ESQUIZOFRENIA: la atención evoluciona hacia un enfoque que combina lo biológico y lo psicosocial

La OSI Bilbao–Basurto ha sido reconocida en los Premios Best in Class 2025 como la Mejor Unidad de Esquizofrenia. La Mención de Honor ha recaído en el Hospital Universitario Infanta Elena

FOTOS: A. Pérez Meca y Daniel Vázquez
FOTOS: A. Pérez Meca y Daniel Vázquez

La Organización Sanitaria Integrada (OSI) Bilbao–Basurto ha sido reconocido en la XX edición de los Premios Best in Class (BiC) 2025 con el galardón a la Mejor Unidad de Esquizofrenia, un reconocimiento al trabajo continuado del equipo de Psiquiatría del Hospital Universitario de Basurto que dirige Miguel Ángel González.

El premio fue entregado por Koldo Berganzo, director de Asistencia Sanitaria de Osakidetza, Marina Díaz Marsá, presidenta de la SEPSM, y Beatriz García Suárez, de ROVI,y lo recogió Miguel Ángel González, jefe de Servicio de Psiquiatría, y Larraitz Zubieta, supervisora de la Unidad de Hospitalización de Adultos.

“Estamos encantados de recibir este galardón. Momentos como este, en tiempos complejos en los que faltan profesionales y aumenta la demanda asistencial, suponen un impulso enorme para todo el equipo”, afirma González a este medio.

Para el jefe de servicio, el premio tiene un significado especial: “Nos transmite la impresión de que el trabajo que estamos haciendo merece la pena, que lo estamos haciendo bien. Que una evaluación neutral valore de forma positiva nuestra labor nos da ánimos y satisfacción, especialmente cuando los recursos son limitados y el contexto sanitario es tan exigente”.

Miguel Ángel González, jefe del servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario de Basurto.

El jefe de servicio destaca, además, que el premio es fruto del esfuerzo de un equipo multidisciplinar donde “enfermería, psicología clínica y psiquiatría trabajan codo con codo en un modelo verdaderamente integrado”. Por ello, explica, “para recoger el premio hemos ido la supervisora de enfermería y porque este logro es colectivo y ellas son imprescindibles”.

El premio BiC 2025 se ha concedido por la labor de la Unidad de Esquizofrenia, una referencia nacional por su enfoque integral del tratamiento. “Tradicionalmente, la atención a la esquizofrenia se ha centrado en los aspectos biológicos, en la psicofarmacología”, explica González. “Ese es, por supuesto, uno de los pilares de nuestro trabajo, pero no el único. Llevamos años integrando intervenciones psicosociales dentro de la asistencia”.

La unidad realiza terapia de grupo diaria para pacientes hospitalizados y cuenta con grupos de metacognición diseñados específicamente para personas con psicosis en fases agudas. Además, dispone de un programa de primeros episodios psicóticos, cuyo objetivo es intervenir de manera temprana y minimizar el tiempo de psicosis no tratada.

“Se trata de detectar rápidamente los cambios, intervenir con agilidad y prevenir el estigma”, añade el jefe de servicio. “Y también trabajamos con jóvenes en alto riesgo de psicosis, ayudando tanto al paciente como a su entorno familiar y a los médicos de atención primaria o del ámbito escolar que suelen ser los primeros en detectar los signos”.

Torres subraya que la unidad está afrontando un reto creciente: la atención a personas inmigrantes en situación de vulnerabilidad. “El número de pacientes inmigrantes con cuadros psicóticos ha aumentado bastante. Muchos presentan además consumo de drogas, carecen de documentación o apoyo familiar, y se enfrentan a graves dificultades sociales e incluso idiomáticas. En ocasiones hablan francés, pero otras veces lenguas de África occidental o árabe, lo que complica la comunicación”, explica. “Adaptar nuestra atención a estas realidades es una prioridad y un desafío que asumimos con compromiso”.

Asimismo, González apunta que el motivo por el que su servicio ha sido galardonado con este premio ha sido por su modelo asistencial: “No nos limitamos al abordaje farmacológico. Creemos que la medicina contemporánea no debe ser ‘o esto o lo otro’, sino ‘esto y lo otro’: un enfoque biológico, sí, pero también psicosocial y funcional”.

El equipo apuesta por combinar tratamiento farmacológico de vanguardia con seguimiento clínico cercano y terapias psicosociales grupales de alta calidad, optimizando así los recursos de la sanidad pública. “La terapia de grupo no es una segunda división”, defiende el especialista. “Es una herramienta de primera línea que permite mejorar la funcionalidad de los pacientes y aprovechar al máximo los recursos disponibles”.

Equipo de la Unidad Psiquiatría del Hospital Universitario de Basurto

El jefe del Servicio de Psiquiatría de Basurto afirmó con una reflexión que resume la filosofía de su equipo: “Nuestro objetivo no es solo recibir premios, sino seguir siendo cada año un poco mejores que el anterior. Queremos que nuestros pacientes estén mejor atendidos y que su recuperación sea lo más plena posible”.

“Al final”, añade, “este reconocimiento nos impulsa a seguir trabajando con el mismo espíritu de compromiso, rigor y humanidad que caracteriza a todo el equipo de la Unidad de Esquizofrenia del Hospital de Basurto”.

Mención de Honor – Hospital Universitario Infanta Elena

Por otro lado, el Hospital Universitario Infanta Elena obtuvo la Mención de Honor en esta misma categoría. Sergio Benavente López, jefe asociado del Servicio de Psiquiatría y Salud Mental, declaró a Gaceta Médica que recibir el galardón es, sobre todo, un “reconocimiento al trabajo silencioso y constante de un equipo que cree profundamente en lo que hace. Detrás de cada guardia, de cada tratamiento y de cada conversación difícil con una familia, hay una convicción compartida, y es que las personas con esquizofrenia merecen una atención digna, basada en la evidencia científica y cargada de humanidad y esperanza”.

Sergio Benavente, jefe asociado del Servicio de Psiquiatría y Salud Mental del Hospital Universitario Infanta Elena.

El BiC “nos emociona y nos responsabiliza a partes iguales. Nos recuerda que los logros no son individuales, sino fruto de la coordinación entre profesionales, pacientes y cuidadores que empujan en la misma dirección. Lo vivimos con mucha gratitud, pero también como un impulso para seguir mejorando, midiendo lo que hacemos y aprendiendo de nuestros errores”. Por ello, Benavente destacó que lo importante de la distinción no es “la mención en sí misma, sino saber que estamos haciendo las cosas bien para ayudar a nuestros pacientes, que es la razón de nuestro trabajo, y nos anima a redoblar el esfuerzo para dar a cada paciente lo mejor de nosotros”.

Para el experto, lo que distingue a su unidad es la manera en la que posiciona a la persona, “no solo al diagnóstico, en el centro de cada decisión. Procuramos que cada plan terapéutico se alinee con lo que de verdad importa al paciente, teniendo en cuenta sus preferencias, sus metas y sus anhelos vitales”. Para ello, contó Benavente, han construido una continuidad “firme” entre la fase aguda del trastorno y la vida en comunidad, “dando una gran importancia a la normalización de la vida del paciente y una coordinación estrecha entre disciplinas”.

“Creemos y apostamos por la toma de decisiones compartidas, un paciente bien informado que entiende su patología y los posibles tratamientos es un paciente que se compromete de manera mucho más profunda con el tratamiento y lo integra dentro de su plan de vida”, continuó. Por otra parte, para el psiquiatra es crucial formar un equipo “estable, bien formado y comprometido, que se sienta cuidado, valorado y apoyado, y que comparta una cultura de esfuerzo y aprendizaje continuo. Quizá la clave esté ahí, en cuidar con cercanía a los profesionales para que ellos puedan cuidar de la misma manera a los pacientes, y en el trabajo diario que busca cada día mejores resultados no solo en objetivos de salud, sino también en humanidad y experiencia para el paciente. Ese espíritu, creemos, es el que ha hecho posible este reconocimiento”.

FOTOS: A. Pérez Meca y Daniel Vázquez.

Benavente afirmó que él y el equipo se sienten orgullosos por varias líneas “que han ido tomando forma con el tiempo y el compromiso de todos. Nuestro programa de primeros episodios psicóticos ha acercado la atención intensiva allí donde más impacto tiene, al inicio de la psicosis, cuando prevenir recaídas y preservar la funcionalidad a largo plazo es decisivo”.

Por otra parte, el desarrollo del programa de continuidad de cuidados, “que permite acompañar de cerca al paciente en su viaje, es también un punto decisivo en la mejora de la calidad de vida y la prevención de recaídas. A ello se suman la psicoeducación para familias, el trabajo sistemático sobre salud física y hábitos de vida, y una cultura de medición de resultados clínicos y de experiencia del paciente que guía nuestras mejoras”.

Este experto destacó también la función docente e investigadora que han desarrollado. “Formar a nuevas generaciones y participar en proyectos de investigación nos ayuda a devolver a la red lo aprendido, porque todo ello tiene un hilo común, que no es otro que cuidar mejor, con más cercanía y con más evidencia científica”, señaló.

Por último, enfatizó “algo de lo que nos sentimos especialmente orgullosos, y es de haber formado un equipo de profesionales excepcionales, comprometidos, trabajadores y profundamente humanos, habiendo creado un ambiente de trabajo cálido y lleno de compañerismo, que se refleja en nuestra manera de atender a los pacientes, porque, aunque no lo parezca, tratar a los demás con empatía y comprensión puede marcar una gran diferencia en la vida de alguien que está sufriendo por dentro”.

Equipo de la Unidad del Infanta Elena.

ROVI: reconocer el talento

Javier Martínez González, director médico de ROVI, compañía que impulsa el galardón, subraya que «para ROVI, colaborar con los Premios BIC representa una oportunidad excepcional para reconocer el talento y la capacidad de innovación de los profesionales que, desde la práctica clínica diaria, trabajan para mejorar la atención a las personas con esquizofrenia».

Igualmente, indica que «ser pionero en este contexto —en sistemas sanitarios tensionados por la presión asistencial— es un desafío que merece ser visibilizado y respaldado. En ROVI compartimos ese compromiso porque forma parte de nuestro ADN: trabajamos para ofrecer tratamientos eficaces de acción prolongada, que ya están teniendo una gran acogida en Europa, y estamos desarrollando una nueva formulación, con una pauta de administración más prolongada, con el objetivo de seguir aportando soluciones que impacten positivamente en la vida de las personas con esquizofrenia.»


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