Los contagios por COVID-19 han registrado un notable aumento en España en las últimas semanas, con una incidencia que se ha más que triplicado desde principios de mayo. Según el último informe del Sistema de Vigilancia de Infección Respiratoria Aguda (SiVIRA), publicado por el Instituto de Salud Carlos III, entre el 30 de junio y el 6 de julio la tasa de personas que acudieron a Atención Primaria con síntomas compatibles con COVID-19 fue de 12,3 casos por cada 100.000 habitantes. Esta cifra contrasta con los 4,3 casos registrados a comienzos de mayo, lo que evidencia una tendencia ascendente sostenida.
La situación resulta aún más significativa si se considera el ajuste basado en la positividad de las pruebas diagnósticas, que alcanzó el 21,7% en la semana analizada. Este indicador eleva la estimación de la incidencia real hasta los 54,8 casos por cada 100.000 habitantes, una subida respecto a los 49 casos de la semana anterior y a los 14,6 casos estimados en la semana del 5 al 11 de mayo. Este repunte se produce en pleno verano, en un momento en que la atención pública ha disminuido respecto al virus, pero las autoridades sanitarias insisten en que la COVID-19 continúa presente y activa
Variante Stratus: una nueva protagonista
Uno de los principales factores que explican este repunte es la expansión de una nueva variante del SARS-CoV-2: Stratus, también conocida como variante ‘Frankenstein’, por su origen híbrido. Identificada técnicamente como XFG o su sublinaje XFG.3, este linaje recombinante desciende de la familia ómicron, y ha comenzado a ganar terreno frente a otros linajes en circulación.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha clasificado a Stratus como una «variante bajo vigilancia» y, aunque le ha asignado un riesgo global bajo, reconoce que presenta una ventaja de crecimiento significativa frente a sus competidoras. De hecho, en términos de expansión, su comportamiento ha sido notable: en apenas un mes, ha pasado de representar el 7,4% de los casos globales a alcanzar el 22,7% a finales de mayo. En países como Reino Unido e Irlanda, su presencia se ha disparado, pasando del 10% en mayo a casi el 40% de los casos a mediados de junio.
Esta ventaja competitiva podría explicar el aumento de la incidencia en varios países europeos, incluido España, donde ya se observa un impacto creciente en la estadística de Atención Primaria y hospitalizaciones.
Aunque aún se encuentra en estudio, la variante Stratus no ha mostrado, por el momento, una mayor gravedad en los cuadros clínicos. Sin embargo, su elevada transmisibilidad y capacidad para esquivar parcialmente la inmunidad previa la hacen relevante en el contexto actual, donde los niveles de vigilancia y prevención han disminuido respecto a los picos pandémicos anteriores.
El impacto hospitalario: leve, pero en ascenso
El informe del SiVIRA también recoge un aumento en la tasa de hospitalización por infección respiratoria aguda grave (IRAG) asociada a la COVID-19. En la semana del 30 de junio al 6 de julio, esta tasa se situó en 1,4 casos por cada 100.000 habitantes, frente al 0,9 de la semana anterior. Además, el 14,8% de las muestras hospitalarias dieron positivo por SARS-CoV-2, un incremento frente al 9,6% de la semana previa.
Desde el inicio de la temporada 2024-2025 (semana 40/2024), los casos hospitalizados por COVID-19 presentan una letalidad del 8%, una tasa de neumonía del 23,7% y un 3,8% de admisión en UCI. Aunque estos datos reflejan que la mayoría de los casos no son graves, el virus continúa teniendo un impacto importante en personas vulnerables.
Recomendaciones de prevención
Ante esta evolución, las autoridades sanitarias insisten en la importancia de mantener la pauta de vacunación al día, especialmente entre los mayores de 60 años, las personas con patologías crónicas y el personal sanitario y sociosanitario. Aunque las tasas de inmunización en la población general son elevadas, la duración de la protección disminuye con el tiempo, y las nuevas variantes pueden reducir parcialmente la eficacia vacunal.
Por el momento, no se prevé una vuelta a medidas restrictivas como el uso obligatorio de mascarillas o confinamientos, pero se recomienda el uso de mascarilla en espacios cerrados y concurridos para personas con síntomas o con contacto reciente con personas vulnerables, así como una ventilación adecuada de interiores.
Aunque la emergencia sanitaria global fue oficialmente levantada por la OMS en 2023, el virus SARS-CoV-2 sigue evolucionando y circulando activamente. La aparición de variantes como Stratus recuerda que la COVID-19 no ha desaparecido, sino que ha pasado a una nueva fase más impredecible, en la que la vigilancia, la vacunación y la responsabilidad individual siguen siendo claves.
El Instituto de Salud Carlos III continuará publicando informes semanales mientras se mantenga la vigilancia activa, y no descarta actualizar las recomendaciones si la evolución de la variante Stratus o cualquier otra nueva mutación así lo requiere.