En vísperas del Día Internacional de Concienciación del Virus del Papiloma Humano (VPH), que se celebra cada 4 de marzo, y bajo el lema «Escribe tu propia historia», una campaña respaldada por 71 entidades, y la innovadora alianza con la selección absoluta femenina de fútbol titulada «Informarse del VPH: la mejor jugada», la compañía biofarmacéutica MSD ha presentado una radiografía exhaustiva de la situación actual de este virus en España.
Se trata de la infección de transmisión sexual (ITS) más común en el mundo. Según las estimaciones, entre el 80% y el 90% de las personas sexualmente activas contraerán el VPH en algún momento de su vida, independientemente de su género, edad u orientación sexual. Aunque la mayoría de las infecciones remiten por sí solas, la persistencia del virus es la responsable de aproximadamente el 4,5% de los tumores humanos a nivel mundial y de un impacto negativo profundo en la esfera sexual y emocional de los pacientes.
La cara oculta del VPH: seis tipos de cáncer y un calvario emocional
Jesús de la Fuente, ginecólogo y coordinador de la Unidad de Patología TGI-VPH del Hospital Universitario Infanta Leonor, advierte que el foco suele ponerse exclusivamente en el cuello del útero, pero el impacto del virus es mucho más extenso. «La infección va mucho más allá del cérvix», explica el doctor, señalando que el VPH es capaz de provocar hasta seis tipos de cáncer: cuello de útero (donde se relaciona con el 85-100% de los casos), vagina, vulva, ano, pene y orofaringe.
En España, las cifras son contundentes: se estima que cada año se diagnostican al menos 2 millones de infecciones, de las cuales derivan unos 3.200 casos de cáncer anuales. Un dato que De la Fuente considera crucial es que «el 22% de estos cánceres ocurren en hombres, en quienes la detección precoz es sensiblemente más difícil que en las mujeres», y hacia donde ahora también se está dirigiendo el foco.
«En España supone el cuarto cáncer más común entre las mujeres de entre 15 y 44 años. Afortunadamente, es en gran medida prevenible gracias a la inmunización y a los cribados. Además, tanto las lesiones precancerosas como el cáncer podrían tratarse si se detecta a tiempo«, explica De la Torre, aclarando que lo verdaderamente peligroso para el desarrollo de un cáncer es la permanencia del VPH.
Pero más allá del daño físico y el riesgo oncológico, existe un «calvario emocional que a menudo queda silenciado», ya que el diagnóstico de VPH acarrea secuelas como ansiedad, enfado, vergüenza y culpa. «El daño físico podemos solventarlo, pero las secuencias emocionales las sufren todas las personas y eso, desgraciadamente, no se solventa con un tratamiento quirúrgico; lo vas a tener toda la vida», recalca De la Fuente. De hecho, el experto aboga por desestigmatizar la infección, asegurnado que «no me gusta llamarle ITS, porque no se comporta igual, el riesgo existe para incluso las personas que no están manteniendo relaciones sexuales a día de hoy o que tienen una pareja estable. Por ello hay que quitar ese estigma y ese temor, que es uno de los grandes hándicaps que acaban afectando a la adherencia tanto a los cribados como a los tratamientos«.
«La mejor jugada»: el deporte como vehículo de concienciación
Este año, la lucha contra el VPH ha saltado al terreno de juego. Noelia López, directora de Medical Affairs Vacunas e Inmunología de MSD en España, anunció que la compañía será colaboradora sociosanitaria de la selección absoluta femenina de fútbol. Esta alianza estratégica, que comenzará a visibilizarse en el partido clasificatorio para el Mundial de Brasil 2027 en Castellón, busca unir salud y deporte bajo valores compartidos.
El mensaje central, «Informarse del VPH: la mejor jugada», parte de la premisa de que «la información permite cambiar el rumbo de los acontecimientos. La campaña contará con presencia en fan zones y estadios, utilizando el poder inspirador de las jugadoras para llegar a una población más amplia y joven», explicó López.
Cribado organizado: el desafío de la equidad entre Comunidades Autónomas
Para combatir eficazmente el virus, los expertos coinciden en una estrategia de tres pilares: inmunización, cribado y soluciones quirúrgicas. En lo que respecta a la detección precoz, Esther Redondo, jefa de la Unidad Técnica de Vacunación y Salud Internacional en Madrid Salud, detalla el cambio de paradigma que vive España: el paso del cribado oportunista al cribado organizado y poblacional.
«En 2019, el Ministerio de Sanidad emitió una orden (actualizada en 2025) para que, a finales de 2029, todas las comunidades autónomas tengan implantado un programa que cubra al 100% de la población target (mujeres de 25 a 65 años) con al menos una prueba realizada», explica Redondo, apostilladando que «sin embargo, el camino no está exento de obstáculos. Existen notables diferencias entre regiones: mientras algunas como Navarra o el País Vasco reportan una participación del 70%, la media nacional se sitúa en torno al 50%».
Redondo subraya la importancia de la Atención Primaria para «captar a la población que pasa por las consultas, explicarles el beneficio y desmontar barreras como la vergüenza. El papel que tiene la Atención Primaria en el éxito de un programa de cribado es fundamental. Hay que ser proactivo». Además, aclara que el tipo de prueba varía según la edad: entre los 25 y 29 años se realiza citología cada tres años (debido a que las infecciones suelen ser transitorias en jóvenes), mientras que de los 30 a los 65 años se utiliza el test de VPH para detectar la persistencia del virus.
Una de las grandes apuestas para mejorar la adherencia es la autotoma. Este sistema, similar al uso de un tampón, permite a la mujer recoger la muestra en su domicilio con un kit y entregarla en su centro de salud o farmacia. Comunidades como Galicia, Cantabria y la Comunidad Valenciana ya están impulsando esta opción con éxito. De la Fuente insiste en la fiabilidad de este método, ya que «el 60% de los cánceres son mujeres que no se han hecho ninguna prueba», por lo que cualquier herramienta que facilite el acceso es bienvenida.
Inmunización universal: el hito de incluir a los varones
«La prevención primaria a través de la vacuna es, quizás, la piedra angular para alcanzar el objetivo de la Organización Mundial de la Salud (OMS): eliminar el cáncer de cuello de útero», como asegura Redondo. Además, Valero San Sebastián, jefe de Servicio de Vacunación e Inmunización de la Comunidad Valenciana, destaca el impacto de la inclusión de los niños varones en el calendario sistemático desde finales de 2022.
«Al principio chocaba la inclusión de los pacientes pediátricos varones pero la aceptación ha sido extraordinaria, alcanzando coberturas de hasta el 87% en primera dosis en apenas un año»
Valero San Sebastián, jefe de Servicio de Vacunación e Inmunización de la Comunidad Valenciana
Esta medida no solo busca proteger directamente al hombre frente a cánceres de ano y pene, sino que genera una inmunidad colectiva que protege a toda la sociedad y corrige una situación histórica de inequidad. «Teníamos una situación de inequidad con el varón que hemos superado», concluye Redondo.
El éxito de países como Australia, que aspira a eliminar el cáncer de cérvix para 2035, o Suecia, donde la cepa más peligrosa (VPH 16) ha dejado de circular gracias a la vacunación universal, sirve de faro para las políticas españolas. No obstante, Valero insiste en la necesidad de «mejorar los registros vacunales a nivel nacional para poder contar con datos más precisos y coordinados, como con un registro de vacunaciones que el ministerio de Sanidad está preparando».
Vacunación en adultos: derecho a la información
Un punto de debate recurrente es la vacunación más allá de la adolescencia. Los expertos son tajantes: la protección no tiene fecha de caducidad, es decir, ni edad, ni sexo, ni condición. Redondo recalca que «los profesionales tienen la responsabilidad de informar a las mujeres adultas sobre el beneficio individual de la vacuna, incluso si ya han tenido relaciones sexuales o han estado expuestas al virus».
«Las personas adultas tienen derecho a conocer esos beneficios. La población tiene que aprovechar sus visitas rutinarias al médico para preguntar por la inmunización»
Jesús de la Fuente, ginecólogo y coordinador de la Unidad de Patología TGI-VPH del Hospital Universitario Infanta Leonor
En este sentido, algunas comunidades ya están ampliando los programas de «catch-up» (recaptación) hasta los 18 o incluso 25 años, además de garantizar la gratuidad para grupos de riesgo (personas con VIH, en situación de prostitución, etc.) hasta los 45 años en ciertas regiones.
Un futuro sin VPH
La lucha contra el Virus del Papiloma Humano en España atraviesa un momento decisivo. La combinación de campañas de concienciación masivas, la transición hacia un cribado organizado con herramientas como la autotoma y la consolidación de la inmunización universal dibujan un horizonte optimista.
Si se logra coordinar el esfuerzo de las administraciones, los profesionales sanitarios y la sociedad civil, «España podría cumplir la visión de la OMS de reducir la incidencia del cáncer de cérvix a la categoría de enfermedad rara (menos de 4 casos por cada 100.000 mujeres)», concluyó De la Fuente. Como recuerda la campaña de MSD, «la prevención es la mejor jugada para que miles de personas puedan seguir escribiendo su propia historia sin que el VPH interrumpa su camino».