La sanidad y la salud no se pueden circunscribir a un debate técnico ni se pueden entender como una cuestión reservada exclusivamente a los expertos. Son conceptos muy amplios que requieren de la alianza y el compromiso de las partes implicadas: las administraciones, los profesionales y los pacientes como destinatarios últimos de los servicios asistenciales que prestamos.
Precisamente por esto, cuando hablamos de los retos sanitarios que Galicia afrontará en el 2026 debemos hacerlo con perspectiva amplia y con la voluntad de entender dónde está la sanidad pública gallega y hacia dónde debe avanzar.
Uno de los desafíos más complejos de cualquier sistema público es lograr conectar las políticas sanitarias con las necesidades reales de la ciudadanía. Para eso debemos escuchar mucho: escuchar a una población que vive más años, pero también con más cronicidad; a una Galicia rural y dispersa, que requiere modelos asistenciales adaptados a la realidad sociodemográfica; y escuchar también a los más de 46.000 profesionales que sostienen la sanidad pública gallega y que reclaman estructura, recursos y organización para poder ejercer su trabajo con excelencia.
A estas premisas responden los Presupuestos la Xunta para 2026, las cuentas más altas de la historia diseñadas para poner el acento en lo que realmente importa: los profesionales y los pacientes.
Somos conscientes de que no podemos transformar la sanidad sin fortalecer su columna vertebral. Por esa razón, no es de extrañar que la atención primaria sea una de nuestras grandes prioridades. El año que viene incrementaremos un 4,75 % el presupuesto destinado a este primer nivel asistencial, llegando a los 1.747 millones de euros; con casi 60 millones destinados exclusivamente a la construcción y renovación de centros de salud. Este impulso es una apuesta firme para que la puerta de entrada al sistema sanitario público sea más accesible, moderna y también humana, algo que se materializará en actuaciones visibles, como la puesta en marcha del Centro Integral de Salud Olimpia Valencia de Vigo y en el avance de nuevos centros integrales llamados a renovar por completo la organización asistencial.
“Hay un ámbito que no podemos pasar por alto. El cáncer es actualmente una de las principales prioridades. Un sistema sanitario avanzado debe prevenirlo, diagnosticarlo de manera temprana y tratarlo con la máxima precisión”
Por otra parte, si hablamos de retos que condicionan el futuro de la sanidad gallega, nuestra realidad sociodemográfica habla claro. No hay desafío más grande para esta comunidad que atajar el problema de la cronicidad. Siempre presumimos de ser más longevos, pero no podemos olvidarnos de que esta longevidad trae consigo grandes trabas para el sistema de salud. Afrontar este desafío implica reforzar el acompañamiento continuado, mejorar la coordinación entre niveles asistenciales y anticiparnos mejor a las descompensaciones. Hay que combinar los conocimientos clínicos con la innovación tecnológica, e incorporar nuevos sistemas que faciliten el quehacer sanitario y mejoren la experiencia del usuario. Porque la tecnología sanitaria de vanguardia no sólo está en los quirófanos o en la cirugía robótica, también la encontramos en modelos de éxito como la plataforma TELEA o nuestra historia clínica electrónica, la IANUS 5, que permite integrar mejor los datos y transformarlos en valor.
Ahora bien, ningún avance tecnológico puede suplir la necesidad de más profesionales. Ese es hoy uno de los mayores desafíos que afronta el Sistema Nacional de Salud. Reforzar la plantilla requiere más manos y mayor estabilidad. Por eso, el esfuerzo en recursos humanos tiene que ser especialmente notable.
Estamos redoblando esfuerzos para conseguir este objetivo, comenzando por la negociación con los representantes de los trabajadores en la Mesa Sectorial de las mejoras en el ámbito de la atención primaria, con el objetivo último de garantizar la asistencia sanitaria a toda la población, ante la previsión de un déficit de profesionales que superará los 240 médicos de familia en el horizonte de 2029. Sin olvidar nuestra demanda al Estado para que aporte soluciones eficaces que nos permitan reforzar nuestros equipos y garantizar que allí donde haya una necesidad asistencial exista también una respuesta profesional sólida.
Dentro de esta visión de futuro, hay un ámbito que, por su carga emocional y social, no podemos pasar por alto. El cáncer es actualmente una de las principales prioridades de la salud pública. Un sistema sanitario avanzado debe prevenirlo, diagnosticarlo de manera temprana y tratarlo con la máxima precisión. Y esto es precisamente lo que Galicia ha venido construyendo desde hace años a través de los programas de cribado, ya plenamente consolidados los de mama, colon y cérvix, que hemos extendido además a los centros penitenciarios, y con programas piloto en marcha en el caso de cáncer de próstata y de pulmón.
El 2026 vendrá marcado por dos hitos fundamentales en la lucha contra el cáncer en nuestra comunidad: por un lado, comenzaremos a producir tratamientos CAR-T propios en nuestro Centro de Fabricación de Terapias Avanzadas y también seremos la primera comunidad en poner la terapia de protones al alcance de la sanidad pública. Sin duda, dos hitos que refuerzan nuestra apuesta por la innovación, la investigación y la medicina de precisión.
Todos estos avances —infraestructuras, tecnología y personal— responden a una misma idea: en Galicia, construimos la sanidad pública respondiendo a las necesidades asistenciales inmediatas, pero, sobre todo, poniendo la vista en el medio y largo plazo para poder avanzar en nuestros objetivos estratégicos.
*Antonio Gómez Caamaño es conselleiro de Sanidade de la Xunta de Galicia.