Cardiología llama a la acción en obesidad en ESC 2024

Dos tercios de las muertes relacionadas con un IMC elevado se deben a enfermedades cardiovasculares.

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El reciente Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC Congress, por sus siglas en inglés) 2024, celebrado en Londres, ha sido un escaparate del dinamismo y la innovación en el campo de la cardiología. En un contexto de avances tecnológicos sin precedentes y cambios en las dinámicas de salud, este evento reunió a expertos internacionales para debatir sobre los nuevos enfoques necesarios para mejorar la salud cardiovascular de la población. Sin embargo, más allá de los hallazgos científicos y las nuevas Guías de Práctica Clínica (GPC) presentadas, el congreso ha puesto de relieve varios temas urgentes que demandan una atención inmediata.

José Ramón González Juanatey, jefe de Servicio de Cardiología del Complexo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS) y catedrático de Cardiología en la Universidad de Santiago de Compostela, además de ganador del premio Fundamed 2024 a la trayectoria en Medicina, explicó a Gaceta Médica que la obesidad ha sido el tema central del congreso, vista como un problema de salud en general, como una patología asociada con varios factores de riesgo cardiovascular y como una diana terapéutica.

Numerosos expertos han alertado que, a pesar de su clara asociación con enfermedades como la aterosclerosis, insuficiencia cardíaca, arritmias y muerte súbita, la obesidad sigue siendo subestimada en numerosos contextos. Los datos son alarmantes: dos tercios de las muertes relacionadas con un índice de masa corporal (IMC) elevado se deben a enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, la obesidad aún no recibe la atención que merece como factor de riesgo. Mientras que se han logrado avances significativos en la reducción de otros factores, como el tabaquismo, esta enfermedad sigue en aumento, contribuyendo a un crecimiento alarmante en la morbilidad y mortalidad cardiovascular.

Para abordar este problema de manera efectiva, se requieren políticas que vayan más allá del simple enfoque individual. Es necesario un esfuerzo coordinado que incluya campañas educativas y el fomento de estilos de vida saludables desde edades tempranas. No se puede continuar tratando a la obesidad como un problema secundario; debe ser reconocida como la amenaza que realmente es. Además, debemos reconsiderar cómo tratamos la obesidad en el ámbito clínico. La creación de nuevas GPC presentadas en el congreso es un paso en la dirección correcta, ya que pueden ofrecer un marco más estructurado para la toma de decisiones. Sin embargo, su éxito dependerá de su implementación efectiva en todos los niveles asistenciales del sistema sanitario.

Más allá de la obesidad, el ESG Congress ha puesto de manifiesto que existen otros factores que juegan un papel crucial en la salud cardiovascular y que requieren una atención urgente. Por ejemplo, se ha confirmado que dejar de fumar reduce casi a la mitad el riesgo de sufrir un infarto. En el ámbito de la salud femenina, los estudios han revelado que la menopausia puede afectar negativamente la salud del corazón debido a cambios en los niveles de grasa en sangre, mientras que las mujeres con endometriosis presentan un mayor riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares. Estos datos reflejan una necesidad crítica de adaptar las estrategias de prevención y tratamiento a las necesidades específicas de diferentes grupos poblacionales.

Asimismo, el congreso ha abordado otros factores menos convencionales, pero igualmente relevantes, que afectan la salud del corazón. La contaminación acústica urbana, por ejemplo, ha demostrado influir en la predicción y pronóstico del riesgo cardiovascular tras un infarto, lo que sugiere que la calidad del entorno en el que vivimos también tiene un impacto directo en nuestra salud. De igual forma, el consumo de drogas recreativas se ha vinculado con un riesgo tres veces mayor de sufrir un nuevo evento cardiovascular grave, mientras que estudios sobre el sueño han mostrado que dormir lo suficiente los fines de semana puede reducir el riesgo de enfermedades cardíacas hasta en un 20 por ciento. Estos hallazgos resaltan la complejidad de los factores que afectan la salud cardiovascular y la necesidad de una perspectiva más integral en las políticas de salud y en los enfoques clínicos.


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