El valor social de la innovación

Por David Beas, Government Affairs & Market Access Director de Johnson & Johnson Innovative Medicine.

David Beas

Si tuviese que elegir una palabra inspiradora para este año sería innovación. Innovación como motor de nuestra sociedad en muchos aspectos; innovación para curar enfermedades y mejorar la vida de las personas, pero también como polo de empleo de alta cualificación, de atracción de talento, motor de transformación socioeconómica y palanca de avance para nuestro país. Sin duda, todo eso aglutina la innovación; más aún si cerramos los ojos y anticipamos todos los avances que veremos en los próximos 10 años y que sin duda serán más y más espectaculares de los que hemos vivido en el último siglo.

Además, en lo que afecta a nuestra compañía, 2023 abrió un nuevo capítulo en la larga historia de Johnson & Johnson con una nueva etapa que sólo acabamos de estrenar. Una nueva imagen, con un mismo propósito: seguir transformando la salud de las personas y dando repuesta a las enfermedades más complejas. Lo hacemos combinando el rigor de la ciencia con la empatía e inspirados por las necesidades de los pacientes, a quienes escuchamos día a día para conocer de primera mano cuáles son sus necesidades y, de la mano de los profesionales sanitarios, desarrollar fármacos transformadores. Porque son ellos quienes inspiran nuestras innovaciones para transformar el pronóstico de enfermedades complejas.

Pero además, el potencial de la innovación va mucho más allá. Los datos nos demuestran que la innovación también tiene un valor social en sentido más amplio. Porque la inversión en investigación y desarrollo de nuevos fármacos está ligada -sí- a un beneficio directo y claro en la salud de los pacientes; pero también a una reducción de costes que beneficia al sistema y a la sociedad en su conjunto. Hablamos de un aumento de la población activa, de la duración de la vida laboral de las personas, de su productividad, de ahorro en costes hospitalarios, consultas e ingresos… y, en definitiva, un menor consumo de recursos sanitarios.

“Los datos nos demuestran que la innovación también tiene un valor social en sentido más amplio. La inversión en I+D de nuevos fármacos está ligada a un beneficio directo en la salud de los pacientes y a una reducción de costes para el sistema”

Una innovación en la que España es además líder mundial, gracias a su potencia en ensayos clínicos. Un liderazgo que se apuntala en el prestigio de nuestros profesionales, en la estructura de nuestro Sistema Nacional de Salud y el nivel de reclutamiento y calidad de la información recogida, entre otras cosas. Todo lo cual favorece que la inversión en investigación clínica crezca por encima del cinco por ciento al año dentro de nuestras fronteras. Nada menos que 900 ensayos clínicos se pusieron en marcha en nuestro país en 2022, el 86 por ciento de ellos financiados por la industria farmacéutica; y que permitieron beneficiarse de primera mano a 170.000 pacientes que pudieron acceder a la innovación antes de que estuviese comercialmente disponible.

Estas cifras sólo son posibles gracias a la colaboración entre todos, a una firme y leal colaboración público-privada, y a un marco regulatorio sólido y de excelencia, en el que estén garantizados los derechos y deberes de todos los agentes involucrados (pacientes, familiares, profesionales sanitarios, industria farmacéutica…).

Por todo ello, si anticipo un deseo para 2024 lo hago con la palabra ‘acceso’, para que estas colaboraciones público-privadas sean catalizadoras de un modelo productivo del ecosistema sanitario en España en el que podamos potenciar entre todos innovaciones coordinadas, aunar esfuerzos y provocar ilusión, unidad de propósito e inversiones de recursos extraordinarios y focalizados. Un esfuerzo coordinado y conjunto en el que seamos capaces de trasladar la innovación a la sociedad en su conjunto, más allá de los límites del ensayo clínico. Porque la investigación y la innovación solo tienen sentido cuando finalmente se ponen al servicio de los pacientes, de sus familias y de la sociedad.