La variante XEC, considerada actualmente una de las más predominantes entre las cepas circulantes de SARS-CoV-2, es el resultado de la recombinación entre dos variantes previas. En este sentido, tanto XEC como sus predecesoras descienden de Ómicron y comparten una relación genética cercana con JN.1 y KP.2, las variantes que han servido como base para las vacunas más recientes contra la COVID-19.
En términos de diferencias genéticas, XEC presenta únicamente cuatro cambios en los aminoácidos respecto a JN.1 y KP.2, lo que indica una estrecha similitud entre estas variantes. Los expertos creen que este proceso de recombinación ocurre generalmente en personas inmunodeprimidas que se infectan simultáneamente con más de una variante del virus.
La primera vez que se detectó XEC fue el 7 de agosto de 2024 en Alemania y fue clasificada a finales de septiembre como una variante bajo vigilancia por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esto implica que las autoridades sanitarias deben monitorearla de cerca para identificar si representa una amenaza mayor en comparación con otras variantes en circulación. En este contexto, existen diversas teorías sobre el momento y el lugar en el cual surgió XEC, pero las más contundentes apuntan a que pudo ocurrir en la Eurocopa de fútbol 2024 o durante los Juegos Olímpicos de París, que se celebraron a finales de julio.
Incremento global
La variante XEC ha mostrado un crecimiento notable a nivel global. Según los últimos datos de la OMS, del 1 de noviembre, las variantes KP.3.1.1 y XEC mostraban una prevalencia creciente a escala mundial, aunque a ritmos diferentes, mientras que todas las demás estaban disminuyendo. KP.3.1.1 representó el 51,1% de las secuencias en la semana 41 frente al 45,2% en la semana 38, y XEC representó el 17,2% de las secuencias en la semana 41 frente al 8,9% en la semana 38. Esta dinámica mostraba notables diferencias regionales: entre las semanas 38 y 41, KP.3.1.1 experimentó un fuerte crecimiento en la región de las Américas (10,6%) y la región del Pacífico Occidental (10,0%), y un ligero descenso en la región europea (1,8%), mientras que XEC registró aumentos en las tres regiones: 8,5% en la región de las Américas, 7,0% en la región de Europa y 7,4% en la región del Pacífico Occidental.
En Estados Unidos, la variante fue identificada por primera vez por el sistema nacional de vigilancia genómica la última semana de agosto, cuando representaba solo el 1% de las variantes secuenciadas. Desde entonces, su prevalencia ha crecido rápidamente y a principios de noviembre, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. estimaron que XEC constituía alrededor del 22% de las variantes circulantes.
Estos datos resaltan la rápida expansión de XEC, posicionándola como una de las variantes con mayor potencial de convertirse en dominante a nivel mundial, algo que ya anticipaban los expertos.
En este línea, María del Mar Tomás, microbióloga del Hospital de A Coruña y portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC) y Antoni Trilla, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública en la Universidad de Barcelona, jefe del servicio de Medicina Preventiva y Epidemiología del Hospital Clínic de Barcelona y miembro del Comité permanente de gripe en España GRIPEXPERT ya adelantaron en diferentes entrevistas con Gaceta Médica la alta probabilidad de que esta variante fuera la predominante en esta temporada otoño-invierno.
Características virológicas de XEC
En este contexto, un reciente estudio publicado en The Lancet Infectious Diseases ha analizado las características de esta nueva variante de SARS-CoV-2.
Los investigadores calcularon el número de reproducción efectiva (Rₑ) de la variante XEC, un indicador clave que refleja el número promedio de personas susceptibles que puede infectar un individuo en un entorno. En EE. UU. esta variante mostró un Rₑ un 13% más alto que KP.3.1.1, que seguía siendo la variante predominante a nivel mundial a principios de noviembre. Este hallazgo sugiere que XEC podría desplazar a otras variantes, incluida KP.3.1.1, debido a su ventaja competitiva, según este estudio.
En EE. UU. esta variante mostró un Rₑ un 13% más alto que KP.3.1.1, que seguía siendo la variante predominante a nivel mundial a principios de noviembre, lo que sugiere que podría desplazar a otras variantes debido a su ventaja competitiva.
En experimentos de laboratorio utilizando pseudovirus diseñados para portar las proteínas de pico de las variantes KP.3, KP.3.1.1 y XEC, los investigadores encontraron que tanto KP.3.1.1 como XEC mostraron una infectividad celular significativamente mayor que KP.3. Reforzando, una vez más, la posibilidad de que XEC se convierta en dominante.
Por otro lado, al evaluar los anticuerpos neutralizantes en muestras de suero de pacientes recuperados de infecciones COVID por XBB.1.5, KP.3.3 o JN.1, quienes habían recibido al menos dos dosis de vacunas pero no la versión más reciente, XEC mostró una mayor capacidad de evasión inmunitaria que KP.3. Asimismo, los investigadores destacaron que la inmunidad generada por infecciones previas no es suficiente para prevenir nuevas reinfecciones, subrayando la importancia de las vacunas actualizadas. No obstante, según este trabajo, los niveles de anticuerpos neutralizantes inducidos por la vacunación serían superiores a los de las infecciones naturales.
Inmunización actual
Debido a que la variante XEC es descendiente de JN.1, se espera que las vacunas diseñadas para JN.1 y su descendiente KP.2 ofrezcan protección contra enfermedades graves y muertes causadas por XEC. Además, el tratamiento antiviral nirmatrelvir-ritonavir (Paxlovid) también parece mantener su eficacia contra esta variante.
Los expertos han asegurado que las vacunas dirigidas a JN.1 y KP.2 son considerablemente más efectivas contra XEC que las vacunas basadas en XBB.1.5. Sin embargo, la baja cobertura de vacunación sigue siendo un desafío en países como Estados Unidos, ya que, según datos de los CDC publicados el 8 de noviembre, solo el 17% de los adultos habían recibido la vacuna actualizada en los primeros dos meses de su disponibilidad. Esta cifra disminuye al 8% en niños, aunque es más alta en personas mayores de 65 años, alcanzando el 38%.
Analizando el impacto de la vacunación de refuerzo con JN.1 en la neutralización de las variantes KP.3.1.1 y XEC del SARS-CoV-2, un reciente estudio, también publicado en The Lancet Infectious Diseases, ha publicado resultados interesantes.
El estudio analizó la virología de XEC y el impacto de la vacunación con JN.1 en su neutralización. La proteína S de XEC demostró una capacidad de unión a ACE2 (el receptor necesario para la entrada viral en esta infección) similar a JN.1 y KP.3.1.1, aunque la entrada celular en células pulmonares (Calu-3) fue reducida en comparación con otros linajes. Concretamente, se evaluó la efectividad de la vacuna de ARNm bretovameran (adaptada a JN.1) en 33 individuos antes y 21 días después de recibir la dosis de refuerzo y observaron que la neutralización aumentó significativamente tras la vacunación (15,3 veces para KP.3.1.1 y 11,2 veces para XEC). Sin embargo, la respuesta frente a KP.3.1.1 y XEC permaneció inferior en comparación con JN.1.
Por otro lado, en personas no vacunadas pero con infecciones recientes por SARS-CoV-2, la neutralización de JN.1 fue más efectiva que para KP.3.1.1 y XEC, como se cabría esperar. Es decir, esta investigación confirmó que XEC conserva su capacidad de interacción con ACE2 y muestra una elevada evasión inmunitaria, subrayando la importancia de las vacunas de refuerzo adaptadas para fortalecer la protección frente a variantes emergentes.
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