El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) ha hecho públicos los programas nacionales de vigilancia, control y erradicación de diversas enfermedades animales que se aplicarán en España durante 2026, consolidando una estrategia preventiva basada en la detección precoz, el análisis de riesgo y la coordinación entre administraciones.
Entre ellos destacan los programas de vigilancia de la gripe aviar y de la fiebre del Nilo Occidental, dos enfermedades con un marcado componente epidemiológico y un claro impacto en la sanidad animal y la salud pública.
Estos documentos técnicos se suman a otros ya publicados a comienzos de año, como los correspondientes a tuberculosis bovina o lengua azul, y se enmarcan en la normativa comunitaria de sanidad animal, en particular en el Reglamento (UE) 2016/429 y el Reglamento Delegado (UE) 2020/689, que establecen las bases de los sistemas de vigilancia y control en la Unión Europea.
Vigilancia reforzada frente a gripe aviar
El Programa de Vigilancia de la Influenza Aviar en España para 2026 mantiene un enfoque integral que combina vigilancia pasiva y activa con el objetivo de monitorizar la circulación del virus, tanto de alta como de baja patogenicidad, y detectar de forma temprana cualquier introducción o reemergencia en el territorio nacional.
La vigilancia pasiva se apoya en la notificación obligatoria e inmediata de cualquier signo clínico compatible con la enfermedad o de incrementos anormales de mortalidad en aves domésticas, y se aplica de forma continua en todo el país. Este componente se refuerza en aquellas zonas y periodos considerados de mayor riesgo, especialmente durante los meses de otoño e invierno, cuando aumenta la probabilidad de introducción del virus asociada a los movimientos de aves migratorias.
Por su parte, la vigilancia activa se basa en un muestreo estratificado y orientado al riesgo, tanto a nivel de comunidades autónomas como de explotaciones. El programa prioriza aquellas instalaciones ubicadas en municipios catalogados como zonas de especial riesgo o especial vigilancia, así como explotaciones con sistemas de producción al aire libre, elevada densidad avícola o especies particularmente susceptibles, como patos, gansos y codornices.
En total, el programa prevé miles de muestras serológicas en explotaciones de gallinas ponedoras, pavos, aves de caza y aves acuáticas, con el objetivo de detectar infecciones subclínicas, especialmente por virus H5 y H7 de baja patogenicidad, que podrían evolucionar hacia formas altamente patógenas si no se identifican a tiempo.
Fiebre del Nilo Occidental: enfoque estacional y basado en el riesgo
Uno de los programas con mayor componente transversal es el Programa de Vigilancia de la Fiebre del Nilo Occidental (FNO) 2026, una enfermedad transmitida por mosquitos del género Culex en la que las aves actúan como principal reservorio, pero que puede afectar también a équidos y personas.
Dada la posición geográfica de España en las rutas migratorias entre Europa y África y la importancia de sus humedales, el país presenta un riesgo elevado de circulación del virus. Por ello, el programa establece una vigilancia estacional, coincidente con la actividad del vector, que se extiende habitualmente desde la primavera hasta el otoño.
La estrategia se apoya en tres pilares: vigilancia en aves (domésticas centinela y silvestres), vigilancia entomológica y vigilancia en équidos. Las zonas húmedas con alta densidad de aves migratorias, como Doñana, el delta del Ebro o determinados enclaves de la cuenca mediterránea y Baleares, se consideran áreas prioritarias de actuación.
En el ámbito entomológico, el programa contempla la identificación de especies de mosquitos, el seguimiento de su abundancia y la detección directa del virus mediante técnicas moleculares. Además, se integra en proyectos europeos de vigilancia vectorial, reforzando el enfoque One Health y la coordinación entre sanidad animal, salud pública y medio ambiente.
Los équidos, por su parte, actúan como centinelas epidemiológicos, ya que aunque no transmiten la enfermedad, pueden desarrollar cuadros clínicos que alerten de la circulación viral en una zona determinada.
Enfermedad de Newcastle
Junto a la gripe aviar, el MAPA ha publicado el Programa de Vigilancia de la Enfermedad de Newcastle 2026, una patología aviar de declaración obligatoria cuyo control resulta clave para mantener el estatus sanitario y facilitar los intercambios comerciales.
La enfermedad de Newcastle es una infección altamente contagiosa y con frecuencia severa que existe en todo el mundo y afecta a las aves, incluidas las aves de corral domésticas. Es causada por un virus de la familia de los paramyxovirus. De acuerdo con la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), se trata de una zoonosis muy leve (una enfermedad animal que puede infectar a los humanos) y puede causar conjuntivitis, pero su impacto suele ser muy leve y limitado.
El programa se articula en torno a un sistema de vigilancia activa en explotaciones centinela, mediante muestreos periódicos que permiten demostrar la ausencia de circulación viral en el territorio nacional y reforzar la capacidad de detección precoz ante cualquier introducción del virus. Este enfoque preventivo busca minimizar el impacto sanitario y económico que tendría un brote en el sector avícola.
Un marco común de sanidad animal y salud pública
Todos estos programas se integran en una estrategia nacional alineada con la legislación comunitaria y con el Plan Nacional de Prevención, Vigilancia y Control de las Enfermedades Transmitidas por Vectores, en el caso de la fiebre del Nilo Occidental. Los resultados obtenidos cada año sirven, además, para ajustar y mejorar los programas de vigilancia de ejercicios posteriores, adaptándolos a la evolución del riesgo epidemiológico.
Con la publicación de estos documentos, el MAPA refuerza su apuesta por la prevención y la detección temprana como herramientas clave para proteger la sanidad animal, minimizar el impacto económico de posibles brotes y reducir los riesgos para la salud pública, en un contexto marcado por el cambio climático, la globalización y el aumento de las enfermedades emergentes.