Los virus transmitidos por garrapatas se consolidan como una de las amenazas emergentes más relevantes para la salud pública mundial. Un nuevo estudio internacional, publicado en la revista Cell, analiza más de tres décadas de evidencia científica, y ha identificado 230 virus emergentes asociados a estos artrópodos, señalando que al menos 25 presentan un riesgo muy alto de infectar a los humanos.
Las enfermedades transmitidas por garrapatas abarcan un amplio espectro clínico, desde cuadros febriles leves hasta patologías graves como encefalitis o fiebres hemorrágicas. Su creciente incidencia y expansión geográfica, impulsadas en parte por el cambio climático, la globalización y la interacción entre humanos, animales y ecosistemas, están elevando la preocupación entre la comunidad científica.
Un mapa global sin precedentes
El trabajo, basado en una revisión sistemática de la literatura entre 1990 y 2024, constituye el análisis más completo realizado hasta la fecha sobre virus transmitidos por garrapatas. Los investigadores identificaron 230 virus emergentes distribuidos en 53 países, pertenecientes a 23 familias virales diferentes.
De todos ellos, 19 virus (alrededor del 8%) ya han sido confirmados como causantes de infecciones en humanos, lo que pone de manifiesto el potencial zoonótico de estos patógenos y la posibilidad de que muchos otros aún no detectados puedan dar el salto de animales a personas.
El estudio destaca especialmente tres familias virales por su relevancia: Phenuiviridae, que agrupa el mayor número de virus identificados; Flaviviridae, con la mayor capacidad para infectar múltiples especies; y Nairoviridae, también asociada a un elevado potencial zoonótico. Según los autores, estas familias deberían ser prioritarias en los programas de vigilancia.
El análisis también profundiza en las completas interacciones entre virus, vectores y hospedadores. Entre las especies de garrapatas, Haemaphysalis longicornis emerge como uno de los principales vectores, al albergar un gran número de virus emergentes. Junto a ella, otras especies de los géneros Dermacentor e Ixodes también desempeñan un papel relevante.
En cuanto a los animales, las ovejas destacan como uno de los principales reservorios, lo que subraya la importancia del enfoque One Health para abordar este tipo de amenazas.
Los investigadores señalan que los virus con mayor capacidad para infectar múltiples hospedadores tienen más probabilidades de transmitirse a humanos, especialmente en contextos donde coexisten animales domésticos, fauna silvestre y personas.
Inteligencia genómica para anticipar riesgos
Uno de los aspectos más innovadores del estudio es el desarrollo de un modelo predictivo basado en la composición del ARN polimerasa de los virus, una herramienta clave en su replicación. Este enfoque permite estimar el potencial zoonótico más allá de los métodos tradicionales basados en la clasificación taxonómica.
Gracias a este modelo, los científicos analizaron 128 virus emergentes y clasificaron 25 como de «muy alto riesgo» para la infección humana. En total, cerca de un tercio de los virus evaluados presentaron un riesgo elevado.
Este tipo de herramientas abre la puerta a una vigilancia más proactiva, permitiendo priorizar aquellos patógenos con mayor probabilidad de convertirse en una amenaza para la salud pública antes de que se produzcan brotes.
Confirmación en humanos: un paso clave
El estudio no se limita a la modelización teórica. Como parte de su validación, los investigadores analizaron muestras de 896 pacientes con antecedentes de picaduras de garrapatas en el noreste de China.
Los resultados confirmaron la presencia en humanos de tres virus que hasta ahora solo se habían detectado en garrapatas: el flebovirus de la garrapata Sara (STPV), el virus de la garrapata Dabieshan (DBTV) y el virus de la garrapata Shanxi 2 (SXTV2).
Las tasas de detección fueron de 3,13% para STPV, del 0,33% para DBTV y del 0,67% para SXTV2. Aunque relativamente bajas, estas cifras son significativas, ya que demuestran que estos virus ya están circulando en humanos sin haber sido previamente reconocidos como patógenos.
Además, estudios experimentales previos sugieren que algunos de estos virus, como SXTV2, pueden causar enfermedad grave, incluso con desenlaces letales en modelos animales.
Los autores advierten de que el número real de virus transmitidos por garrapatas y su impacto en humanos probablemente esté infraestimado. El avance de técnicas como la secuenciación metagenómica ha permitido descubrir numerosos virus en los últimos años, pero todavía existen importantes lagunas de conocimiento sobre su distribución, patogenicidad y dinámica de transmisión.
«La falta de datos limita la evaluación del riesgo basada en la evidencia, lo que puede permitir que amenazas zoonóticas pasen desapercibidas», señalan los investigadores en el estudio.
En este sentido, recuerdan que casi la mitad de las enfermedades transmitidas por garrapatas reconocidas actualmente se han identificado en las últimas tres décadas, lo que refleja la rápida evolución de este campo.
Implicaciones para la salud pública
El estudio concluye con un llamamiento a reforzar la vigilancia global de los virus transmitidos por garrapatas, especialmente en regiones donde estos vectores son abundantes y en especies con mayor probabilidad de picar a humanos.
Entre las principales recomendaciones destacan:
- Priorizar la vigilancia de las familias virales con mayor potencial zoonótico
- Monitorizar especies clave de garrapatas como Haemaphysalis y Dermacentor
- Integrar datos genómicos en los sistemas de alerta temprana
- Impulsar estudios clínicos para detectar infecciones humanas no diagnosticadas
En un contexto global marcado por la aparición constante de nuevas enfermedades infecciosas, los virus transmitidos por garrapatas representan un riesgo creciente que exige anticipación, coordinación internacional y una vigilancia basada en la evidencia científica. El mensaje es claro: identificar estos virus antes de que se conviertan en brotes es la mejor herramienta para prevenir futuras crisis sanitarias.