Menos contaminación, mejor salud mental: así contribuye SIGRE

La correcta gestión ambiental de los residuos de medicamentos protege el entorno y refuerza el enfoque One Health

SIGRE

La contaminación ambiental probablemente contribuye a una variedad de problemas de salud mental. Esa es una de las conclusiones que refuerza la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) en su reciente informe sobre contaminación y salud mental «Pollution and mental health: current scientific evidence«, en el que revisa la evidencia científica disponible sobre cómo distintos contaminantes ambientales pueden influir en el bienestar psicológico.

La exposición prolongada a la contaminación del aire, al ruido ambiental o a determinadas sustancias químicas se asocia con un mayor riesgo de depresión, ansiedad y otros problemas de salud mental.

El informe de la AEMA añade un matiz especialmente interesante: no basta con reducir la contaminación; también conviene promover entornos que favorezcan activamente el bienestar. En ese punto encaja el creciente interés por las intervenciones basadas en la naturaleza. La propia agencia europea recuerda que la exposición regular a la naturaleza puede reducir el estrés, facilitar la recuperación mental y ofrecer cierta protección frente a algunos trastornos o síntomas. Es la idea que inspira prácticas como el Shinrin-yoku, o «baños de bosque», popularizada en Japón, y que hoy se traduce en una idea cada vez más presente en salud pública: «recetar naturaleza» como complemento a estilos de vida más saludables.

Un entorno mejor conservado, menos expuesto a contaminantes y más rico en espacios saludables repercute en la calidad de vida de las personas. Y esa misma lógica es la que está detrás del acercamiento de SIGRE a los profesionales de atención primaria. En septiembre de 2025, SIGRE y la semFYC firmaron un convenio de colaboración para impulsar el enfoque One Health entre médicos de familia y comunitaria, con el objetivo de ofrecerles información para que puedan asesorar a sus pacientes sobre la correcta gestión de los medicamentos sobrantes, caducados o en mal estado en el hogar. El acuerdo prevé, además, acciones formativas dirigidas a estos profesionales y parte de una idea muy clara: el uso seguro y responsable del medicamento no termina cuando concluye el tratamiento, sino cuando sus residuos se depositan correctamente en el Punto SIGRE.

Un gesto que ya se practica en tres de cada cuatro hogares españoles y que es la puerta de entrada a la mayor alianza medioambiental del sector farmacéutico en España que simboliza SIGRE. La industria avanza en el ecodiseño de envases y en la reducción de su huella ambiental, lográndose que cada año se pongan en el mercado español cerca de 500 millones de fármacos (uno de cada tres) con alguna mejora medioambiental en su envase, lo que ha permitido reducir su peso medio en más de un 25% y ha facilitado el reciclado del 70% de los materiales de los envases recogidos.

La distribución farmacéutica trabaja para mejorar la eficiencia de su logística inversa y minimizar su impacto, garantizando además el control farmacéutico y la trazabilidad de los residuos de medicamentos con todas las garantías medioambientales y sanitarias, consiguiendo ahorrar, además, la emisión de 1.400 toneladas anuales de CO2 a la atmósfera, uno de los principales gases causantes del cambio climático y del efecto invernadero.

Y la farmacia continúa desempeñando un papel fundamental como punto de información y sensibilización, donde el 90% de los farmacéuticos declara que anima al ciudadano para que utilice el Punto SIGRE.

Como vemos, hablar del cuidado de la naturaleza en el marco de la protección de la salud no es una digresión poética o algo ornamental para el sector farmacéutico, sino un compromiso con la salud de los pacientes que solo puede lograrse ampliando el foco a la luz del enfoque One Health.

Por eso, el sector continua trabajando a través de SIGRE para ofrecer soluciones que integren salud y medioambiente, demostrando su compromiso en la construcción de un futuro más saludable y sostenible para todos.

Un trabajo que continúa traspasando fronteras, consolidando su modelo operativo como referente a nivel internacional. Este reconocimiento es posible gracias a la participación de la entidad en actividades de carácter transnacional. Así, por ejemplo, SIGRE forma parte de la Red Iberoamericana de Programas Posconsumo de Medicamentos (RIPPM), una alianza creada con el objetivo de promover las mejores prácticas disponibles para la gestión de estos residuos, fomentando la cooperación entre los distintos Programas nacionales y ayudando a otros países iberoamericanos a crearlos por primera vez.

Otro ejemplo de divulgación de buenas practicas a nivel internacional es su intervención el pasado mes de enero en el encuentro anual de la Acción Conjunta Europea sobre la Resistencia a los Antimicrobianos, EU‑JAMRAI 2, para compartir la experiencia de España en el correcto cierre del ciclo de vida de los medicamentos y su contribución a mitigar la dispersión de sus residuos en el entorno, que puede favorecer la aparición o propagación de las resistencias a los antimicrobianos.

La evidencia científica es clara: proteger nuestro entorno es, en esencia, una de las herramientas más potentes para salvaguardar nuestro propio bienestar psicológico y físico. Al cerrar correctamente el ciclo de vida del medicamento a través del Punto SIGRE, no solo evitamos que los residuos dañen los ecosistemas, sino que fortalecemos activamente el enfoque One Health, donde la salud humana y la del planeta se entienden como una sola. Este compromiso colectivo del sector farmacéutico y la ciudadanía es el que nos permite avanzar hacia un futuro más sostenible y resiliente. Porque, como bien refleja el lema de SIGRE, actuar «Por la salud de la naturaleza» es, en última instancia, la mejor receta para garantizar la salud de todos.


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