El repunte de la tuberculosis, bajo la lupa: ¿se enfrenta España a una reemergencia de la enfermedad?

Los sistemas de vigilancia epidemiológica para la tuberculosis pulmonar se han activado tras la detección de una decena de casos en un asentamiento en Badalona y de otro brote en la Universidad del País Vasco (UPV).

Los sistemas de vigilancia epidemiológica para la tuberculosis pulmonar se han activado tras la detección de una decena de casos en un asentamiento en Badalona y de otro brote en la Universidad del País Vasco (UPV). El Departamento de Salud vasco ha reconocido que se ha hecho seguimiento a 70 contactos entre alumnos y profesores en la Facultad de Ciencia y Tecnología de Bizkaia. Mientras, en Badalona, se vigilan diez casos en un asentamiento ocupado en el antiguo instituto B-9.

A nivel nacional, los diagnósticos de esta enfermedad, causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis, se incrementaron un 7% en 2023, sumando 4.207 personas contagiadas. De ellas, 263 eran casos importados de zonas donde la enfermedad es endémica. Este repunte puede estar relacionado con los retrasos diagnósticos causados por la pandemia del COVID-19. La incidencia de casos autóctonos se sitúa en 8,2 por 100.000 habitantes, con Ceuta, Melilla, Cataluña, Galicia y el País Vasco a la cabeza, según el último informe de la Red Nacional de Vigilancia en Salud Pública.

Factores de riesgo y contagio: la importancia de los entornos vulnerables

El doctor Diego García, microbiólogo y portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), señala los factores socioculturales como clave para la transmisión.

«En el caso de los colectivos desfavorecidos, donde viven seis personas en 40 metros cuadrados, hay más probabilidades de que se den casos secundarios, como en el caso de Badalona», explica el Dr. García, añadiendo que «para evitar que pueda haber brotes, hay que buscar siempre esos contagios, sobre todo en situaciones socioculturales desfavorecidas como albergues, comedores, lugares donde hay personas sin hogar…«.

El experto subraya que el contagio requiere «contactos de mucha proximidad y prolongados, compartir el día a día». Una vez que existe sospecha, además del seguimiento de los contactos, es crucial «determinar que la persona produzca con su saliva bacilos que sean viables, e infieres que está pudiendo contagiar». Además, «con pruebas de sangre podemos saber si tiene esa infección pero en estado latente, pudiéndolo tratar antes de que se pueda desarrollar de forma activa, que puede darse en esos dos primeros años después del contacto, e impidiendo que contagie«.

La incidencia de la tuberculosis está directamente relacionada con el estilo de vida de la población. El Dr. García pone como ejemplo que «en el caso del Cantábrico se suelen dar vidas un poco más cerradas, en el sentido de que se suele compartir la vida dentro de ambientes más cerrados. Pero en Canarias, que es de donde soy yo, los números suelen ser más bajos, porque se pueden realizar más actividades al aire libre, el tiempo es un poco más benévolo«.

El sistema sanitario, preparado para un «pequeño repunte»

Pese a los datos, el Dr. García afirma que no hay una tendencia al alza, sino «un repunte o una pequeña reemergencia«. Asegura que «el sistema sanitario es bastante robusto en el seguimiento de casos, y ahora en los laboratorios de microbiología se secuencia todo el microorganismo, conociendo todo el genoma, para poder comparar con otras cepas y así encontrar brotes que igual pensábamos que no había».

El doctor aclara que la tuberculosis «es una infección a la que vamos enfrentándonos toda la vida y que sigue habiendo casos, nunca ha dejado de haber casos«. Lo realmente importante, subraya, es que «se realice el seguimiento de todas esas personas para evitar que ninguna pueda desarrollar la enfermedad y así evitar que haya más contagios». La enfermedad se distribuye «con bastante, entre comillas, lentitud en comparación con otras, como la infección del COVID que conocemos, con lo cual el seguimiento es relativamente más sencillo para esos casos secundarios«.

En cuanto al repunte en Estados Unidos, motivado por los recortes en los programas de salud, se «pueden llegar a crear cepas resistentes a los tratamientos que usamos, y eso supondría un verdadero problema«.

Tuberculosis y fronteras: una enfermedad sin barreras

Sobre los casos importados, el experto es contundente: «Las enfermedades infecciosas conocen pocas fronteras«. Por ello, «lo ideal sería que en todos los países hubiera programas de erradicación y de eliminación de esta clase de infecciones, y de hecho es hacia hacia donde se tiende a ir con programas transnacionales como pueden ser los de la OMS». Una de las principales preocupaciones, concluye, es «el este de Europa, porque tienen unos problemas muy grandes y sobre todo de tuberculosis resistentes a los fármacos, que ya de por sí es una complicación adicional, porque hay pocos fármacos que sean activos contra esta bacteria».

En definitiva, la tuberculosis no supone, a día de hoy, una amenaza en España por la «lentitud» de su trasmisión, aunque «es imprescindible mantener una estructura sanitaria que responda de forma ágil y eficaz», identificando cada foco y procediendo a su tratamiento y seguimiento. Sin olvidar la necesidad del uso correcto de los fármacos para impedir problemas relacionados con la resistencia a lo medicamentos.


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