El Vall d’Hebron desarrolla una técnica que personaliza la irradiación y protege el tejido sano, especialmente en niños

Este procedimiento es clave para prevenir el rechazo del trasplante y reducir la probabilidad de que las células del paciente ataquen el tejido trasplantado

técnica

La irradiación corporal total es un procedimiento con radioterapia para preparar a los pacientes que van a someterse a un trasplante de médula ósea, indicado principalmente en casos de leucemia. En este contexto, tras investigar nuevas opciones terapéuticas, el equipo del Servicio de Oncología Radioterápica del Hospital Universitario Vall d’Hebron es el primero del Estado en aplicar una nueva técnica de irradiación corporal total más precisa y personalizada, que minimiza la exposición de órganos y tejidos sanos, ayuda a reducir los riesgos de complicaciones tras el trasplante y disminuye los efectos secundarios a corto y largo plazo.

«El tratamiento con irradiación corporal total consiste en administrar dosis de radiación para eliminar las células anormales de la médula ósea, así como suprimir el sistema inmunitario para que el cuerpo esté más receptivo a la hora de aceptar las nuevas células trasplantadas», explicó Xavier Maldonado, jefe del Servicio de Oncología Radioterápica de Vall d’Hebron.

Este procedimiento es clave para prevenir el rechazo del trasplante y reducir la probabilidad de que las células del paciente ataquen el tejido trasplantado, una complicación conocida como enfermedad del injerto contra el huésped, que puede afectar hasta al 50% de los pacientes y se asocia a un peor pronóstico. En un trasplante, se extraen células sanas de la médula ósea o de la sangre de un donante compatible y se transfieren al paciente. Estas nuevas células pueden ayudar a reemplazar las células sanguíneas enfermas o dañadas. Sería como cambiar las piezas defectuosas de un coche por otras nuevas para que vuelva a funcionar mejor.

Medir la radiación con cálculo volumétrico

El tratamiento con radioterapia, aunque eficaz para destruir células cancerosas, conlleva riesgos: puede dañar órganos cercanos y provocar efectos secundarios a corto y largo plazo. Para garantizar la eficacia y la seguridad del tratamiento, es clave la administración y el cálculo preciso de la dosis. La dosis adecuada de irradiación para cada paciente se calcula mediante un proceso llamado dosimetría, pero en este caso el cálculo es aún más preciso gracias a una técnica llamada volumétrica. 

«Con esta técnica se gana en precisión, sabemos con exactitud qué dosis llega y cómo se distribuye, lo que permite personalizar la radiación y proteger órganos y tejidos si algún paciente presenta toxicidad en alguna zona en concreto», detalló Soraya Micó, adjunta del Servicio de Oncología Radioterápica, quien añadió que «en el caso de los niños, permite proteger tejidos en desarrollo y minimizar la exposición».

Esta nueva técnica se ha desarrollado en los últimos dos años. Y tras una curva de aprendizaje y la participación en una formación pionera en el University Medical Center de Utrecht, Vall d’Hebron la ofrece a sus pacientes desde 2019. Las operaciones necesarias para calcular la dosimetría volumétrica en la irradiación corporal total son más laboriosas y requieren más tiempo. 

«Nos lleva días», señaló Maldonado. «Los cálculos se complican en proporción al tamaño del paciente. Por eso hemos comenzado la terapia con niños y poco a poco la ampliaremos a pacientes adultos», añadió Marcelino Hermida, especialista en Radiofísica Hospitalaria del Servicio de Física y Protección Radiológica. Para aplicar la irradiación en pacientes de más de un metro diez de altura, además, se necesita una mesa giratoria, un dispositivo que el Hospital Universitario Vall d’Hebron adquirió en 2023. Esta infraestructura permite colocar a los pacientes mayores de esa estatura en una posición concreta y moverlos según los cálculos para proteger con precisión los órganos y tejidos.

Una técnica para proteger los tejidos sanos

«En un tratamiento de irradiación tenemos muy en cuenta la sensibilidad de los tejidos en fase de desarrollo», aseguró Xavier Maldonado. En el caso de los pacientes pediátricos, se intenta mantener la exposición a la radiación lo más baja posible, ya que los tejidos en crecimiento son más sensibles a los efectos de la radiación. «Tomamos medidas para optimizar las dosis y aplicamos estrategias para reducir la exposición», explicó.

Vall d’Hebron es centro de referencia en oncología radioterápica pediátrica en Cataluña, lo que significa que «atendemos a pacientes de nuestro hospital y también de otros centros», especificó el especialista. De los aproximadamente 2.000 pacientes que reciben tratamiento de radioterapia cada año en Vall d’Hebron, entre 80 y 90 son niños, aproximadamente un tercio de los pacientes pediátricos oncológicos. Y gracias a la nueva mesa giratoria, ya se han podido tratar 18 pacientes con la técnica de irradiación corporal total.


También te puede interesar…