Hace tres años comenzó esta historia: la reforma del Estatuto Marco de 2003. Una tarea compleja, sin duda, pero que parece no tener fin. A día de hoy, el nuevo Estatuto Marco sigue sin ver la luz, pese a que, según la ministra de Sanidad, Mónica García, se han celebrado más de 60 reuniones con comunidades autónomas, el Ámbito de Negociación, sindicatos médicos y organizaciones científicas. Un esfuerzo amplio de diálogo que, por ahora, no ha logrado el consenso necesario.
La ministra ha destacado en varias ocasiones su voluntad de trabajar con todas las partes y de construir un documento basado en el acuerdo. Sin embargo, aunque en su momento apuntó que la reforma podría llegar al Consejo de Ministros en estas fechas, el proceso continúa en su primera fase, a la espera de que las posiciones se acerquen.
El conflicto, largo y enrevesado, tiene tantas aristas que llega a desorientar. Quienes más han alzado la voz —y los que más presión están ejerciendo— son los médicos y facultativos. Este viernes concluye la tercera huelga médica nacional, convocada por el Comité de Huelga, formado por la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM) y el Sindicato Médico Andaluz (SMA).
Han sido cuatro días de huelga indefinida en plena temporada de gripe, con manifestaciones y reivindicaciones claras, aunque difíciles de resolver. Según los sindicatos, en su próxima reunión con Sanidad abordarán cuestiones clave como “una clasificación profesional adecuada, la jornada laboral médica, la declaración de la Medicina como profesión de riesgo, la movilidad forzosa y la exclusividad”. Y sobre todas ellas planea una reclamación que llevan meses repitiendo: un Estatuto y unas negociaciones propias.
El Ministerio, sin embargo, ha sido tajante: “No va a haber un Estatuto Propio”. Sanidad insiste en su voluntad de diálogo, pero recalca que no contempla crear una normativa exclusiva para los médicos. Fuentes ministeriales apuntan que el departamento “atiende todas las demandas del Comité de Huelga dentro de sus competencias y garantiza la unidad del Sistema Nacional de Salud (SNS)”.
Aun así, los médicos no parecen dispuestos a rendirse. “Desde 2003 no se ha modificado nada; hay que aprovechar la oportunidad”, recuerda Ángela Hernández, secretaria general de Amyts. El conflicto estalló a comienzos de año, cuando se filtró un borrador y los profesionales comprobaron que los cambios planteados no respondían a sus necesidades.
Huelga del Ámbito de Negociación
Pero este no es el único frente abierto para el Ministerio. El Ámbito de Negociación —formado por SATSE-FSES, FSS-CCOO, UGT, CSIF y CIG-Saúde— se ha activado tras su manifestación de finales de verano. Después de varias sesiones monográficas con Sanidad, han convocado una huelga general el 27 de enero de 2026, seguida de paros indefinidos todos los martes hasta lograr sus objetivos: las retribuciones básicas, una jornada laboral digna y adecuada, y posibilitar el acceso voluntario a la jubilación anticipada y parcial.
Tampoco las enfermeras quieren quedarse atrás. Pretenden aprovechar la reforma del Estatuto Marco para reivindicar una mejora histórica: pasar del grupo A2 al A1. Florentino Pérez Raya, presidente del Consejo General de Enfermería (CGE), lo ha reiterado: “No puede seguir contemplándose en el Estatuto una injusticia que soportamos desde hace tantísimos años. Aún estamos en el A2 de la función pública”.
Mientras tanto, la oposición critica y exige cambios, asegurando que la reforma no mejora las condiciones de los sanitarios, sino que las empeora. También denuncian que el Ministerio apenas se ha reunido con las comunidades autónomas, que se han sentido "excluidas de todo el proceso", y recuerdan que el texto debería pasar por sus manos, dado que gran parte de las competencias sanitarias recaen en ellas.
Y así, el cuento de nunca acabar. El conflicto no solo no se resuelve, sino que se agrava semana a semana, reunión tras reunión. El Ministerio insiste en que la vía del diálogo sigue abierta y, por ahora, nadie ha cerrado la puerta. Pero, llegados a este punto —y ante la falta de avances— planea una posibilidad que Sanidad deslizó hace meses: que el Estatuto Marco termine quedándose tal cual está, convertido en un documento “obsoleto”.