Un año decisivo para dar respuesta a los retos sanitarios de Catalunya

"En 2026, la falta y desigual distribución de profesionales sanitarios seguirá siendo uno de los principales desafíos. El Plan apuesta por aumentar las plazas formativas, mejorar las condiciones laborales, crear nuevos roles y retener talento"

El año 2026 representa un momento decisivo para el sistema sanitario catalán. Nos enfrentamos a una combinación de retos estructurales —demográficos, económicos, sociales y ambientales— que exigen una transformación profunda del modelo de salud pública. El Plan Departamental de Salud nació precisamente con esta vocación: garantizar que Catalunya disponga de un sistema sanitario fuerte, sostenible y equitativo, capaz de responder a las necesidades actuales y futuras de la ciudadanía.

Catalunya cuenta con uno de los sistemas sanitarios más valorados, con una esperanza de vida elevada, cobertura pública universal y una sólida red asistencial. Sin embargo, estos logros se desarrollan en un contexto cambiante. El envejecimiento de la población es uno de los principales desafíos de 2026. Una sociedad cada vez más longeva implica un aumento de las enfermedades crónicas, de la dependencia y de la complejidad asistencial. Cada incremento de la población mayor de 60 años tiene un impacto directo en el uso de servicios sanitarios y en el gasto sanitario, lo que obliga a replantear el modelo de atención y a reforzar la prevención, la atención primaria y la proximidad.

Este reto demográfico se ve agravado por una baja natalidad persistente, que genera un desequilibrio en la pirámide poblacional, exige una reconfiguración de la oferta de servicios a la vez que tensiona la financiación del sistema. Ante esta realidad, el Plan Departamental apuesta por un modelo más eficiente, integrado y corresponsable.

La sostenibilidad económica es otro de los grandes retos que marcarán la agenda de 2026. Hemos visto como un incremento de la financiación de 6.000 millones de euros en Catalunya, en los últimos 5 años, no se ha visto aparejada con una mejora de los servicios para los ciudadanos.

El compromiso del Govern de avanzar hacia una inversión del 7% del PIB en salud es una decisión estratégica para blindar el sistema público. No obstante, esta inversión debe ir acompañada de una mejora de la gestión, de la digitalización y de reformas organizativas que permitan ofrecer más y mejor atención con los recursos disponibles.

El impacto del cambio climático sobre la salud es ya una realidad incuestionable. Olas de calor, contaminación atmosférica y nuevas amenazas epidemiológicas afectan especialmente a los colectivos más vulnerables. Por ello, el Plan incorpora una visión preventiva y de ecosistema, integrando la salud en todas las políticas y reforzando la capacidad de anticipación y respuesta ante emergencias sanitarias. En definitiva, un enfoque «Una sola salud» (One health) en línea con las propuestas de la Organización Mundial de la salud.

Para abordar estos retos con rigor, se creó el CAIROS, el Comité Asesor Independiente para la Reforma del Sistema de Salud. Este órgano ha sido clave para fundamentar las decisiones estratégicas en la evidencia y el consenso profesional. Sus recomendaciones estructuran la reforma en tres grandes ejes: organización, desarrollo profesional y nuevo modelo de atención.

En el ámbito organizativo, se impulsa una atención primaria más autónoma, resolutiva y cercana. El despliegue de los Centros de Salud Integral de Referencia (CSIR) y de nuevos Equipos de Atención Primaria con mayor capacidad de gestión refuerza el papel central de la atención primaria y del domicilio como espacios prioritarios de atención, especialmente relevantes en una sociedad envejecida.

El desarrollo profesional es otro eje fundamental. En 2026, la falta y la desigual distribución de profesionales sanitarios seguirá siendo uno de los principales desafíos. El Plan apuesta por aumentar las plazas formativas, mejorar las condiciones laborales, crear nuevos roles profesionales y retener el talento, especialmente en zonas rurales y periféricas. Así mismo, combatir el número creciente de agresiones registradas en los últimos años sobre los profesionales sanitarios, se ha convertido también en una prioridad departamental.

El tercer eje es la transformación del modelo de atención hacia una atención integrada social y sanitaria. La creación de la Agencia de Atención Integrada Social y Sanitaria permitirá dar una respuesta más coordinada y eficiente a personas con necesidades complejas, no solo mayores, sino también con problemas de salud mental, discapacidad o vulnerabilidad social. La integración de servicios y sistemas de información será clave para mejorar la continuidad asistencial en 2026.

La transformación digital es un pilar transversal del Plan. La inversión en historia clínica interoperable, inteligencia artificial aplicada al soporte clínico y mejora de los sistemas de diagnóstico y logística permitirá reducir la burocracia, optimizar recursos y mejorar la experiencia de pacientes y profesionales.

Mejorar la accesibilidad y recuperar la confianza ciudadana es otro de los grandes objetivos. Garantizar una atención primaria accesible en un plazo máximo de 48 horas, reforzar la atención domiciliaria y aumentar la capacidad resolutiva de los CAP es esencial para fortalecer el sistema público y reducir la dependencia de la sanidad privada, un fenómeno que refleja la necesidad de mayor agilidad y respuesta.

Todas las reformas propuestas, la planificación de servicios sanitarios y todos los objetivos marcados deben ser cuidadosamente evaluados. El esfuerzo social en favor de la salud pública exige rigor a la hora de decidir políticas y éstas han de huir de apriorismos o partidismos para recoger la mejor evidencia posible en la toma de decisiones.

Finalmente, el Plan subraya la importancia de la corresponsabilidad ciudadana. El futuro del sistema sanitario depende también de un uso adecuado de los servicios, de la confianza en la atención primaria, de la adopción de hábitos saludables y del compromiso con el sistema público como un bien común.

En conclusión, el Plan Departamental de Salud prepara a Catalunya para los retos de 2026 y del futuro. Es una hoja de ruta ambiciosa y realista que apuesta por la equidad, la sostenibilidad y la innovación, situando a las personas en el centro y reforzando la sanidad pública como pilar esencial de cohesión social y bienestar colectivo.

*Olga Pané es consellera de Salut de la Generalitat de Catalunya.