Un ensayo relaciona la semaglutida con una reducción de las muertes por COVID-19

Un ensayo a gran escala revela que estas inyecciones conllevan a un menor riesgo de ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares.

semaglutida
Semaglutida.

La obesidad y el sobrepeso son condiciones médicas que se asocian con un mayor riesgo de diversas enfermedades crónicas, incluidas las enfermedades cardiovasculares (ECV), la diabetes tipo 2, ciertos tipos de cáncer y otras afecciones relacionadas con el metabolismo. En particular, el riesgo de mortalidad por causas cardiovasculares es significativamente mayor en personas con sobrepeso u obesidad, sin embargo existen pocas terapias que hayan demostrado una reducción de dicho riesgo.

Se sabe que un mayor índice de masa corporal (IMC) también se asocia con un mayor riesgo de muerte por causas no cardiovasculares, como infecciones o cáncer. De hecho, se estima que un aumento de 5 kg/m² en el IMC incrementa el riesgo de muerte por cualquier causa en un 31 por ciento, el riesgo de muerte cardiovascular en un 49 por ciento, el riesgo de muerte por afecciones respiratorias en un 38 por ciento y el riesgo de muerte relacionada con el cáncer en un 19 por ciento.

En este sentido, un nuevo estudio publicado en la revista del Colegio Americano de Cardiología (JACC, por sus siglas en inglés), ha presentado los resultados del ensayo SELECT, presentado durante el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología de 2024, que sugieren que los pacientes que se administran inyecciones de semaglutida tienen menos probabilidades de morir por cualquier causa, incluidas enfermedades cardiovasculares e infecciones como la COVID-19.

«El ensayo comenzó antes de la COVID-19 y nunca anticipamos una pandemia respiratoria mundial. Rápidamente reconocimos que había datos importantes que recopilar», explicó el autor del estudio Benjamin M. Scirica, director de iniciativas de calidad en la División Cardiovascular del Brigham and Women’s Hospital y profesor de Medicina en la Facultad de Medicina de Harvard. «Es raro que un fármaco cardiometabólico modifique los resultados no cardiovasculares. El hecho de que la semaglutida redujera la muerte no cardiovascular, y en particular las muertes relacionadas con la COVID-19, fue sorprendente. Abre nuevas vías para explorar cómo esta clase de fármacos puede beneficiar a los pacientes«.

Para llevar a cabo este trabajo de investigación, que tuvo una duración de tres años, se incluyó a 17.604 participantes de 45 años o más, todos con un índice de masa corporal (IMC) de al menos 27 kg/m² y enfermedad cardiovascular establecida, pero sin diabetes. Los participantes fueron asignados al azar para recibir semaglutida subcutánea a una dosis de 2,4 mg una vez por semana o un placebo. Durante tiempo que duro el ensayo, se registraron de manera prospectiva las causas adjudicadas de todas las muertes, así como los casos de COVID-19 y las muertes asociadas.

Reducción de muertes

Tras analizar los resultados los investigadores observaron que de un total de 833 muertes, 485 (58 por ciento) fueron de origen cardiovascular (CV) frente a las 348 (42 por ciento) que no tuvieron dicho origen. Por un lado, los participantes que recibieron semaglutida, en comparación con aquellos que recibieron placebo, presentaron tasas más bajas de mortalidad por todas las causas, así como de muerte CV y no CV. Las causas más frecuentes de muerte cardiovascular con semaglutida frente a placebo fueron la muerte cardíaca súbita (98 frente a 109) y la muerte indeterminada (77 frente a 90).

Los participantes que recibieron semaglutida, en comparación con aquellos que recibieron placebo, presentaron tasas más bajas de mortalidad por todas las causas, así como de muerte CV y no CV.

Por otro lado, las infecciones fueron la causa más común de muerte no CV y ocurrió con menor frecuencia en el grupo de semaglutida en comparación con el grupo placebo (62 frente a 87). Aunque la semaglutida no redujo la incidencia de COVID-19, entre los participantes que contrajeron la enfermedad, hubo menos eventos adversos graves relacionados con esta infección (232 frente a 277) y menos muertes por su causa (43 frente a 65) en el grupo tratado con semaglutida. Además, durante la pandemia, se observaron altas tasas de muertes infecciosas, pero fueron menos frecuentes en el grupo de semaglutida, lo que resultó en un menor riesgo de muerte CV entre los participantes del grupo placebo.

Asimismo, la reducción de peso disminuye la inflamación, lo cual se reflejó en los pacientes que presentaron niveles más bajos de proteína C reactiva de alta sensibilidad al tratarse con semaglutida en comparación con aquellos que recibieron placebo. Los investigadores no han podido determinar con certeza si esto se debe a una reducción en la adiposidad visceral, especialmente epicárdica o pericárdica, u otros mecanismos. También es posible que existan efectos directos del agonismo del receptor del péptido similar al glucagón-1.

Un estudio de cohorte emparejado de pacientes sometidos a cirugía bariátrica encontró que una pérdida de peso significativa se asoció con menores tasas de complicaciones graves por COVID-19. Por lo tanto, es plausible que la disminución del riesgo de muertes infecciosas esté relacionada con la pérdida de peso, que fue cinco kilogramos mayor en los pacientes tratados con semaglutida en comparación con el grupo placebo un año después.

No obstante, los investigadores aún no están seguros de si el beneficio de la semaglutida se debe a la pérdida de peso o a otros efectos. Aunque este resultado proviene de una única observación en un estudio amplio y multinacional, es necesario replicar los hallazgos. Futuros trabajos deberían explorar los posibles mecanismos de acción, y otros estudios sobre medicamentos de esta clase deberían aportar datos adicionales.


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