Una dieta alta en grasas causa fragmentación mitocondrial y disfunción en los adipocitos blancos por la activación de RaIA

La investigación, de la Universidad de California en San Diego, señala que esto produce un proceso metabólico que reduce la quema de energía, empeorando la obesidad.

Mitocondrias
Mitocondrias

La obesidad se ha convertido en una epidemia a nivel mundial. Cifras como las presentadas en el Atlas Mundial de la Obesidad 2023, elaborado por la Federación Mundial de la Obesidad, que estiman que 4.000 millones de personas se verán afectadas por sobrepeso u obesidad en 2035 dan cuenta de ello. No obstante, más allá de la dieta, el ejercicio y el estilo de vida, los científicos han comprendido que esta enfermedad también está asociada a diversas anomalías metabólicas. En este sentido, investigadores de la Universidad de California en San diego, han publicado en la revista Nature Metabolism un estudio que revela cómo la obesidad afecta a las mitocondrias.

La disfunción mitocondrial es una característica distintiva de la obesidad, la resistencia a la insulina y la enfermedad del hígado graso, tanto en humanos como en roedores. En este trabajo los investigadores muestran que la alimentación con una dieta alta en grasas (HFD, por sus siglas en inglés) provoca la fragmentación mitocondrial en los adipocitos blancos inguinales de ratones macho, dividiéndose en muchas mitocondrias más pequeñas e ineficaces que quemaban menos grasa.

Asimismo, también observaron que este efecto está impulsado por una sola molécula, RaIA, que entre sus funciones está descomponer las mitocondrias cuando estas no funcionan correctamente. La expresión y la actividad de RalA aumenta en los adipocitos blancos después de la HFD.

Según Alan Saltiel, PhD, profesor del Departamento de Medicina de la Facultad de Medicina de UC San Diego, “la sobrecarga calórica por comer en exceso puede provocar un aumento de peso y también desencadena una cascada metabólica que reduce la quema de energía, empeorando aún más la obesidad. El gen que identificamos es una parte fundamental de esa transición del peso saludable a la obesidad».

En el caso de desequilibrios calóricos como la obesidad, la capacidad de las células grasas para quemar energía comienza a fallar, lo que dificulta que estas personas puedan perder peso. Sin embargo, la manera en la que comienzan estas anomalías metabólicas es uno de los grandes misterios en torno a esta enfermedad.

Relación entre obesidad y mitocondrias

En la actualidad la investigación en este campo está muy activa, ya que diversos trabajos han asociado la obesidad con alteraciones en la función mitocondrial. Por un lado, se conoce que produce inflamación y estrés oxidativo y ambos procesos pueden promover la disfunción de estas células. Asimismo, la resistencia a la insulina vinculada a la obesidad se ha relacionado con problemas funcionales en las mitocondrias. Ahora, en este nuevo estudio, además de comprender el papel de RaIA, también han podido desarrollar estrategias de protección.  

«En esencia, la activación crónica de RaIA parece desempeñar un papel fundamental en la supresión del gasto de energía en el tejido adiposo obeso», indica Saltiel. «Al comprender este mecanismo, estamos más cerca de desarrollar terapias dirigidas que podrían abordar el aumento de peso y las disfunciones metabólicas asociadas al aumentar la quema de grasa», destaca.

Este estudio revela cómo al eliminar el gen asociado con RaIA los investigadores lograron proteger a los ratones contra el aumento de peso inducido por la dieta. Además, analizando el proceso bioquímico, encontraron que algunas de las proteínas afectadas por RaIA en ratones son análogas a las proteínas humanas que están asociadas con la obesidad y la resistencia a la insulina, lo que sugiere que mecanismos similares podrían impulsar la obesidad.

«En la comparación directa entre lo que hemos descubierto y los resultados clínicos reales destaca la relevancia de los hallazgos para los humanos y sugiere que podríamos ser capaces de ayudar a tratar o prevenir la obesidad al dirigir la vía RaIA con nuevas terapias», señala Saltiel. «Apenas estamos comenzando a comprender el metabolismo complejo de esta enfermedad, pero las posibilidades futuras son emocionantes», concluye.


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