 en el grupo de dapagliflozina y 617 en el grupo control. La edad media fue de 82 años, con un 7,4% de octogenarios y una representación femenina cercana al 50%. El 43% presentaba diabetes y la mayoría tenía algún grado de insuficiencia renal. Los resultados mostraron que dapagliflozina redujo el endpoint primario del 20% en el grupo control al 15% en el grupo tratado, lo que representa una disminución del 28% en el análisis por intención de tratar. El efecto fue consistente en todos los subgrupos, destacando la reducción significativa en hospitalizaciones y visitas a urgencias por insuficiencia cardíaca, aunque no se observaron diferencias en mortalidad cardiovascular. Entre los efectos adversos, se reportaron infecciones genitourinarias y un aumento de hipotensión sintomática, sin impacto significativo en bacteriemias o ingresos hospitalarios.

Raposey concluyó que la dapagliflozina es segura y eficaz en pacientes ancianos post-TAVI con alto riesgo de desarrollar insuficiencia cardíaca. Además, destacó subestudios recientes que confirmaron la consistencia de los resultados mediante diferentes metodologías estadísticas y evaluaciones de calidad de vida.

La heterogeneidad de la miocardiopatía hipertrófica

A continuación, se desarrolló la ponencia «Más oportunidades terapéuticas no invasivas para la miocardiopatía hipertrófica obstructiva» de la mano de Esther González López del Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda.

La experta abordó las innovaciones en el manejo de pacientes con miocardiopatía hipertrófica, una enfermedad compleja y heterogénea que puede presentar hipertrofia ventricular apical, basal o fisiología restrictiva. Destacó que la obstrucción del tracto de salida del ventrículo izquierdo es un factor crítico, presente de forma basal en hasta un tercio de los pacientes y desencadenable en otro tercio mediante maniobras fisiológicas.

Tradicionalmente en cardiología, el tratamiento médico de primera línea incluía betabloqueantes, antagonistas del calcio no dihidropiridínicos y disopiramida, aunque la evidencia que sustentaba estas recomendaciones era limitada. Por ejemplo, los estudios con antagonistas del calcio se basan en trabajos de los años 90 con solo 16 pacientes, mientras que la disopiramida presenta limitaciones como efectos secundarios frecuentes, monitorización del intervalo QT y desabastecimiento en España.

González subrayó la irrupción de los inhibidores de miosina, como Mavacamten y Aficamten, que actúan sobre la fisiopatología de la enfermedad al estabilizar las miosinas superrelajadas, reduciendo los puentes actina-miosina, el gasto energético y la contractilidad excesiva.

  • Mavacamten: Ensayo clínico EXPLORER-HCM (251 pacientes) demostró mejoría significativa en clase funcional y reducción del gradiente obstructivo, con efectos sostenidos a largo plazo en estudios de extensión a 3 años. La seguridad requiere monitorización de la fracción de eyección y ecocardiograma regular, aunque la mayoría de las reducciones fueron transitorias. Fue aprobado por la FDA en 2022 y por la EMA en 2023.
  • Aficamten: Ensayo SEQUOIA-HCM (182 pacientes) mostró resultados similares en reducción del gradiente y mejora de la clase funcional, con vida media más corta y menos interacciones farmacológicas, pendiente de aprobación por la FDA.

Se destacan estudios recientes, como el MAPLE, que comparan Aficamten frente a metoprolol, mostrando superioridad de Aficamten en consumo de oxígeno, clase funcional y reducción del gradiente. González concluyó que, si bien las terapias invasivas seguirán siendo necesarias en pacientes refractarios, los inhibidores de miosina representan un cambio de paradigma en el tratamiento farmacológico de la miocardiopatía hipertrófica obstructiva.

El impacto de la IA en cardiología

Y, por último, Marta Sitges Carreño del Hospital Clínic de Barcelona puso el foco en la IA en su ponencia «La creciente concurrencia entre IA e imagen cardiovascular». La especialista enfatizó que estas herramientas no reemplazan al cardiólogo, sino que optimizan procesos, aumentan precisión y reducen tiempos de medición. Entre los avances:

  • Automatización en medición de ventrículo izquierdo, Doppler y fracción de eyección, con reducción de tiempo y variabilidad.
  • Integración multimodal: ecocardiografía, TAC, resonancia y seguimiento de catéteres en intervencionismo.
  • Fenotipado automático de pacientes y clustering para caracterización más precisa de enfermedades.
  • Robots en ecocardiografía intervencionista para aumentar seguridad y reducir exposición a radiación.

Sighet destacó que, aunque estas herramientas están en desarrollo, ya mejoran la eficiencia y reproducibilidad en la práctica clínica, anticipando un futuro donde IA y robótica transformarán el flujo de trabajo en cardiología, sin sustituir al profesional, sino complementando sus capacidades.


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