La vuelta al cole reaviva la circulación de virus respiratorios: gripe, VRS y COVID-19 en el punto de mira

El inicio del curso escolar y la vuelta a los trabajos multiplican la convivencia en espacios cerrados. Los expertos de GRIPEXPERT llaman a la responsabilidad colectiva a través de la vacunación, la higiene y el cuidado mutuo

vuelta al cole

Con el inicio del curso escolar y la reincorporación masiva al trabajo tras las vacaciones de verano, los virus respiratorios vuelven a situarse en el centro de atención de familias y profesionales sanitarios. La experiencia de años anteriores confirma que estas semanas suponen un repunte en la transmisión de infecciones como resfriados, bronquiolitis y, más adelante, gripe y COVID-19. En esta línea, especialistas en salud pública y epidemiología advierten de que la convivencia en aulas y oficinas, unida a los cambios meteorológicos propios del otoño, configura el escenario perfecto para que estos virus comiencen a circular con mayor intensidad.

Los datos del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) confirman esta tendencia. Durante septiembre del pasado curso, los casos de infección respiratoria aguda en atención primaria se dispararon entre las semanas 37 y 39, coincidiendo con la vuelta a las aulas. Los principales responsables de este incremento temprano son los rinovirus, causantes del resfriado común, seguidos por coronavirus estacionales, adenovirus y parainfluenza. Aunque en la mayoría de los casos cursan de forma leve, su impacto en las familias y en las escuelas es significativo: absentismo escolar y laboral, visitas al pediatra y un aumento de la presión en la atención primaria.

A estos agentes se suma de manera cada vez más visible el virus respiratorio sincitial (VRS), que suele mostrar un repunte en otoño y que preocupa especialmente por su capacidad de provocar cuadros graves en lactantes y personas mayores.

Vigilancia ante la vuelta al cole

El catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Rey Juan Carlos y miembro de GRIPEXPERT, Ángel Gil de Miguel, recuerda en declaraciones a este medio que el virus de la gripe todavía mantiene una baja circulación en estas fechas, pero advierte que los primeros casos empezarán a aparecer en octubre y noviembre.

«Lo importante de la vacunación es que siempre se plantea a finales de septiembre precisamente para proteger del otoño e invierno», señala. Gil subraya que, salvo cambios inesperados, se espera un comportamiento epidémico similar al de años anteriores, con un pico de casos «entre principios y mediados de enero».

El especialista destaca dos factores clave que impulsan la gripe: la vuelta a los entornos colectivos —como colegios y oficinas— y la bajada de las temperaturas. «Este es un virus que circula mejor cuando estamos por debajo de los 15 grados, así que hasta finales de octubre o noviembre no tendremos un impacto mayor», explica.

La otra gran incógnita del otoño sigue siendo la COVID-19. Tras más de tres años de pandemia, su comportamiento se ha estabilizado, pero no ha desaparecido. «Coincidirán gripe y COVID-19, pero el virus de la COVID ha bajado en virulencia y el gripal ha recuperado protagonismo», asegura Gil.

COVID-19: virus menos virulento pero aún presente

En la misma línea, el jefe de Medicina Preventiva y Epidemiología del Hospital Clínic de Barcelona y miembro de GRIPEXPERT, Antoni Trilla, insiste en que la vigilancia debe centrarse en los grupos de mayor riesgo. «Si alguien con edad avanzada o con una enfermedad importante tiene síntomas de resfriado, tos o malestar, lo lógico es que consulte a su médico y, si procede, se haga todavía la PCR. Si sale positivo, debe quedarse en casa», afirma.

Aunque reconoce la dificultad de aplicar este criterio en niños, recuerda que «si tienen mocos y fiebre deberían consultar con el pediatra y, en la medida de lo posible, quedarse en casa unos días para no contagiar al resto«.

Trilla advierte también de un riesgo añadido: la presión sobre el sistema sanitario. «Si hay coincidencia de varios virus y más gente enferma, los hospitales y los centros de atención primaria se volverán a sobrecargar y sobresaturar, como casi cada invierno», subraya.

El papel del virus respiratorio sincitial (VRS)

Tanto Gil como Trilla destacan la importancia del VRS, hasta hace poco menos visible que la gripe y la COVID-19. «Afortunadamente en los niños más pequeños está muy bien controlado con la inmunización, pero ahora disponemos también de vacunas dirigidas a personas mayores y vulnerables», apunta Gil.

El experto advierte que la tasa de letalidad en adultos frágiles no es baladí: «En torno al 7 u 8% de los casos graves de VRS en personas mayores puede acabar en fallecimiento, cifras similares a las de la gripe». Por ello, insiste en la necesidad de que las comunidades autónomas impulsen estrategias para vacunar no solo en residencias, sino también en pacientes con cáncer, enfermedades autoinmunes u otras patologías que les hagan vulnerables.

Trilla coincide en señalar que el VRS «sigue las mismas pautas que la gripe y la COVID-19, afectando especialmente a recién nacidos, niños pequeños y mayores».

Medidas de prevención en el entorno escolar

El regreso a las aulas multiplica las posibilidades de contagio, dado que los niños comparten espacios cerrados, juguetes y objetos que pueden contener secreciones. Además, su sistema inmunitario aún inmaduro los hace más susceptibles.

Expertos en salud pública insisten en reforzar hábitos sencillos pero efectivos:

  • Lavado frecuente de manos y desinfección de objetos de uso común.
  • Ventilación y limpieza de aulas y zonas comunes.
  • Enseñar a los niños a cubrirse la boca y la nariz al toser o estornudar, y a no compartir objetos personales.
  • Mantener una alimentación equilibrada y buen descanso para fortalecer las defensas.

Pese a todas las medidas, los especialistas recuerdan que es normal que un niño sano sufra entre 6 y 8 infecciones respiratorias al año. Por ello, más que evitar por completo los contagios, se trata de reducir su frecuencia e impacto.

No obstante, cuando aparecen síntomas como fiebre, tos, secreción nasal o estornudos, lo recomendable es mantener al niño en casa, hidratarlo bien y facilitar su descanso. Los lavados nasales con suero fisiológico y el uso de humidificadores pueden ayudar a aliviar los síntomas. De hecho, los expertos coinciden en la importancia de que los niños enfermos no asistan a la escuela si presentan síntomas compatibles con una infección respiratoria, especialmente si en casa conviven personas mayores o con enfermedades crónicas.

El reto de los próximos meses

La convivencia de tres grandes virus respiratorios —gripe, COVID-19 y VRS— marcará de nuevo el otoño e invierno. La clave estará en la gravedad de los casos y en la capacidad del sistema sanitario para absorber la demanda.

Como concluye Ángel Gil, «habrá que hacer mucha difusión y divulgación para que la población vulnerable se vacune. En el caso del VRS puede ser muy grave y debemos ser prácticos para que la gente acuda a inmunizarse». Por su parte, Antoni Trilla recuerda que «la gripe es más previsible, con picos entre diciembre y enero, pero la coincidencia con la COVID o el VRS puede tensionar el sistema. Lo importante es minimizar riesgos y proteger a los más vulnerables».

La vuelta al cole trae consigo mochilas, libros y nuevos aprendizajes, pero también virus que cada año ponen a prueba la salud infantil y la resistencia del sistema sanitario. Los expertos insisten en que la responsabilidad colectiva —a través de la vacunación, la higiene y el cuidado mutuo— será clave para afrontar un invierno con menos sobresaltos.


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