Un año más, las enfermedades infectocontagiosas ocupan la primera línea de la actualidad informativa. 2025 ha marcado un repunte significativo en las enfermedades infecciosas en España, con brotes epidémicos de virus respiratorios, expansión de patógenos anteriormente considerados tropicales y persistencia de amenazas zoonóticas como la gripe H5N1. Estos eventos subrayan la vulnerabilidad del sistema sanitario ante patógenos emergentes y resistentes, agravados por el cambio climático y la movilidad global.
La temporada gripal de 2025 se adelantó drásticamente en España impulsada por la variante K del virus A(H3N2), más transmisible y que presenta un escape inmunológico parcial. Esta cepa complicó la protección vacunal, elevando la incidencia por encima de temporadas previas y presionando los servicios sanitarios. El Centro Europeo para el Control de las Enfermedades (ECDC) recomendó acelerar la vacunación y reforzar la vigilancia, destacando la necesidad de sistemas de alerta temprana. Paralelamente, España enfrentó múltiples brotes de gripe aviar altamente patogénica H5N1 en 2025, con 14 focos en aves de corral en regiones como Castilla y León y Madrid, que obligaron al sacrificio de casi tres millones de aves y afectaron a 75.000 animales. Hasta la fecha no se han registrado casos en humanos, pero el riesgo de recombinación vírica, por su circulación simultánea con la gripe estacional, representa una realidad alarmante.
En el ámbito de las arbovirosis, las consecuencias del cambio climático —y, con él, de la modificación de la distribución de vectores— alcanzó un punto de inflexión. Europa registró un récord de brotes autóctonos de chikungunya en 2025, con 27 focos y más de 100 casos en Francia. Mientras tanto, España notificó cifras récord de dengue importado, y un año más casos autóctonos. El mosquito Aedes albopictus continúa su expansión geográfica por Europa; en este sentido, el ECDC alertó sobre el riesgo de endemicidad de estas arbovirosis. Asimismo, la temporada veraniega supuso el diagnóstico de casos autóctonos de fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, este año 2025 tres casos, en lo que supone una tendencia constante en la última década y un reto diagnóstico y de manejo por la gran cantidad de recursos humanos y económicos requeridos por paciente.
«España permanece como el único país de la UE sin esta especialidad, dispersando expertos y limitando equidad en atención. Estamos a tiempo de llegar, con el necesario consenso político, al MIR de 2027 con plazas para empezar a formar a nuestros especialistas»
Las infecciones por bacterias multirresistentes en hospitales españoles también supusieron un problema creciente en 2025. Este año se publicaron en The Lancet Regional Health Europe los resultados del estudio BMR 2023 de SEIMC. Se alcanzaron más de 170.000 casos en los hospitales españoles, con 24.582 muertes asociadas. Las nuevas opciones de tratamiento (nuevos antibióticos e investigaciones cada vez más avanzadas sobre otras alternativas terapéuticas como la fagoterapia) no están siendo suficientes para contener esta auténtica pandemia que conlleva ya gravísimas consecuencias, y amenaza con cifras aún muy superiores.
Por otro lado, llegaron noticias muy alentadoras este año con la autorización por la EMA del primer antiviral para uso como profilaxis preexposición del VIH en administración semestral. Los retos de gestión que su elevado coste suponen están retrasando, más de lo que desearíamos, el acceso en nuestro país a una herramienta que se prevé sea fundamental para disminuir los nuevos diagnósticos y alcanzar los objetivos de ONUSIDA para 2030. Sin embargo, frente al gran coste de la administración de estos nuevos fármacos, ¿estamos invirtiendo suficiente en España en la preparación de los especialistas que diagnostican y tratan estas patologías?
En el campo de los especialistas en Enfermedades Infecciosas, la respuesta es claramente negativa. Tras más de tres años de espera, SEIMC volvió a presentar, ahora en registro, la solicitud de creación de la especialidad MIR en Enfermedades Infecciosas ante el Ministerio de Sanidad, lo que obliga a la resolución del expediente antes de abril de 2026. España permanece como el único país de la UE sin esta especialidad, dispersando expertos y limitando equidad en atención. Su aprobación acabaría con esta anomalía, mejorando respuesta a epidemias y pandemias como las expuestas. Estamos a tiempo de llegar, con el necesario consenso político, al MIR de 2027 con plazas para empezar a formar a nuestros especialistas en igualdad de condiciones con las demás especialidades y con los demás infectólogos de toda Europa.
Asimismo, debemos mantener y potenciar nuestros excelentes servicios de Microbiología Clínica, que aportan un valor añadido y son parte fundamental e insustituible del manejo de las enfermedades infecciosas. Esta especialidad debe potenciarse en 2026 con más recursos para diagnóstico molecular rápido, vigilancia genómica y control de resistencias antimicrobianas. Este fortalecimiento garantizará detección precoz de nuevas variantes virales, resistencias antimicrobianas y amenazas emergentes, permitiendo una rápida respuesta del sistema y la aplicación de tratamientos de medicina personalizada que, evidentemente, deberán ser indicados por especialistas en Enfermedades Infecciosas.
En conclusión, en 2025 las enfermedades infecciosas han reafirmado su impacto, demandando acción inmediata. La creación de la especialidad MIR y el refuerzo de Microbiología Clínica posicionarán a España como referente europeo en 2026, protegiendo a nuestros pacientes y nuestro sistema sanitario de la próxima enfermedad.
*Javier Membrillo es presidente de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC).